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Rugby

Previa 6 Naciones 2026: Francia, Gales e Italia

Los galos buscan el Grand Slam tras el título del año pasado y galeses e italianos lucharán por evitar la Cuchara de madera

Los capitanes de las selecciones del 6 Naciones 2026 posan con el trofeo.

Los capitanes de las selecciones del 6 Naciones 2026 posan con el trofeo. / 6 Naciones

Fermín de la Calle

Fermín de la Calle

Madrid

Arranca este jueves (21:00 horas Francia-Irlanda) el Seis Naciones 2026 y como cada año comenzamos la cobertura con el análisis de las seis selecciones participantes. En esta segunda entrega, franceses, galeses e italianos. Tres equipos con aspiraciones distintas. Los primeros deben pasar una reválida importante a 18 meses del Mundial, los segundos están en plena reconstrucción y los últimos, siguen creciendo, aunque tienen lesiones importantes.

FRANCIA

Todo lo que no sea ver ganar a Francia el Grand Slam será una decepción que reducirá las burbujas a agua. Los franceses han recuperado la senda del rugby champagne con un juego exuberante en ataque, pero siguen siendo una selección con problemas de competitividad que en los momentos decisivos no da la talla. Sus repetidos fiascos en los Mundiales, y los tropiezos en un Seis Naciones en el que ha ganado un Gran Slam en quince años y dos títulos en los últimos diez, confirman las sospechas.

Existe la tendencia a emparejar las expectativas del XV del gallo al buen desempeño en la Champions de clubes nodriza como Stade Toulousain o UBB, lo que además de injusto es erróneo, porque ambos son combinados de jugadores internacionales que mejoran sus prestaciones. No hay un Jack Willis en Francia, y vaya si lo necesitan, y tampoco le vendría mal un Rohan Janse van Rensburg. Precisamente en esta edición la curiosidad de los aficionados se centrará en ver cómo Galthie marida en la bisagra a dos jugadores que condicionan el juego de sus equipos por aglutinar la almendra y las decisiones: el medio melé Antoine Dupont y el apertura Matthieu Jalibert. La lesión de Ntamack, que no llega a los primeros partidos, abre la puerta a un Jalibert con el que el seleccionador ha mostrado cierta desafección en los últimos tiempos. Pero ahora Jalibert, liberado tras la conquista del título en la Champions, ha dado un paso adelante disparando su producción ofensiva y su protagonismo en el juego. Y será interesante ver cómo se complementan en la charniere el toulousain y el bordelés.

Más allá de eso Galthie ha dejado fuera a jugadores con un nivel indudable para hacer sitio a figuras emergentes que están llamando la atención esta temporada. Se echa en falta en la lista a jugadores como Gaël Fickou, Damian Penaud o Grégory Alldritt, cuyo lugar debe ser cubierto por jóvenes como Nicolas Depoortere, Theo Attissiogbe o un Georges-Henri Colombe que tendrá que dar un paso delante con la repentina retirada de Uini Atonio debido a un problema cardiovascular. La fortaleza francesa sigue estando en su línea, donde a la presencia de Dupont y Jalibert se suma la presencia de un Louis Bielle-Biarrey que exhibe un instinto finalizador llamativo, o la jerarquía de un Thomas Ramos que podría haber asumido el rol de 10 supliendo la baja de Ntamack, pero que desde la posición de zaguero será otro baluarte de los bleus. Pero el problema viene delante, no tiene una delantera dominadora ni jugadores que condicionen el juego del rival.

Los galos son favoritos en las apuestas, presumen de tener la liga más potente y de ser la selección más fuerte del hemisferio norte. Pero la realidad es que cuando llega el momento de la verdad, no muestran la fortaleza mental necesaria para sobreponerse a contextos adversos, desafíos físicos extremos o desafíos inesperados a los que les someten selecciones como Sudáfrica o Inglaterra. El año pasado, sin ir más lejos, el XV de la rosa les doblegó en Twickenham (26-25) en un partido en el que volvieron a evidenciar que son una selección de cabeza blanda.

Este año los de Galthie tienen el calendario a favor, recibiendo en París a irlandeses e ingleses en la primera y última jornada respectivamente. Ese último partido debería decidir el título y probablemente el Grand Slam si los de Borthwick no hacen alguna de las suyas antes en Edimburgo. Dupont, ya totalmente recuperado de su rotura del ligamento cruzado, ha comentado su "entusiasmo por volver a jugar para Francia en un torneo mágico como el Seis Naciones". Magia es lo que se espera de él y de esta Francia en la que hay que aplaudir la valentía de Galthie para abrir ventanas de oportunidad a jóvenes que vienen mostrando cosas interesantes en sus clubes. La mezcla de ese talento joven con la experiencia de líderes experimentados marcará el desempeño del equipo. Entre los déficits, y no es un asunto menor, aparece la falta de un líder en delantera. Un jugador verdaderamente trascendental. Alguien que haga dar el paso que le falta a Francia para tomarla en serio como una candidata a ganar el Mundial de Australia.

