Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Fútbol. Segunda Federación

El Coria, ¿por qué no aspirar al sobresaliente?

El presidente, Aurelio Gutiérrez, 'Lely', se permite soñar incluso con el ascenso después de lograrse virtualmente la permanencia, el verdadero objetivo de la temporada

Lely abraza a Juanjo Chavalés tras una victoria del Coria.

Lely abraza a Juanjo Chavalés tras una victoria del Coria. / CD Coria

José María Ortiz

José María Ortiz

Cáceres

Hay temporadas que se recuerdan por los resultados. Otras, por las emociones. Y luego están esas campañas que, sin hacer ruido, acaban colándose en el corazón y la historia de un club. En el caso del Coria, este año tiene todos los ingredientes para recordar durante largo tiempo. Y en letras de oro. Su presidente, Aurelio Gutiérrez, 'Lely', uno de los nombres propios de la campaña de este club humilde del fútbol extremeño, lo resume con una mezcla de satisfacción y prudencia: “el objetivo está cumplido”, proclama antes de cualquier otra consideración.

La salvación, ese listón que marcaba el inicio del curso, está prácticamente asegurada. Pero en el fútbol, cuando se alcanza la meta antes de tiempo, aparece algo mucho más peligroso… y mucho más bonito: la posibilidad de soñar. “Ahora mismo el año es muy bueno”, reconoce. Pero rápidamente deja abierta la puerta a algo mayor: “lo podemos cambiar por espectacular”. Y ahí es donde empieza a latir algo distinto en La Isla.

Se trata de creer. De mirar la clasificación y, aunque parezca una locura, preguntarse: ¿y si sí? Lely no lo esconde. “¿Cómo no se te va a pasar por la cabeza?”, admite cuando se le menciona la posibilidad de pelear por el ascenso a Primera Federación. No lo vende como una obligación, ni mucho menos. Pero tampoco lo descarta: “es muy complicado… pero ¿por qué no?”.

El recuerdo de Benidorm y la mano de Rai

No sería la primera vez que el Coria se asoma a algo así. Hace casi cuatro años, el club ya vivió una experiencia que hoy sirve como espejo. Aquella fase de ascenso disputada en Benidorm, frente a La Nucía (2-0 en contra), fue un momento inolvidable para la entidad. Entonces, como ahora, el Coria llegaba sin hacer ruido, pero con una ilusión desbordante. Hoy, ese recuerdo vuelve a cobrar sentido.

En ese salto competitivo de este año hay un nombre propio: Raimundo Rosa, 'Rai', el entrenador. Lely lo tiene claro: “lo más grande que hemos conseguido nos lo ha dado él”. Bajo su dirección de estos dos últimos años, tras el ascenso en 2024 conseguido de la mano de Miguel Ángel Ávila, el equipo sigue mirando hacia arriba sin complejos.

El Coria es un equipo que da la cara, que compite, que se gana el respeto. Incluso fuera de casa, donde ha logrado algo poco habitual: estadios rivales aplaudiendo a sus jugadores, como ocurrió en Orihuela el pasado domingo.

Soñando

Todo ello, además, en un contexto nada sencillo. “Ahora mismo estamos tiesos totalmente”, reconoce el presidente. Sin grandes recursos, esperando subvenciones, tirando de esfuerzo y compromiso. Porque aquí, ser presidente no es un negocio: cuesta dinero, dice este orgulloso enfermero. Y aun así, siguen. El Coria ya ha ganado. Ha cumplido. Ha emocionado. Pero ahora, con el objetivo en el bolsillo, se permite mirar más allá. Puede soñar. Y en el fútbol, cuando un equipo humilde empieza a creer… cuidado.

Ser presidente, además, no es un negocio. Es casi un acto de fe: “esto no está pagado; al contrario, me cuesta dinero”. Viajes interminables -hasta 1.400 kilómetros en un solo día con su hijo el pasado domingo, al salir de trabajar, hasta Orihuela-, sacrificio personal y una pasión que no entiende de balances. Todo por la causa.

Porque el propio presidente lo reconoce entre risas y nervios: “hay momentos en los que lo pienso muy seriamente. Estos c... me van a meter en un aprieto”. Un bendito 'problema', de esos que quitan el sueño pero dibujan sonrisas. ¿Y por qué no...?

El Coria ya ha ganado. Ha cumplido. Ha competido. Ha emocionado.

Pero lo verdaderamente especial es que, a falta de varias jornadas, puede mirar hacia arriba sin complejos. Puede permitirse algo que hace meses parecía inalcanzable. Puede soñar.

Y en el fútbol, cuando un equipo humilde empieza a creer… cuidado.

Tracking Pixel Contents