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Baloncesto. Segunda FEB

Desastre sin fin del Cáceres en el Multiusos

El conjunto extremeño sigue sin ganar en casa, superado esta vez por un Clavijo que le apabulló particularmente en el tercer cuarto

Varios jugadores estuvieron muy lejos de su nivel y el técnico Carbajal podría peligrar

Javier Ortiz

Javier Ortiz

Cáceres

67 - CÁCERES PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD: Albert Lafuente (10), Álvaro Palazuelos (0), Matteo Strikker (3), Alex Mazaira (10), Wildens Leveque (21) -cinco inicial- Lance-Amir Paul (9), Nico Marina (5), Patrick Lima (0), DJ Foreman (0), Luis García (9).

78 - REINA PROTEÍNAS CLAVIJO: Eluku Berthold (2), Hugo Arbosa (14), Joseba Querejeta (6), Iñigo Royo (9), Chandler Jacobs (8) -cinco inicial- Obi Okafor (8), Joan Pardina (2), Kevin Torres (18), Miguel de Pablo (9), Pa Mor Diene (1), Vit Hrabar (1).

MARCADOR POR CUARTOS: 15-18, 26-37 (descanso), 42-68 y 67-78 (final).

ÁRBITROS: Alberto García y Raúl Aguilera. Eliminado: Paul (min. 39).

INCIDENCIAS: Décima jornada de Segunda FEB (Oeste). Partido jugado en el Multiusos Ciudad de Cáceres ante 500 espectadores.

Rolía decirle Roberto Iniesta a su público que le iba a hablar «con la sabiduría que te da el fracaso». Es lo del Cáceres Patrimonio de la Humanidad y sus cinco derrotas en otros tantos partidos como local. Este miércoles volvió a hacer el ridículo en el Multiusos. Un maquilladísimo 67-78 frente a un rival que empezaba la jornada por debajo en la clasificación como el Clavijo, pero que jugó muchísimo mejor. Nada hubo en los extremeños de la exhibición ofensiva que dieron hace apenas tres días en Gijón (64-108). No hay quien los entienda, sinceramente. Esto sí que es algo extremo y duro.

No tanto el resultado sino la imagen dejan el futuro abierto a todas las posibilidades, incluyendo el cambio de entrenador. Jacinto Carbajal ya estaba cuestionado por algunos sectores del club y ahora tendrá que lidiar con esta situación con poco margen:el domingo por la mañana toca visita al líder, el Coto Córdoba.

Fue un horror en una noche fuera de contexto. No salió el Cáceres como debía, con la agresividad necesaria en su situación. Pese a un 4-0 inicial, permitió varias canastas fáciles que dieron la iniciativa a un conjunto riojano que llegaba con los problemas que ya ocasionaron su cambio de entrenador.

El problema, aparte de los despistes atrás, estaba en la escasa o más bien nula productividad de varios locales. Chocante el dato de que, quitando una canasta de Luis García el minuto final, todos los puntos en el cuarto los anotaron o bien el casi siempre incontenible Wildens Leveque (7) o bien el relanzado Albert Lafuente (6).

La primera incursión de Lance-Amir Paul no dijo demasiado, mezclando una buena asistencia con un tiro absurdo.

Con un tibio 15-18 se encaró el segundo cuarto, que arrancó con una inequívoca fase de despropósito por parte verdinegra. Sin hacer tampoco demasiado, solo aprovechando los generosos regalos que recibía, el Clavijo hizo un amago de abrir brecha (19-31, min. 16). Todavía se esperaba a esas alturas la primera canasta de tres titulares:Alex Mazaira, Álvaro Palazuelos -especialmente terrible lo suyo, con tres faltas muy pronto, una de ellas antideportiva- y Matteo Strikker.

Hubo unos momentos de clara zozobra, propios de un equipo que se llena de complejos cuando pisa su propio hogar. El despertar de Mazaira con un par de aciertos no sirvió para acercarse un solo centímetro al descanso (26-37).

Llega lo peor

Tocaba otra vez ir río arriba, pero este Cáceres parece que guarda los remos para cuando coge el autobús rumbo al norte. Otra vez la puesta en escena después de pasar por los vestuarios fue deficitaria. La película de anteriores citas en el Multiusos empezaba a repetirse de forma insidiosa. No dejaba de ser el contraste entre un equipo que solo parecía tener el recurso de darle el balón a Leveque con otro que lo movía pacientemente a la espera del hombre mejor colocado.

Las alarmas se encendieron definitivamente y a lo bestia (35-50, min. 26) con el público reprimiendo los silbidos que el cuerpo parecía pedir. Algo a la desesperada, Carbajal recurrió por primera vez a Nico Marina, quizás como revulsivo anímico.

Para sorpresa de nadie, no funcionó. Más bien todo lo contrario. El Clavijo, ahora sublime, le dio la estocada definitiva a la velada ante la frustración local. 42-68 y ganas de pulsar el botón rojo.

Con todo perdido al fin apareció la pasión y el coraje. En relativamente poco tiempo (cuatro minutos), la diferencia bajó a 15 puntos gracias a un 11-0 (53-68). La cosa llegó a estar 63-73 a tres minutos, pero los milagros no existen, o al menos no los de tanto calibre. Triste consuelo lo de evitar la paliza, tras la cual se abre ahora un escenario imprevisible.

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