Baloncesto. Segunda FEB
El Multiusos, cancha maldita para el Cáceres
El conjunto extremeño pierde de nuevo en su propio pabellón, esta vez ante un Morón que estuvo siempre por delante en el marcador y que al final se mostró más tranquilo

Las imágenes del Cáceres - Morón / Jorge Valiente

62 - CÁCERES PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD: .Albert Lafuente (12), Álvaro Palazuelos (10), Matteo Strikker (8), Alex Mazaira (3), Wildens Leveque (10) -cinco inicial- Nico Marina (4), Juan Santos (0), Patrick Lima (7), Luis García (2), DJ Foreman (6).
67 - STARLABS MORÓN: José Alberto Jiménez (18), Álvaro Herrera (2), Alo Marín (6), Antonio Burgos (14), Sidney Correia (12) -cinco inicial- Zion Williams (2), Javi Marín (2), Gonzalo Fernández(3), Soulemane Chabi (2), Volodymyr Orlov (6).
MARCADOR POR CUARTOS: 11-17, 28-38 (descanso), 46-48 y 62-67 (final).
ÁRBITROS: Asun Langa y Eduard Montiel. Descalificado: Jacinto Carbajal (min. 31).
INCIDENCIAS: Octava jornada de la Segunda FEB (grupo Oeste). 700 espectadores en el Multiusos Ciudad de Cáceres.
Tampoco a la cuarta. El Cáceres Patrimonio de la Humanidad sigue sin saber lo que es ganar en un feudo que tradicionalmente ha defendido con solvencia: el Multiusos. Esta vez fue el Morón el que pescó (62-67) en el río caótico del que todavía es el principal proyecto del baloncesto profesional masculino extremeño. Hoy por hoy parece destinado a quedarse en la Segunda FEB, por cierto.
Como metáfora perfecta, el coliseo de la avenida de la Hispanidad pareció una extensión de Morón: se escuchó mucho más al centenar de hinchas llegados desde la localidad sevillana que a los quizás hastiados cacereños.
Siendo francos, el Cáceres no hubiese merecido ganar, aunque pudo hacerlo perfectamente y quizás en otro tiempo se hubiese obrado ese pequeño milagro. Pero no estuvo nunca por delante en el marcador y jugó con un punto menos de acierto, orden e incluso pasión que su oponente. Habrá que seguir remando. La cuestión es hacia dónde.
El primer tiempo ya ofreció detales muy preocupantes. Al conjunto que dirige Jacinto Carbajal le costaba encontrar el aro rival de ninguna manera. Hasta ahora no se ha revelado como un equipo especial en nada a nivel ofensivo: ni mueve bien el balón encontrando posiciones favorables ni controla lo suficiente el rebote como para correr y buscar canastas fáciles. Para colmo, su defensa arrastra desatenciones que salen muy caras.

Matteo Strikker avanza hacia la canasta del Morón ante la mirada de Asun Langa, árbitra principal. / Jorge Valiente
Así es que los registros ofensivos resultaron deprimentes, tanto al final del primer cuarto (11-17) como al descanso (28-38).
Solamente algún triple muy trabado de Álvaro Palazuelos desatascaba la situación, a la vista de que Alex Mazaira se había dejado toda la puntería en Logroño. De 36 a 3 puntos en una sola jornada. Por dentro, se constata que a Wildens Leveque le tienen cada vez más y mejor cogida la medida.
Un momento especialmente dramático se produjo en la primera parte. Como en aquel Barça-Eintracht futbolístico, a los aficionados visitantes se les escuchaba más que a los locales. El presidente de honor del Cáceres, Pedro Núñez, bajó en pleno partido desde el palco a exigir a los miembros de la peña Kamicáceres que le pusiesen remedio con urgencia a lo que estaba siendo una fiesta de acento andaluz.
Y casi que había que dar gracias que el Morón no se mostró insaciable porque, de haber sido así, el choque hubiera quedado decidido. Diez puntos era una diferencia en contra más o menos tolerable.
Técnico descalificado
La peña protestó por lo que consideró un trato injusto del directivo apartando sus bártulos de animación y rebajando al mínimo su actividad. Pero cuando Patrick Lima metió su segundo triple de la temporada (tras 12 intentos) no pudo reprimirse: 36-38 para meterse de lleno en el partido (min. 23).
Se entró entonces en un tercio final con altas dosis de desesperación: ni el Cáceres lograba el sorpasso ni el Morón se marchaba definitivamente en el marcador, escenificando una guerra de guerrillas que sabía a puro embudo.

Jacinto Carbajal, antes de ser descalificado. / Jorge Valiente
Todo estaba por escribir al inicio del cuarto final (46-48). Entonces se produjo otro instante perturbador: Carbajal fue descalificado por doble técnica -sus protestas no parecieron para tanto- y su ayudante, Álvaro Acero, asumió el marrón de un encuentro totalmente deshilachado. Albert Lafuente aprovechaba para reivindicarse en una tesitura difícil.
Al menos en dos ocasiones el anfitrión tuvo la ocasión de empatar o ponerse por delante, pero siempre hubo un tiro libre que fallar (ay, Leveque) o un despiste defensivo en ese momento supremo. El Morón desde luego estuvo más tranquilo para manejar el desenlace. El disgusto extremeño se hizo palpable porque ahora toca rumiar esta nueva derrota (balance 3-5) durante dos semanas debido al parón por las selecciones.
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