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Fútbol. Primera Federación Femenina

Tati y Nerea deciden para el Cacereño en El Cuartillo

El equipo de Ernesto Sánchez logra tres puntos de oro ante el Betis en un partido decidido por el gol y el espirítu competitivo de sus dos jugadoras, que lideraron a su equipo en una victoria que acaba con la mala racha

Bella despeja de cabeza en el partido de este sábado.

Bella despeja de cabeza en el partido de este sábado. / Jorge Valiente

Pablo Talavera

Pablo Talavera

Cáceres

1-CACEREÑO FEMENINO: Tati, Noko (Midori, min. 46), Cora Jiménez, Bella, Caicedo (Victoria Arévalon, min. 57), Yui Fukuta (Akari, min. 80), Carmen Acedo (Sara Rubio, min. 80), Ndaw (Sara Carrillo, min. 70), Ida, Nerea y Lezcano.

0-BETIS FEMENINO: Paula Vizoso, María Gómez (Sara Balma, min. 78), Solozábal, Vicky, Bonilla (Sara Sánchez, min. 57), Daniela Sáenz (Gálvez, min 57), Marina Sánchez, Natalia Montilla (Mabel Sierra, min. 78), María Ruiz, Zouhir (Ana Manchón, min. 21) y Carla.

GOL: 1-0: Nerea, min. 11.

ÁRBITRA: Selina Álvarez (Galicia) amonestó con tarjeta amarilla a las locales Carmen Acedo, Nerea, Sara Carrillo, y a las visitantes María Gómez, Marina Sánchez y Natalia Montilla.

INCIDENCIAS: Partido de la duodécima jornada de la Primera Federación Femenina celebrado en el Complejo Deportivo El Cuartillo ante unos 150 espectadores.

El Cacereño Femenino venció al Real Betis en partido de la Primera Federación Femenina con un solitario gol de Nerea, y pone así fin a su racha de seis jornadas sin conocer la victoria.

Fue un triunfo con dos nombres propios, de la casa y con el sentimiento cacereñista elevado a lo más alto: Nerea y Tati, Tati y Nerea se pusieron el escudo por bandera y ejercieron de capitanas más que nunca, cuando más falta hacía, cuando peor estaban las cosas. Tati, que reaparecía por la lesión de Delia Baz, sin continuidad, golpeada por las lesiones continuas las últimos años, rejuveneció por momentos para sacar toda la fuerza y todas las manos que supusieron el último recurso salvador para su equipo, cuando el Betis llegó en ocasiones clamorosas en la primera parte; Nerea hizo el gol de la victoria, pero su trabajo en ayudas defensivas fue incansable, acudiendo a tapar cada espacio por donde se habían colado las virtuosas atacantes béticas.

En el exilio del campo de césped artificial de El Cuartillo, el Cacereño salió victorioso. Hizo cosas bien y otras mejorables, pero era un partido de corazón, más que de táctica, porque sólo valía la victoria ante un equipo que juega muy bien al fútbol y que no pudo mostrarlo en ningún momento.

La puesta en escena del Cacereño fue buena. Llegaba por banda con facilidad con Ida y Nerea. Pero fue a balón parado cuando, tras un centro medido de Carmen Acedo, lo cabeceó Lezcano y, de vuelta, lo remachó Nerea.

Espacios

Los espacios en el Cuartillo son pocos y las locales lo aprovecharon bien. Encimaban rápido a las centrocampistas béticas, obligadas a lanzar en largo. No parecía haber peligro. Pero entonces apareció la figura de Ana Manchón, almendralejense del Betis, la hermana de Marco y Samu. Se incorporó por lesión de Zohuir, y convirtió en un suplicio el partido de Noko, al que le ganaba la espalda una y otra vez.

Primero Tati detuvo con la pierna el envío de Ana Manchón, más lista que Noko robándole el balón. En la segunda, también la rápida salida provocó que la pequeña de los Manchón precipitara su remate y lo echara fuera. Respondió el Cacereño otra vez a balón parado, y a punto estuvo de embocar Nerea, pero su flojo remate lo repelió Paula Vizoso.

Carla consiguió ganar también espacio entre la defensa para conectar un disparo que obligó a otra parada espectacular de Tatiana. Y no menos lo fue la que realizó ante el tiro de la excacereña Natalia Montilla desde la frontal. El Cacereño lo pasaba mal en el tramo final, pero ahí estaba su portera, su eterna capitana, para remediarlo. La última fue en un córner a que estuvo a punto de aprovechar otra vez Ana Manchón y al que respondió Tati metiendo la manopla.

Por los repetidos encontronazos y numerosas atenciones, el alargue se hizo eterno para los intereses del Cacereño hasta que llegó el descanso reponedor.

Segunda mitad

El cambio de Midori estaba cantado tras el descanso. Y funcionó. El Cacereño apretaba mucho más arriba para impedir los lanzamientos en largo, que, con las dimensiones reducidas de El Cuartillo, suponían pases con mucho peligro. Pasaban los minutos y el Betis no creaba peligro. Apenas rondaba el área, y cuando lo hacía las cacereñas se afanaban para no conceder ocasiones. Y no las hubo en toda la segunda parte, por parte de ninguno de los dos equipos.

Se celebraba cada recuperación, cada balón cortado, cada jugada interrumpida, como si de la victoria final se tratara. Y así fue pasando el tiempo, sin sufrimiento en cuanto ocasiones, pero con un enorme desgaste físico para volver a ser el equipo reconocible que quiere Ernesto Sánchez.

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