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Baloncesto. Segunda FEB

El Cáceres flaquea en el esprint

El equipo de Jacinto Carbajal solo enganchó un buen cuarto frente al Coto Córdoba y pierde enteros en la lucha por entrar en el ‘playoff’

Regreso emotivo pero poco acertado de Erikas Kalinicenko (1/7 en triples)

Javier Ortiz

Javier Ortiz

Cáceres

58 - CÁCERES PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD: Wildens Leveque (13), Alex Mazaira (6), Erikas Kalinicenko (3), Albert Lafuente (11), Álvaro Palazuelos (0) -cinco inicial- Patrick Lima (0), Pearse Uniacke (0), Luis García (2), Pol Campeny (3), Matteo Strikker (7), Lance-Amir Paul (13).

70 - COTO CÓRDOBA CB: JaMonta Black (2), Álex Rodríguez (10), Gonzalo Orozco (13), Kevin Schutte (10), Fernando Bello (0) -cinco inicial- David-Zachary Rollins (3), Serigne Ndiaye (6), Álex Orozco (3), Pablo Sánchez (5), Nuha Sagnia (4), Jacques-Melanie Sienche (14).

MARCADOR POR CUARTOS: 11-23, 28-31 (descanso), 45-54 y 58-70 (final) .

ÁRBITROS: Raúl Aguilera y Jorge Luis Ibarra. Sin eliminados.

INCIDENCIAS: Encuentro de la vigesimocuarta jornada de la Segunda FEB disputado en el Multiusos Ciudad de Cáceres. 600 espectadores.

Ha elegido un mal momento el Cáceres Patrimonio de la Humanidad para dar un bajón en su juego. La derrota de este sábado ante el Coto Córdoba (58-70), firmando una actuación más bien floja, restringe mucho sus posibilidades de entrar en el ‘playoff’, pero, dentro de las múltiples combinaciones que pueden darse en las dos jornadas que restan, parece que siempre le quedará la ‘final’ del último día en la pista del Toledo. Falta saber qué pasa el próximo sábado ante el Valladolid, también en el Multiusos, pero está claro que el conjunto de Jacinto Carbajal ha perdido la mano ganadora.

Se emborronó así el regreso de Erikas Kalinicenko al parquet del Multiusos, el mismo sobre el que se lesionó de gravedad el 5 de marzo de 2025. Aunque todavía debe afinar, su incorporación convierte al Cáceres en un equipo aún más potente, paliando lo que ha sido uno de sus grandes problemas esta temporada: la segunda unidad. Pero, paradójicamente, a veces más es menos, y ahora hay que ajustar la rotación —sobre todo la exterior— para que nadie se incomode y todos puedan aportar lo que se precisa en cada momento.

Carbajal se atrevió a alinear de inicio al alero lituano, quizás para que el calentamiento previo le hiciese un mejor efecto. No salió bien y, tras dos triples fallados, le sustituyó por el habitual titular en su posición, Matteo Strikker. El resultado era de 3-7, en el contexto de un inicio desorientado del conjunto local. Enseguida se vio que Kalinicenko no era el culpable, o al menos no el único, y el ataque verdinegro continuó siendo desordenado, tirando a caótico. Al fin hubo tiempo muerto con 7-17 (min. 8).

Con un quinteto más aguerrido en pista, el Cáceres no logró acercarse y terminó el primer cuarto 11-23, con unos porcentajes penosos, sobre todo un 1 de 10 en triples, acompañado del 4 de 9 en libres. Dominar el rebote ofensivo no valía para nada.

Todo cambió a continuación. A falta de un día inspirado en ataque, la solución es siempre bajar el trasero y defender como auténticas bestias. Así pasó en el segundo cuarto, en el que al Córdoba le costó encontrar el aro por primera vez durante cinco minutos y medio. La diferencia bajó poco a poco, incluyendo un triple de Kalinicenko, de vuelta a la pista (24-26, min. 18). Sería el único que lograría tras siete intentos.

Mención especial para Pol Campeny, uno de esos jugadores sacrificados a los que no les hace falta tirar. El trabajo para ponerse por delante por primera vez en el partido lo culminó un Lance-Amir Paul especialmente energético, pero un triple sobre la bocina volvió a dar ventaja al Córdoba al descanso (28-31). Terminaría siendo la única fase de baloncesto feliz del conjunto extremeño, al que le esperaba el abismo al volver del vestuario.

Segunda parte

Se estaba echando de menos la abrumadora aportación de Wildens Leveque, que muy de vez en cuando se encuentra con pívots que le hagan frente en esta categoría. De su frustración dio cuenta un mate que realizó con saña. A partir de entonces intentó activarse de verdad, pero no terminó de lograrlo.

Su fugaz resurgir vino acompañado del bajón de sus compañeros, que volvieron a flaquear en aspectos fundamentales, muy parecidos a los del primer cuarto. Eso, ante un equipo serio como Córdoba, era factible que se aprovechara, y los andaluces volvieron a dar un tirón al final del tercer cuarto que terminaría siendo determinante. El partido se puso muy cuesta arriba (38-52, min. 29). Un apoteósico triple de Paul ofreció una luz de esperanza de cara a los últimos diez minutos (45-54).

No hubo hazaña, pese a la indiscutible entrega local. Sí sobraron las reiteradas protestas a los árbitros. No era el día, pero todo sigue muy abierto.

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