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Fútbol. Primera Federación

Orgullo y rabia de Julio Cobos por el empate del Cacereño

El técnico del Cacereño resalta la resistencia de su equipo en el campo del líder, aunque admite que el empate deja frustración por el gol anulado al final de un choque marcado por la tensión

Julio Cobos, en el Heliodoro Rodríguez López.

Julio Cobos, en el Heliodoro Rodríguez López. / CP Cacereño

Cáceres

El Cacereño regresó de Tenerife con un punto que sabe a resistencia, pero no con la satisfacción completa. El 1-1 en el Heliodoro Rodríguez López, ante «el mejor equipo de la categoría sin duda», dejó al conjunto verde con una mezcla de orgullo y rabia que Julio Cobos resumió con una frase tan corta como reveladora: «Satisfecho a medias». Ahí está condensada la resaca del partido ante el líder, un empate de mérito por el escenario y por el rival, aunque insuficiente para un equipo que sigue peleando contra el reloj.

Cobos puso en valor el comportamiento competitivo de los suyos en una plaza de máxima exigencia. «Creo que hemos hecho un buen partido», afirmó el entrenador de Valdehornillos, convencido de que su equipo supo resistir en un contexto muy adverso. El Tenerife empujó, acumuló ocasiones y apretó sobre todo tras el descanso, pero el técnico destacó que «el equipo ha resistido» y que «hemos defendido bien». En esa resistencia, además, señaló la aportación decisiva de su guardameta a pesar del error en el tanto del Tenerife: «Nuestro portero nos ha salvado en dos o tres intervenciones buenas».

Una decisión inexplicable

El análisis del técnico no eludió la realidad del encuentro. Admitió que «ellos nos han creado ocasiones, sobre todo en el segundo tiempo, para haber podido hacer algún gol», pero también defendió que el Cacereño fue capaz de mantenerse vivo hasta el final. Y ahí aparece la jugada que sigue escociendo en el vestuario verde: el tanto anulado en el tramo decisivo, una acción que, a juicio de Cobos, pudo cambiar por completo el desenlace del encuentro y hasta el rumbo anímico del equipo.

«Ha habido un gol anulado que no lo acabo de entender aún», protestó el preparador. Su argumento fue tan claro como insistente: «Primero porque lo dan, de principio dan gol, lo van a ver, tienen muchísimas dudas y siempre nos han dicho que cuando existen dudas se queda lo que han pitado». Cobos volvió sobre esa idea después, casi con incredulidad: «No lo acabo de entender, de verdad, no lo acabo de entender». Para un equipo necesitado, la jugada no fue una anécdota. «Me voy fastidiado en ese sentido, además porque nosotros estamos muy necesitados de puntos», lamentó.

La acción del gol anulado la Cacereño en el Heliodoro Rodríguez López.

La acción del gol anulado la Cacereño en el Heliodoro Rodríguez López. / Primera Federación

Tampoco ocultó su disgusto por el criterio disciplinario del partido. «Sí que es verdad que ha habido muchas tarjetas amarillas», dijo, antes de subrayar que «a nosotros nos ha castigado cualquier roce desde el minuto 1». El dato que más le molestó fue especialmente revelador: «Creo que los dos centrales en el minuto 5, dos tarjetas amarillas, que condicionan». Y remató con resignación: «Bueno, ¿qué vamos a hacer? Contra eso no podemos hacer nada».

Ese es el estado de ánimo del Cacereño tras salir con vida del campo del líder: orgullo por competir, enfado por lo que entiende como una ocasión escapada y urgencia por transformar las buenas sensaciones en victorias. Porque el empate mantiene al equipo a cuatro puntos de la permanencia y cada jornada va estrechando más el margen de reacción. El siguiente examen llega enseguida, este viernes a las 21.15 horas en el Príncipe Felipe ante el Athletic B. Después de Tenerife, el discurso de Cobos deja una conclusión evidente: el Cacereño sigue creyendo, pero ya necesita mucho más que reconocimiento moral.

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