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Baloncesto. Primera FEB / Segunda FEB

Cáceres Patrimonio: Adiós al récord de la vergüenza

El club cacereño recibió una pequeña alegría en la última jornada del año de las competiciones federativas: el 45-115 encajado por el Palmer ante el Obradoiro supone que los extremeños ya no sean el equipo que mayor paliza han recibido en Primera FEB, aquel terrible 50-113 ante el Breogán de 2016.

José Marco, con el balón en el Cáceres-Breogán de 2016.

José Marco, con el balón en el Cáceres-Breogán de 2016. / Francis Villegas

Javier Ortiz

Javier Ortiz

Cáceres

Como hay un refrán para todo, en este caso sería aquel de «el que no se consuela es porque no quiere». El Cáceres Patrimonio de la Humanidad cerrará su insatisfactorio año 2025 con una pequeña y estéril alegría: acaba de desaparecer de los registros de la historia de la Primera FEB (antes LEB Oro) como equipo en recibir el resultado más escandaloso desde su fundación, en 1996.

Aquel terrible 50-113 (la friolera de 63 puntos de diferencia) del 14 de octubre de 2016 ante el Breogán ha sido superado por lo sucedido este domingo pasado en el pabellón Son Moix de Palma de Mallorca: el Palmer Basket fue noqueado por el Obradoiro por 45-115, 70 puntos nada menos.

La historia de ambos encuentros es muy similar: un equipo al que no le sale nada y que se va hundiendo con el paso de los minutos y otro que no tiene piedad y además enchufa prácticamente todo. Lo curioso es que el Palmer ha tenido un papel importante en el 2025 del Cáceres, ya que le privó del ascenso a Primera FEB en mayo tras superarle en una eliminatoria a doble partido, el segundo de ellos precisamente en Son Moix.

Ascenso envenenado

Subir de momento no le está sentando bien a los baleares, hundidos en la zona baja de la clasificación de la Primera FEB y que ya han vivido varios cambios en su plantilla, entre ellos en el banquillo con la renuncia de Marco Justo y la incorporación en su lugar de Lucas Victoriano, destituido de forma fulminante este lunes.

Y es que la situación no ha cambiado desde que llegó, aunque hasta el domingo no había sucedido nada tan radical. En el primer cuarto el Palmer solo anotó un tiro de campo y ya se vio más de 20 puntos abajo ante un Obradoiro que no bajaría el pie del acelerador (9-30).

Parecía que podía levantar cabeza el conjunto mallorquín con varias acciones positivas en el cambio de cuarto, pero su rival recuperó el rodillo y terminó aumentando la diferencia al descanso a más de 30 puntos (29-61).

Palmer Basket-Obradoiro.

Palmer Basket-Obradoiro. / Palmer Basket

Los problemas para generar a través de los sistemas fueron una constante en Palmer, que solo superó la decena de puntos en el segundo cuarto, y solo pudo sostenerse sobre el carácter de Nuno Sá, el único jugador del equipo que estuvo cerca de su nivel.

Finalmente, cuando parecía que el marcador podía quedarse por debajo del récord de 63, el Obradoiro dio un último empujón para dejar el 45-115.

Un bochorno imborrable

El Cáceres vivió algo muy similar hace casi diez años ante otro conjunto gallego, el Breogán. El partido arrancó mal (10-19 el primer cuarto) y quedó prácticamente sentenciado en el segundo, llegándose al descanso con un tanteo de 22-55. Se pensaba que los lucenses economizarían fuerzas y que los extremeños tirarían de orgullo para adecentar el marcador, pero sucedió todo lo contrario: 40-88 al final del tercer cuarto y el reseñado 50-113 definitivo entre el abucheo del público que asistió estupefacto a la carnicería.

Lo llamativo y diferente del caso es que el Cáceres terminaría firmando una digna temporada, sin problemas para asegurar la permanencia. Dirigido por Ñete Bohigas, logró formar un grupo muy reconocible con jugadores como José Marco, Niko Rakocevic, Carlos Toledo, Sergio Pérez, Sandi Marcius, Guille Corrales y Luis Parejo, aunque este último no jugó ante el Breogán al estar lesionado.

Enfado de Ñete Bohigas ante el Breogán.

Enfado de Ñete Bohigas ante el Breogán. / Francis Villegas

«Me disculpo en mi nombre y en el de mis jugadores. En 25 años que llevo de profesión pocas veces me he sentido tan impotente», dijo después Bohigas en la sala de prensa. «Nos han humillado», reiteró, quejándose de las «inseguridades» y de la «falta de dureza» de su equipo.

En fin, que no hay mal (ni vergüenza) que cien años dure, por cerrar el círculo con los refranes. Aquella ante el Breogán no ha llegado a los diez.n

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