Fútbol. Primera Federación
El Cacereño compite, pero no muerde
El conjunto verde continúa pagando su fragilidad en las áreas, un problema al que el técnico no encuentra soluciones

Los jugadores del Cacereño se lamentan tras un gol del Osasuna Promesas, este domingo pasado en el Príncipe Felipe. / Jorge Valiente
La derrota por 1-2 ante el Osasuna Promesas en el Príncipe Felipe dejó algo más que tres puntos perdidos. Dejó una sensación de déjà vu que empieza a enquistarse en el Cacereño, atrapado en una espiral de frustración que ya se traduce en números alarmantes: cuatro derrotas consecutivas, cinco jornadas seguidas sin ganar, y una penúltima posición en la tabla del grupo 1 de Primera Federación con 11 puntos. El discurso, sin embargo, sigue siendo el mismo: buenas sensaciones, dominio, ocasiones… y ninguna recompensa.
Julio Cobos fue fiel a su análisis, sincero pero resignado, consciente de que el problema no está tanto en la propuesta como en su ejecución final. «Hemos hecho un buen partido, pero el resultado no lo refleja. Hemos generado ocasiones muy claras, nos hemos puesto por delante, hemos dominado y hemos llegado muchísimo por bandas, con centros y situaciones claras para haber hecho gol, pero con muy poco nos han hecho mucho daño», resumió el técnico tras el encuentro.
Cualquier golpe desestabiliza
La historia del partido retrata perfectamente el momento que atraviesa el conjunto verde. Un inicio serio, atrevido, con presión alta y llegada constante que se tradujo en el 1-0. Pero como viene sucediendo, cualquier golpe desestabiliza al equipo más de lo deseable. «El primer gol tiene fortuna, rebota en un jugador y hace una parábola. Ya habíamos hablado de que una vez que recibes un gol no nos penalizara tanto, pero aun así en el minuto 45 nos meten el segundo y eso nos hizo daño», lamentó Cobos, señalando ese tramo final del primer tiempo como clave en la derrota.
La reacción llegó en el juego, pero no en el marcador. «En el descanso intentamos mejorar algunas cosas. En el segundo tiempo hemos dominado, hemos tenido ocasiones muy claras, recuerdo la de Carlos [González] o la última jugada, hemos vuelto a ganar muchas veces por fuera, sobre todo con Berlanga, pero no hemos sido capaces de finalizar», explicó el entrenador, que volvió a insistir en la falta de colmillo como la gran asignatura pendiente.
El propio Cobos no esquivó la autocrítica colectiva: «En esta categoría las áreas son fundamentales. Si no las dominas, tienes un problema. Tenemos que ser más duros atrás y tener más colmillo arriba. En partidos en los que dominas y llegas tanto hay que meter el segundo gol y cerrar el partido. No puedes dejar vivo al rival con el 1-0».
El Cacereño vuelve a mostrar una identidad clara sobre el césped, pero los resultados desmienten cualquier discurso optimista. «Durante 35 minutos creo que hemos hecho un partido muy bueno. Luego tuvimos unos minutos malos y se llevaron el partido, pero a partir de ahí volvimos a generar ocasiones», insistió el técnico, que defendió la actitud de los suyos: «No le puedo reprochar nada a mis jugadores, se lo han dejado todo, han seguido el plan hasta el final y lo han intentado incluso con un tiro al palo que pudo ser el empate».
Varapalo emocional
El golpe, no obstante, es también emocional. «Ahora mismo estamos jodidos porque era un partido muy importante para nosotros y lo teníamos señalado», confesó Cobos con crudeza, consciente de que cada jornada sin sumar acerca más al equipo a una situación límite. Ni siquiera el respaldo incondicional de la grada pudo cambiar el destino del choque. «El público ha estado espectacular, animando incluso cuando nos hicieron el segundo gol. Es de agradecer, aunque ni con su ayuda hemos sido capaces de sacar algo positivo».

Las imágenes del Cacereño - Osasuna Promesas / Jorge Valiente
El problema ya no es solo futbolístico, sino mental. El Cacereño compite, pero no traduce su esfuerzo en puntos. Genera, pero no define. Propone, pero no impone. Y esa falta de contundencia empieza a convertirse en una pesada mochila que condiciona cada partido.
Ahora asoma en el horizonte otro duelo directo por la permanencia. El conjunto verde visitará este domingo al Talavera, que suma solo un punto más (12) y se presenta como rival directo en la lucha por escapar de la zona roja. Cobos lo tiene claro: «Se pueden hacer más cosas. Hay que mejorar en las dos áreas y no permitir que nos hagan tanto daño con tan poco». Ese mensaje marcará una semana en la que solo vale refrendar las palabras con hechos.
Porque el tiempo se agota y la clasificación aprieta. La pregunta ya no es si el Cacereño juega bien, sino cuándo empezará a ganar. Talavera aparece como una nueva final, otra prueba de resistencia para un equipo que sigue buscando el camino entre el convencimiento y la urgencia. Y en esa frontera se juega algo más que tres puntos: se juega la credibilidad y el futuro inmediato del proyecto.
El Talavera, un rival también en apuros
Tampoco es buena la situación del próximo rival del Cacereño, un Talavera que también es un recién ascendido a la categoría. El conjunto castellano manchego suma solo un punto más (12) que el CPC (11) y, como los verdes, encadena cuatro derrotas consecutivas, aunque solo una de ellas como local. La mala racha ha hecho enfurecer a su afición, que en el último encuentro (2-1 ante el Zamora), cargó tanto contra el entrenador, Diego Nogales, como contra el portero Jaime.
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