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Fútbol. Primera Federación

El Cacereño ya es feliz en casa

El equipo de Julio Cobos gana su primer partido en el Príncipe Felipe imponiéndose al Arenas vasco con goles de Valdera en la primera jugada del encuentro y de Ajenjo de penalti en el segundo tiempo

José María Ortiz

José María Ortiz

Cáceres

2-CACEREÑO: Nieves, Emi, Javi Barrio, Iván Martínez, Joserra, Nico Conesa (m. 88, Diego Guti), Ajenjo (m. 80, Carlos González), Valdera (m. 80, Deco), Berlanga, Diego Gómez (Iván Fernández, m. 80), Kensly (min. 60, César Gómez).

0-ARENAS: Gastesio, Pablo García, Ángel Troncho (min. 63, Lartitegui), Mutilva, Adri Rodríguez (min. 75, Jorge Rodríguez),, Hidalgo (min. 77, Honrado), Mattheus, Boriko, Diocou, Sillero (minn. 68, Zabala), Vizcay.

GOLES: 1-0 -Min. 1: Valdera. 2-0-Min. 62: Ajenjo, de penalti.

ÁRBITRO: Álvaro Juncal Moreira ( Gallego). Amarillas a Kensly y Diego Gómez en el Cacereño y Sillero al Arenas.

INCIDENCIAS:Minuto de silencio por la muerte de Antonio Monje, histórico personaje local vinculado al Cacereño por el reparto de carteles. También por Fidela López, abonada del club. 3.480 espectadores.

Era el partido más determinante de la temporada hasta el momento para el Cacereño. Con el argumento indisoluble de la extrema urgencia de no hundirse en el lodo, tocaba ganar. ¿Sonó por ello, en forma de guiño en el prólogo el ochentero temazo del grupo heavy sueco Europe ‘The final countdown' (la cuenta atrás)? Puede ser. Yasí fue:2-0, primer triunfo en la casa del Príncipe Felipe, dos empates y cinco dolorosas derrotas después. Tremenda estadística. Solamente se le había ganado al Mérida, y fue en Almendralejo. El decano saca la cabeza. Emerge.

Julio Cobos apostó por el último fichaje, el delantero haitiano Kensly Vázquez, acompañante de Diego Gómez en la ofensiva. Además, conservó en la titularidad a Valdera, teórico outsider en la rotación y clave en el triunfo. En la primera jugada, en el segundo 20, llegó su gol precisamente tras servicio espectacular de Berlanga. Increíble. El fútbol, a veces, es justo con el que se lo trabaja, aunque no tenga papel estelar.

Reacción vasca

Aquello tenía una pinta distinta a los antecedentes. Pero hubo que madurarlo. El Arenas, lejos de derrumbarse, no se vino abajo y reaccionó muy bien al tanto local, dominando pronto el centro del campo de la mano del talentoso Hidalgo mientras el Cacereño esperaba una contra. El plan, previamente no establecido, estaba claro. Se acercaron los vascos en un par de remates que flirtearon con el gol, pero no sucedía mucho más.

El primer acto fue decayendo en intensidad en dos equipos con sus traumas a cuestas (el Arenas es el peor visitante, el Cacereño el local más flojo), pero en este caso el decano extremeño especulando con el resultado, por fin a su favor. Nada que objetar para conseguir el objetivo por lo civil o por lo criminal. No cabe otra salida. El equipo era colista. Por eso fue tan loable la actitud de Berlanga, Ajenjo o Emi, los mejores de la tarde.

Sin mayores noticias que el entusiasmo verde por gobernar el partido, el duelo se discutiría realmente en la continuación.

El Cacereño tenía la coyuntura a favor. Hacía falta asegurar con una segunda diana. Lo probó el omnipresente Javi Barrio, pero su cabezazo se fue alto.

La sentencia

Se marchó Kensly, con balance discreto pese a su muy buena actitud, con síntomas de estar muy cansado. Arenglón seguido, un penalti insospechado tras clamoroso error del meta Gastesio a Ajenjo provocó el 2-0. Qué alivio, vista la temporada de penurias.

¿Qué hubiera sido del Cacereño con Ajenjo sin lesionarse durante tres meses? El futbolista hispano-polaco ució palmito futbolístico en un par de arrancadas que enarbolaron la bandera del estilismo. Lógico. Es un jugador de nivel y puede dar más.

El control local, con Nico Conesa haciendo un juego inteligente al toque y bien posicionado siempre, era absoluto, con varias opciones para hacer el 3-0. Barrio e Iván Martínez achicaban sin aparente dificultad, dándose la percepción de que el duelo estaba abrochado entre el goce de la grada. Los laterales tampoco sufrían, especialmente un solvente Joserra. Emi no dejaría un respiro a Diocou, teórico jugador franquicia de los vascos.

De fiesta

Sonaba el Redoble, buen síntoma siempre, y el Cacereño enfilaba la recta final sin problemas añadidos. Tremendo.

El paradón final de Diego Nieves completaba la felicidad, la primera felicidad real en la casa del Principe Felipe. César Gómez pudo poner la guinda, pero su golazo fue invalidado por fuera de juego. El Cacereño no está muerto. Está muy vivo. recuperado a casi todos su efectivos y ya no es colista.

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