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Fútbol. Primera Federación

El Cacereño, gafado: ni el FVS ni la suerte ayudan este curso

El tanto anulado el sábado en Guadalajara simboliza una campaña llena de contratiempos

Julio Cobos, técnico del Cacereño, gesticula durante el encuentro del sábado en Guadalajara.

Julio Cobos, técnico del Cacereño, gesticula durante el encuentro del sábado en Guadalajara. / Raquel Triguero / Agencia LOF

Cáceres

El Cacereño sigue acumulando razones para sentir que esta temporada nada le sale como espera. El empate del pasado sábado en Guadalajara (1-1), que ya quedó atrás en el calendario pero no en el ánimo del vestuario, dejó una sensación de frustración que va más allá del resultado. Julio Cobos puso voz a ese malestar tras el encuentro, especialmente por un gol anulado que habría significado el 0-2 y que se ha convertido en el símbolo de una fortuna esquiva que acompaña al CPC desde hace meses.

Un gol anulado que lo cambia todo

La jugada se produjo en la primera parte, cuando Diego Gómez culminó una acción que parecía válida. Sin embargo, el tanto fue invalidado por fuera de juego tras revisión. Ahí comenzó el enfado del banquillo verde. «Tenemos muchas dudas de que no hayamos metido un segundo gol legal», afirmó Cobos, visiblemente molesto. El técnico fue más allá al explicar el contexto de la decisión arbitral: una de las cámaras del FVS no funcionaba, lo que impidió una revisión completa de la acción. Ante esa circunstancia, se mantuvo la decisión inicial del colegiado. «Yo la he visto desde otra cámara y lo que he visto es que no hay fuera de juego», aseguró, aunque matizando que no pudo verla detenidamente.

La situación terminó de encender los ánimos y acabó con la expulsión del preparador físico Alberto Muñoz, reflejo de la impotencia acumulada. Para el Cacereño, ese gol anulado no fue una acción más. Era la posibilidad de colocarse 0-2, de manejar el partido con mayor tranquilidad y, quizás, de romper una dinámica que parece empeñada en torcerse en cada momento clave. «Hubiese sido el 0-2 y quizás el partido habría sido diferente», resumió Cobos.

Lesiones, arbitrajes y una dinámica que no se rompe

Ese sentimiento de que la suerte no acompaña no es nuevo en el entorno del Príncipe Felipe. A lo largo de la temporada, el Cacereño ha tenido que convivir con una interminable lista de lesiones que ha condicionado seriamente su rendimiento. Sanvi, Javi Barrio, Iván Martínez, Deco, Carlos González o Ajenjo —que pudo reaparecer el pasado 4 de enero— han pasado por la enfermería. A ellos se han sumado Iván Fernández y Diego Guti, que podrían regresar esta semana, Sanchidrián, al que se espera para finales de mes, y ahora Osama, que apunta a perderse varias semanas tras retirarse lesionado en Guadalajara.

Entre decisiones arbitrales discutidas, cámaras que fallan en el peor momento posible y un goteo constante de bajas, el Cacereño siente que pelea no solo contra los rivales, sino también contra un contexto que rara vez le sonríe. El empate del sábado puede tener valor «porque es un punto a valorar», pero deja la amarga sensación de que, cuando el equipo parece encontrar una rendija, algo vuelve a torcer el camino.

Con la segunda vuelta a punto de arrancar y una nueva cita el domingo ante el Arenas Club de Getxo en el Príncipe Felipe, el CPC afronta otra ‘final’ con la esperanza de que, en algún momento, la moneda caiga de su lado. Mientras tanto, el enfado por el gol anulado en Guadalajara resume mejor que ninguna estadística una temporada en la que la fortuna, de momento, sigue siendo esquiva.

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