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FÚTBOL

La Supercopa de España regresa a Arabia Saudí: una anomalía de 40 millones convertida en rutina

Yeda acoge esta semana una nueva edición de un torneo que el año pasado quedó marcado por las denuncias de acoso y tocamientos de las parejas de los jugadores del Mallorca

El acuerdo inicial con la RFEF, firmado por Rubiales y con Piqué como comisionista, continúa bajo investigación judicial, a la espera de una comisión rogatoria a la justicia saudí

Florentino Pérez y Joan Laporta, durante la entrega de medallas de la final de la Supercopa de 2025.

Florentino Pérez y Joan Laporta, durante la entrega de medallas de la final de la Supercopa de 2025. / Alberto Estevez / EFE

Sergio R. Viñas

Sergio R. Viñas

Yeda (Enviado especial)

La Supercopa de España que se celebró hace ahora un año se recordará por el soberano repaso que le dio el Barça al Real Madrid en la final, un 2-5 incontestable que anticipó un cambio de guardia en el fútbol español que se iba a confirmar en los siguientes meses. Sin embargo, la cita celebrada en Yeda, escenario de nuevo del torneo que arranca este miércoles con la semifinal entre Barça y Athletic, dejó también escenas menos propias de un evento como este.

Aquella Supercopa quedó manchada por los tocamientos y el trato vejatorio que denunciaron las parejas de algunos jugadores del Mallorca, como Dani Rodríguez y Dominik Greif, por parte de aficionados saudíes durante la semifinal de su equipo contra el Real Madrid. Un nuevo episodio que elevaba el cuestionamiento de si resulta idóneo y, sobre todo, ético trasladar a Arabia Saudí un torneo entre equipos españoles.

Lamine Yamal, junto con Iñigo, Olmo y Gavi, celebra la conquista de la Supercopa de España con la goleada al Madrid.

Los jugadores del Barça, con la Supercopa conquistada el año pasado. / STR / EFE

Siete años de la primera Supercopa en Arabia

El paso del tiempo, de las semanas, de los meses y de los años, enterró un debate que ya prácticamente ni se plantea. "Es una mierda", dijo Iñaki Williams hace unos días, una declaración sorprendente y aislada que encontró el reproche público de su entrenador, Ernesto Valverde: "Debemos ser cuidadosos con las expresiones. Ir a Arabia supone prestigio porque vamos a jugarnos un título y nuestro club recibe dinero por ir allí". Lo que en 2019 nació como una cuestionable anomalía se ha convertido ya, siete años después, en una cita perfectamente asimilada en el calendario futbolístico de cada temporada: después de Año Nuevo, toca viaje a Arabia Saudí.

40 millones de euros anuales tienen la culpa de que el fútbol haya erradicado el legítimo debate de la conveniencia de entregarse a un régimen autoritario que contraviene los Derechos Humanos. Porque, claro está, son esas dos características y su deseo de mejorar su imagen internacional a través del 'sportswashing' las que justifican un desembolso que está completamente fuera de mercado por una competición de segundo orden compuesta por apenas tres partidos y que hasta entonces, en formato de final a ida y vuelta en verano, era más un engorro que un negocio.

Un acuerdo bajo sospecha

No se puede olvidar que el contrato original por el que la Supercopa se trasladó a Arabia Saudí, rubricado en 2019, continúa bajo investigación judicial. Luis Rubiales, presidente de la RFEF en aquel momento, y Gerard Piqué, comisionista del acuerdo a través de su empresa Kosmos (que se embolsó una comisión de 24 millones de euros), llevan dos años y medio imputados por la jueza de Majadahonda que instruye el caso, Delia Rodrigo.

Luis Rubiales, tras declarar en el juzgado de Majadahonda que investiga el caso Supercopa.

Luis Rubiales, tras declarar en el juzgado de Majadahonda que investiga el caso Supercopa. / Mariscal / EFE

La investigación, ampliada en el caso del expresidente y de algunos de sus colaboradores por presuntas 'mordidas' en la adjudicación de obras de la RFEF, está paralizada a la espera, precisamente, de la colaboración de la justicia de Arabia Saudí. La jueza formuló una comisión rogatoria para acceder a las cuentas bancarias que los imputados y sus empresas vinculadas pudieran tener en territorio saudí, una gestión que todavía no ha sido correspondida por el país que acoge la discutida Supercopa.

Inicialmente, el acuerdo de Rubiales con las autoridades saudíes abarcaba desde 2020, año de la primera edición, hasta 2025. Después de que la edición de 2021, a causa de la pandemia, no pudiera llevarse hasta Arabia Saudí, el condenado exdirigente anunció la ampliación del acuerdo hasta 2029.

El presidente de la RFEF, Rafael Louzán (2i), el presidente del FC Barcelona, Joan Laporta (i), el director de Relaciones Institucionales del Real Madrid, Emilio Butragueño (d), y el cónsul honorario de España en la embajada en Riad, Sheikh Abdulaziz Kaki (2d), posan en la foto de familia de la recepción oficial previa al partido de la final por el título de la Supercopa de España de 2025.

El presidente de la RFEF, Rafael Louzán (2i), el presidente del FC Barcelona, Joan Laporta (i), el director de Relaciones Institucionales del Real Madrid, Emilio Butragueño (d), y el cónsul honorario de España en la embajada en Riad, Sheikh Abdulaziz Kaki (2d), posan en la foto de familia de la recepción oficial previa al partido de la final por el título de la Supercopa de España de 2025. / RFEF/EFE

Horizonte 2034

Rubiales ya es pasado, pero Rafael Louzán, su sucesor tras la tormentosa interinidad de Pedro Rocha, no está dispuesto a sacrificar un contrato multimillonario. Entre otras cosas, porque en la RFEF asumen (y saben) que ningún otro país, ni por supuesto una ciudad o región española, va a poner sobre la mesa el dineral que ofrece Arabia Saudí y que más allá de la tajada que se llevan los clubs participantes permite desplegar un generoso caudal de financiación para las necesitadas federaciones territoriales y para el fútbol femenino, de base y aficionado.

De hecho, el presidente de la RFEF anunció el año pasado por estas fechas que existían conversaciones avanzadas para prolongar el contrato hasta 2034, el año en que el reino saudí acogerá el Mundial masculino que le ha regalado la FIFA, e incluir la Supercopa femenina en el paquete. No es descartable que a lo largo de esta semana se anuncie un acuerdo definitivo en ese sentido, que garantizaría la celebración en Arabia Saudí (unos años en Riad, otros en Yeda) de 15 Supercopas. Para entonces, ya nadie recordará que se trataba de una anomalía.

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