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Fútbol. Primera Federación

El Cacereño no se rinde aún

El equipo de Julio Cobos empata en casa del líder, el Tenerife, en un partido en el que se le anuló un gol a falta de diez minutos tras ser revisada la acción

Los jugadores del Cacereño, festejando su gol.

Los jugadores del Cacereño, festejando su gol. / CP Cacereño

Área 11

Santa Cruz de Tenerife

1-TENERIFE: Dani; César, Landazuri, León, David Rodríguez; Fabricio (Dani Fernández, 46´), Aitor Sanz, Iván Chapela (Juanjo, 46´), Alassan (Noel López, 20´); Enric Gallego (Gastón, 61´) y De Miguel (Maikel Mesa, 76´).

1-CACEREÑO: Quevedo; Martínez, Javi Barrio, Crespo; Ajenjo, Diego Guti, Berlanga (Palacín, 71´), Emi, Joserra (Osama 90´+3´); Monerris (Sanchidrián, 46´) y Diego Gómez.

GOLES: 1-0 (3´) Enric Gallego. 1-1 (27´) Emi.

ÁRBITRO: José David Martínez Montalbán (Colegio Murciano). Tarjetas amarillas a los locales David Rodríguez, Aitor Sanz y Dani Fernández, y a los visitantes Martínez, Diego Guti y Crespo.

INCIDENCIAS: Heliodoro Rodríguez López. 12.523 espectadores. Presencia de aficionados del decano extremeño.

El Cacereño arrancó un valioso empate en su visita al estadio Heliodoro Rodríguez López ante el líder, Tenerife (1-1), en un partido en el que los locales se adelantaron en el marcador con un gol de Enric Gallego a los 3 minutos, aunque Emi firmó las tablas para el bloque visitante a los 27. Con este resultado, el bloque extremeño sigue en puestos de descenso en el grupo 1 de la Primera Federación y se sitúa provisionalmente a tres puntos de la permanencia. Ambos contendientes protagonizaron una primera parte rica en matices tácticos, donde el dominio inicial local fue contrarrestado por el crecimiento progresivo verde.

El líder arrancó con posesiones largas, circulación paciente desde atrás y amplitud por banda. Con un centro del campo escalonado, los isleños lograron instalarse en campo rival desde los primeros compases, con el Cacereño valiente. La presión tras pérdida también fue un factor clave, impidiendo a los visitantes salir con claridad y provocando errores como el que derivó en el 1-0, con duda de Quevedo a la cesión de Javi Barrio.

El conjunto local dominó tanto en lo posicional como en lo emocional. La superioridad en la medular le permitió recuperar rápido y acumular llegadas, muchas de ellas canalizadas a través de centros laterales y acciones a balón parado, aunque sin una excesiva precisión en el último pase.

Asentados

Sin embargo, con el paso de los minutos, el bloque cacereño ajustó su estructura. El equipo de Julio Cobos retrasó ligeramente su bloque hacia un posicionamiento medio-bajo mucho más compacto, reduciendo espacios entre líneas y dificultando la recepción de los jugadores ofensivos del Tenerife. A partir de ahí, los visitantes comenzaron a encontrar mejores salidas, especialmente a través de transiciones rápidas y juego directo hacia sus hombres de ataque.

El empate en el minuto 27 reflejó precisamente esa mejora: una acción vertical, rápida y bien ejecutada por Emi que castigó un desajuste defensivo local. A partir de ese momento, el partido cambió de inercia. El equipo canario siguió teniendo más balón, pero con menor profundidad y menos capacidad para desorganizar al rival. La circulación se volvió más predecible.

Por su parte, el Cacereño creció en confianza y empezó a alternar fases de repliegue con momentos de presión más alta, incomodando la salida de balón del líder. Además, logró generar superioridades en segunda jugada y ganar presencia en campo rival, lo que le permitió acercarse con peligro en varias acciones, como el disparo de Ajenjo que rozó el larguero.

En el tramo final de la primera mitad, el conjunto extremeño se mostró más sólido en los duelos individuales y más efectivo en la ocupación de espacios, cerrando líneas de pase y obligando al Tenerife a jugar más en largo o por fuera, lejos de zonas de peligro. En definitiva, una primera parte de dos caras: dominio inicial del Tenerife desde el control y la posesión, y reacción del Cacereño desde el orden, la solidez defensiva y la verticalidad, dejando un duelo abierto y con ajustes tácticos decisivos de cara a la segunda mitad.

El conjunto extremeño reforzó su planteamiento tras el descanso con un bloque muy compacto, líneas juntas y una ocupación de espacios casi impecable, lo que dificultó enormemente la fluidez ofensiva de los isleños.

Orden verde

El Tenerife, pese a monopolizar la iniciativa, se vio obligado a atacar en estático durante muchos minutos, sin encontrar huecos claros entre la poblada defensa visitante. Aa ya mencionada acción de Dani Fernández al larguero se sumó, en el minuto 78, un potente disparo de Maikel Mesa que obligó a lucirse a Quevedo. El meta visitante firmó una intervención de mucho mérito para mantener el empate, consolidándose como uno de los nombres propios.

El dominio isleño fue constante en el tramo final, volcado sobre el área rival y acumulando hombres en campo contrario. Sin embargo, la falta de precisión en el último pase y la firmeza del entramado defensivo del Cacereño impidieron que ese dominio se tradujera en ocasiones claras. Por su parte, el equipo dirigido por Julio Cobos no renunció a sorprender y llegó incluso a acariciar la victoria.

En el 79, los visitantes lograron batir la portería local en una contra con disparo de Palacín y gol de Rubén Sanchidrián, pero la acción fue invalidada por fuera de juego tras muchas dudas. Con el encuentro entrando en su fase decisiva, el guion no cambió.

La acción del gol anulado, reproducida.

La acción del gol anulado, reproducida. / Primera Federación

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