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Fútbol. Primera Federación

El Mérida dice adiós a un 2025 histórico

El conjunto romano cierra un gran año entre ilusión y cambios: vuelve al trabajo, lanza su campaña de abonados y mira a 2026 con el sueño de repetir la gesta del ‘playoff’

Jugadores del Mérida el domingo durante el primer entrenamiento después del parón navideño.

Jugadores del Mérida el domingo durante el primer entrenamiento después del parón navideño. / AD Mérida

Mérida

El Mérida ya ha vuelto a los entrenamientos para preparar el primer partido liguero del año, el sábado a las 12.00 horas en Lugo. De momento, con una única novedad, la salida del entrenador específico para las jugadas a balón parado, Alguer Brugarola, «por motivos personales y familiares». Lo cierto es que Brugarola ha dejado su impronta en el tiempo que ha estado en el equipo, pues el balón parado a nivel ofensivo les ha dado mucho rédito, aunque también es cierto que en el defensivo siempre ha tenido margen de mejora.

Con respecto al plantel, de momento no ha habido ningún movimiento de entrada ni de salida, y en el plano social, el club ya ha lanzado la campaña de abonados para la segunda vuelta con el lema: «El Camino de la Ilusión».

Un agridulce recuerdo

Lo más ilusionante para la parroquia romana es repetir lo realizado en este 2025 que ahora acaba, pues ha sido un año histórico ya que, por primera vez en la historia de la AD Mérida, ha disputado una eliminatoria de ascenso a Segunda División.

El equipo, por entonces entrenado por Sergi Guilló, acababa el 2024 con 26 puntos, dos más que ahora, en la sexta posición, empatado a puntos con quinto (Ceuta) y cuarto clasificado (Atlético de Madrid B). Comenzó el año perdiendo por la mínima en un insulso partido en la Ciudad Deportiva del Sevilla, para ir mejorando resultados, principalmente a domicilio, pues el Romano estaba siendo un fortín prácticamente toda la campaña. A partir del mes de marzo fue cuando el cuadro romano protagonizó un gran tramo final del campeonato con solo dos derrotas en 13 partidos, con 6 victorias y 5 empates, lo que supuso que la clasificación matemática para los playoffs se produjera una jornada antes del final en el Nuevo Colombino.

La eliminatoria contra la Real Sociedad B pasará a la memoria emeritense por los arbitrajes sufridos y por el maltrato a la afición desplazada a Zubieta, con tuit incendiario del alcalde, Antonio Rodríguez Osuna, incluido, y con la sensación de que futbolísticamente, el Mérida era superior.

Cambio en la propiedad

Mientras en lo deportivo se estaba forjando una hazaña, en lo institucional el club cambiaba de dueños. Mark Heffernan vendía todas sus acciones al grupo BIA, un grupo inversor cuya mayor referencia era que también eran propietarios del Brentford, un equipo que cogieron en la cuarta categoría del fútbol inglés y han asentado en la Premier League, con lo cual, soñar en un paralelismo entre ambas entidades era casi obligado para el aficionado romano. Además, en lo deportivo parecía que se había acertado en el entrenador y en un plantel que había hecho historia, con lo cual, todo hacía pensar en un proyecto continuista a nivel de nombres para acometer el añorado ascenso.

Empezar casi desde cero

Pues no ocurrió nada parecido: el entrenador se fue al Huesca, de superior categoría, y ya le han despedido; los dos máximos goleadores del equipo, Javi Eslava y Liberto Beltrán, no continuaron en la plantilla; tampoco futbolistas importantes como Juanjo Sánchez o Palomares. En resumen, solo cinco futbolistas se quedaron en Mérida y llegó un entrenador nuevo, Fran Beltrán, con un perfil parecido al de Guilló, joven, moderno y con poco currículum en la categoría, de hecho, venía de ser destituido la temporada anterior en Marbella.

A pesar de todos los cambios, la seriedad del proyecto y la ilusión de la campaña anterior provocaron una buena respuesta de la afición, aunque todavía no se ha llegado a la ansiada cifra de los 4000 abonados.

El técnico Fran Beltrán corre celebrando una victoria.

El técnico Fran Beltrán corre celebrando una victoria. / AD Mérida

Mejora de las instalaciones

Si algo está demostrando el grupo BIA es que, más allá de que lo importante es que la pelota entre, su proyecto pasa por poner los mejores cimientos al club para cuando acometa el futurible salto a una categoría superior. Si el año que termina ha sido histórico en lo deportivo y también en lo institucional por la llegada de BIA, también en este año se están poniendo las bases a nivel de instalaciones con la creación de un nuevo campo de entrenamiento de césped natural en los Campos de la Federación Miguel Patón, así como con la cesión del estadio Romano José Fouto por otros 15 años más, lo que supone un gran asentamiento para que el club pueda acometer una serie de mejoras, como la creación de un comedor para los jugadores, y hacer también una mejor explotación de elementos como la tienda oficial.

El 2026 comienza en Lugo con el equipo a tres puntos de los puestos de playoffs, con 21 partidos por delante y, aunque todavía no ha dormido ninguna jornada en esos puestos, lo cierto es que los de Fran Beltrán han demostrado tener hechuras para mantener la pelea. A la espera de lo que ocurra en el mercado de invierno, en el que el principal temor es que Álvaro García, máximo goleador del grupo, se vaya a un equipo de superior categoría, lo cierto es que se prevé un segundo tramo de competición ilusionante en el que la clave va a volver a estar en hacer un fortín del Romano José Fouto.

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