GALES

Los galeses atraviesan por el peor momento de su historia rugbística. El desgobierno de su selección, en la que se pospuso demasiado tiempo el relevo generacional con resultados desastrosos, ha coincidido con un caos dirigencial en los despachos que ha ido sumando error estratégico tras error estratégico hasta hundir a Gales en lo más profundo. De ahí que sus expectativas sean tan modestas como librar la cuchara de madera y ganar experiencia de cara a un futuro mejor.

El equipo no ha perdido el gen competitivo y se deja la piel en los partidos, pero la falta de consistencia y, sobre todo, de talento le penaliza irremediablemente. A eso se suma la caótica gestión de su banquillo por el que han pasado en los últimos tiempos seleccionadores dispares con ideas contradictorias. La idea de Steve Tandy ahora pasa por reconstruir una casa en ruinas, lo que explica la aparición de varios jugadores sin caps. Tandy, galés y exentrenador de defensa de Escocia y de los Ospreys, tomó las riendas en julio de 2025 tras la salida de Warren Gatland, y trabaja con la mirada puesta en el Mundial 2027. Tiene 18 meses para armar un equipo y dotarle de una idea de juego.

Cómo será el ambiente, que el capitán Dewi Lake ha declarado que "la disputa del torneo es una distracción bien recibida tras los problemas que estamos teniendo fuera del campo". Más allá de ese ruido, Tandy quiere que los dragones se centren en apuntalar los básicos para ir construyendo desde abajo. Esto produce una empatía de los aficionados hacia esta selección que pasó por épocas mejores y que lucha ahora por refundarse. En delantera siguen teniendo jugadores con oficio como Tomas Francis, Dafydd Jenkins, Dewi Lake, Nicky Smith, Aaron Wainwright o Adam Beard. Atrás tienen verdaderos problemas para dar el nivel, aunque gente como Tomos Williams, Sam Costelow, o un Louis Rees-Zammit que regresó de la NFL, deben alumbrar a la nueva hornada de tres cuartos galeses, en los que Tandy tiene mucha fe. Talento hay, siempre lo hubo en esa tierra, pero falta cohesión y consistencia. Están muy verdes.

El calendario les da una tregua porque jugarán tres partidos en Cardiff, ante Francia, Escocia e Italia. Los dos últimos deben ser los encuentros más accesibles para lograr una victoria que evite el bochorno de la madera. El partido del 14 de marzo, en la última jornada ante los transalpinos de Quesada, dependerá mucho de cómo llegue de ánimos de la tropa galesa y las urgencias después de las cuatro primeras jornadas. Tandy debe tener mucha mano izquierda para intentar aislar a los jugadores en el campo de lo que pasa a su alrededor. Pero el césped también traerá noticias complicadas para los dragones en este Seis Naciones.

ITALIA

Gonzalo Quesada está implantando una mentalidad de club en la selección italiana. Y eso es una gran noticia para la azzurra, que ha disparado su consistencia desde que está en manos del técnico argentino. Históricamente, Italia ha tenido mejores jugadores que selección porque no ha habido seleccionadores que hayan sabido armar un cesto convincente con los mimbres que tenía. Pero Quesada, entrenador con una trayectoria respetable en el rugby francés (Racing Métro 92, Stade Français, Biarritz Olympique, Jaguares...), ha impuesto esa dinámica de club que tan bien le ha sentado a la selección transalpina.

Rugby Six Nations - Italy vs France

Rugby Six Nations - Italy vs France / ANGELO CARCONI

En el año y medio que lleva el bonaerense en el banquillo italiano, Italia ha mostrado señales de progreso y cierta regularidad. El problema con el que se encuentra en esta edición es la lista de lesionados que presenta, con jugadores de baja como Ange Capuozzo, Sebastian Negri o Tommaso Allan. Figuras claves en el engranaje del equipo. Así que veremos a jóvenes asumiendo más relevancia y a jugadores que han crecido mucho en sus clubes luciendo galones. Aún así, los Lamaro, Fischetti, Paolo Garbisi, Page-Relo, Brex, Menoncello o Monty Ioane tendrán que dar un paso adelante. Italia se ha caracterizado por tener una delantera trabajadora y competitiva que exige mucho al rival acompañada de una línea muy punzante y divertida. Quesada está trabajando para sacar rédito de esa delantera hasta convertirla en dominante, al tiempo que busca afilar a sus tres cuartos para que lean mejor lo que tienen delante y rentabilicen mejor los errores rivales. Un equipo solidario, cohesionado y al que cada vez pueda ir sumando más recursos.

El calendario no es benévolo con los transalpinos, que solo juegan dos partidos en casa y viajarán a Dublín y París. Todo apunta a que se jugarán la cuchara de madera en el último partido en Gales, pero los planes de Quesada pasan por complicar la vida a los escoceses en el estreno y luego ir 'partido a partido'. El seleccionador ha enfatizado en "la necesidad de ganar consistencia y competir con intensidad en todos los partidos", subrayando que "cuando Italia está en su mejor versión puede desafiar a cualquier rival". Italia ha evitado el farolillo rojo en las últimas ediciones y ha dado señales de crecimiento en un contexto complicado. Ahora debe seguir mostrando esa tendencia, pese a tener bajas sensibles en el equipo para este torneo.

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