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Fútbol sala

25 años de una estrella muy cacereña gracias a Javi Sánchez

Este miércoles se cumplió el 25 aniversario de la conquista del primer Mundial de fútbol sala de España, un triunfo que empezó a gestarse a partir del gol de chilena del cacereño Javi Sánchez en la final ante Brasil

Javi Sánchez (9) durante un partido con la selección española de fútbol sala.

Javi Sánchez (9) durante un partido con la selección española de fútbol sala. / EP

Cáceres

Fue el 3 de diciembre del año 2000, en el pabellón Domo Polideportivo de Ciudad de Guatemala, cuando el número 9 de España se elevó de espaldas a la portería y enganchó una chilena que cambió la historia del fútbol sala. Cuando el balón de Javi Sánchez besó la red de Brasil, no solo empató una final mundial: un cacereño acababa de abrir para siempre la puerta de la gloria.

25 años después, Cáceres sigue mirando aquella jugada como quien repasa una vieja foto familiar. Porque el capitán de aquella selección que destronó a la todopoderosa Brasil era uno de los suyos: Javier Sánchez Franco (Cáceres, 25 de enero de 1971), pívot, nueve a la espalda y un liderazgo tan silencioso como contundente.

La selección española celebra la conquista el Mundial de Guatemala.

La selección española celebra la conquista el Mundial de Guatemala. / RFEF

Del Cacereño a Guatemala

Antes de ser leyenda del 40x20, Javi fue un chaval del Cacereño que soñaba con el fútbol grande. Su talento le llevó a Mareo con el Sporting de Gijón y después al juvenil del Real Madrid, conviviendo con nombres como Luis Enrique o Ismael Urzaiz. Pero no fue feliz: las distancias, los estudios aparcados, los lazos familiares cortados. Y decidió algo poco habitual en un chico de 18 años: volver a casa y empezar casi de cero.

Ese «casi por casualidad» que él mismo suele recordar tuvo forma de balón de fútbol sala. La AD Extremadura de Fermín Naranjo le abrió la puerta de un deporte que entonces no estaba en sus planes. Allí, con amigos de toda la vida como Angelín, Javi Villar o Rafa Vadillo, descubrió que aquel juego más corto, más rápido y más táctico encajaba con su forma de entender el talento y el sacrificio.

En dos temporadas, el Extremadura alcanzó la División de Honor y Javi se convirtió en internacional. En 1993 llegó la llamada del Playas de Castellón, heredero del histórico Macer FS, y se marchó al Levante con la promesa de «probar un año», como quien se va de Erasmus. Ya no volvería como jugador: allí estaba escrito el núcleo de su leyenda.

Tras un breve paréntesis en el Pinturas Lepanto de Zaragoza, regresó a Castellón para liderar uno de los mejores equipos de la historia del fútbol sala europeo: ligas en 1999-00 y 2000-01, y tres coronas continentales seguidas entre la antigua Copa de Europa y la UEFA Futsal Cup, de 2001 a 2003.

El nueve de oro de la Roja

Con la selección, Javi Sánchez fue mucho más que el autor de un gol precioso en una final. Debutó con España en 1993 y se convirtió en el primer jugador español en alcanzar las 100 internacionalidades, firmando 53 goles con la camiseta roja.

Javi Sánchez recibe de José María Saponi el reconocimiento de hijo predilecto de Cáceres en 2002.

Javi Sánchez recibe de José María Saponi el reconocimiento de hijo predilecto de Cáceres en 2002. / Francis Villegas

En su palmarés con la selección brillan el Mundial de Guatemala 2000, los Europeos de Córdoba 1996 y Moscú 2001, además de varias finales mundiales y continentales que consolidaron a España como potencia. En el Europeo de 2001 fue elegido mejor jugador de la final y la LNFS (Liga Nacional de Fútbol Sala) le reconoció como mejor pívot de la temporada 1996-97.

Pero nada comparable a aquella noche del 3 de diciembre de 2000. España llegaba a la final contra Brasil con la vitola de aspirante eterno. Cuando el partido se puso cuesta arriba, apareció el capitán extremeño: primero para tirar del grupo, luego para ejecutar esa chilena que aún hoy se repite en vídeos y charlas. Daniel, Javi Rodríguez por partida doble y él mismo firmaron el 4-3 que bordó la primera estrella en el escudo.

El reconocimiento de una tierra

Extremadura no tardó en entender que aquel pívot silencioso era ya patrimonio colectivo. En 2002 el Ayuntamiento de Cáceres le nombró Hijo Predilecto de la ciudad, subrayando su papel como capitán de la selección que conquistó el primer Mundial de fútbol sala.

Javi Sánchez recibe un reconocimiento en Cáceres durante un partido de la selección española de fútbol sala en el Multiusos.OVENIA HOMENAJE A JAVI SANCHEZ R VIVAS

Javi Sánchez recibe un reconocimiento en Cáceres durante un partido de la selección española de fútbol sala en el Multiusos.OVENIA HOMENAJE A JAVI SANCHEZ R VIVAS / EP

Un año más tarde, la Junta de Extremadura le otorgó el Premio Extremadura del Deporte, compartiendo cartel con otro icono regional como José Manuel Calderón. En 2018 llegaría la insignia de Oro de la Federación Extremeña de Fútbol, entregada en el Multiusos Ciudad de Cáceres durante una final de Copa del Rey, otro homenaje en casa para uno de los mejores deportistas extremeños de todos los tiempos.

Su currículum impresiona: campeón del mundo, doble campeón de Europa, tres veces campeón de Europa de clubs, dos ligas, más de cien internacionalidades, decenas de premios individuales. Pero quizá su mayor legado sea otro: haber demostrado desde Cáceres que se podía llegar a la cima de un deporte que entonces apenas salía en televisión.

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