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Baloncesto. Segunda FEB

Muere Lorenzo Díaz 'Chipi', director deportivo del Cáceres

Jugador durante casi dos décadas en categorías federativas, no ha conseguido superar una enfermedad que le sobrevino hace menos de un año

Lorenzo Díaz observa una fotografía de Martín Fariñas el día del ascenso del Cáceres a la Liga ACB, en 1992.

Lorenzo Díaz observa una fotografía de Martín Fariñas el día del ascenso del Cáceres a la Liga ACB, en 1992. / Jorge Valiente

Javier Ortiz

Javier Ortiz

Cáceres

El basket extremeño está de luto. Ha fallecido este miércoles a los 40 años Lorenzo Díaz Rubio (Cáceres, 4-1-1986), que había prolongado una larga trayectoria en las canchas con su cargo actual como director deportivo del Cáceres Patrimonio de la Humanidad. Conocido como 'Chipi' en el mundillo, no ha conseguido superar una enfermedad con la que ha batallado en el último año. Sus restos mortales reposan hoy en el tanatorio Serfátima (enfrente de la estación de autobuses de Cáceres) y la misa-funeral será este jueves en la iglesia de Fátima a las 16.00 horas.

Díaz era una persona enormemente conocida en el baloncesto regional, del que fue una promesa en una generación que acumuló éxitos a nivel autonómico. Integrado en la estructura del extinto Cáceres CB, llegó a debutar con el primer equipo en un amistoso cuando apenas contaba con 15 años. De la mano de Alfred Julbe, que confiaba en sus cualidades como alero que mezclaba talento y fortaleza, inició una carrera que no le llevó, tal y como se había llegado a apuntar, a la Liga ACB, pero sí a varias categorías federativas que están por debajo. Dispuso de protagonismo en LEB Plata (actual Segunda FEB) y EBA (Tercera FEB), recorriendo así buena parte de la comunidad.

Múltiples destinos extremeños

En su historial están Mérida (2004-05), Doncel (2005-06), Trujillo (2007-08, cuando era vinculado al actual Cáceres), Plasencia (2009-10) y ABP Badajoz (2010-11 y 2011-12). También tuvo aventuras fuera como la de Córdoba (2006-07) y Madrid con el Rivas (2013-14) y el Estudio (2019-20). Tras regresar de la capital de España, donde vivió varios años por motivos profesionales -trabajó en la industria textil y la farmacéutica-, sus últimas canastas fueron con el Sagrado (2020-21) y el Torta del Casar (2021-22 y 2022-23).

Díaz, durante su temporada en Plasencia, temporada 2009-10.

Díaz, durante su temporada en Plasencia, temporada 2009-10. / Toni Gudiel

Si algo le caracterizó fue su competitividad, su determinación en la búsqueda de la victoria en los partidos. De carácter pasional, en la recta final de su trayectoria se caracterizó por jugarse -y meter dentro del aro buena parte de las veces- los balones cuando más quemaban en las manos. A esas alturas se había reconvertido ya a la posición de ala-pívot abierto, siempre con la muñeca preparada para acertar desde la línea de tres puntos o buscar una penetración. Sus promedios en su última campaña, interrumpida bruscamente por una lesión, alcanzaron aún los 9,5 puntos y 6,5 rebotes en 25 minutos en pista, y eso que ya tenía 37 años.

Tras retirarse puso sus miras en un mundo que le interesaba especialmente: el de la gestión deportiva. Sin embargo, cuando consiguió que el Cáceres le confiase la suya en junio del año pasado le coincidió prácticamente con el inicio de una enfermedad que, pese a los tratamientos a los que se sometió y varias intervenciones quirúrgicas, no ha logrado vencer.

El legado

Era un tipo inquieto, que se declaraba profundo amante de los animales. En 2021 abrió junto con su amiga Cristina una peluquería canina en Cáceres. Pero si en algo se dejó esfuerzos fue en la que ha terminado siendo breve etapa como director deportivo del Cáceres Patrimonio, donde, como sus antecesores, también tenía atribuciones como director general. Cuando sustituyó a Joaquín Rodríguez se puso una doble meta: conseguir rescatar a los aficionados que en los últimos años han dejado de acudir al Multiusos cacereño y que el equipo volviese a luchar por el ascenso a Primera FEB. Lo primero lo intentó con varias nuevas iniciativas para convertir los partidos en un espectáculo que fuese más allá, pese a los medios limitados de los que disponía. En el plano deportivo también contó con menos presupuesto que las campañas anteriores, alternando algunos aciertos espectaculares, como la apuesta por Wildens Leveque, con otras que no salieron bien (DJ Foreman).

"En el baloncesto llevo muchísimos años como jugador y aficionado, y en el mundo empresarial también. Entonces es un poco aunar esas dos vertientes. Todo conlleva un proceso de adaptación, pero es una posición en la que la pasión gana y multiplica todo lo que quieras hacer", decía en una entrevista en este periódico el pasado 20 de junio. En ella decía que quería recuperar "la identidad y un poco antiguos valores, lo que parece que hoy día está un poco estigmatizado, que todo lo antiguo está mal. Pero escuchamos música antigua, recordamos programas de televisión por nostalgia...". 

La cuestión es que Díaz estaba muy ilusionado por cómo los retoques que había gestionado en la plantilque dirige Jacinto Carbajal (las incorporaciones de Lance-Amir Paul, Pearse Uniacke y Pol Campeny) la habían elevado en la clasificación y se podía volver a pensar en al menos disputar los 'playoffs' tras una primera vuelta más bien floja. No podrá ver el final de lo que consideraba su 'obra': cuando parecía que había superado su enfermedad, hace apenas dos semanas se empezó a sentir mal y ya no se recuperó, dejando alrededor una mezcla de vacío, dolor y sorpresa en muchos, ya que siempre prefirió no airear demasiado lo que le sucedía.

Lorenzo Díaz, en la redacción de El Periódico Extremadura, el pasado 20 de junio.

Lorenzo Díaz, en la redacción de El Periódico Extremadura, el pasado 20 de junio. / Jorge Valiente

La nota pública del Cáceres Patrimonio de la Humanidad

"Con profundo pesar el Cáceres Basket informa del fallecimiento de nuestro director general y deportivo Lorenzo Díaz 'Chipi'. La entidad se encuentra absolutamente consternada ante la pérdida de una figura esencial del club. Chipi ha sido mucho más que un profesional ejemplar: ha sido un pilar fundamental, una persona profundamente comprometida y un referente humano para todos los que forman parte del Cáceres Basket. Durante todo este tiempo, mientras luchaba contra su enfermedad, Chipi continuó desempeñando su labor con una entrega y una dedicación admirables, trabajando incansablemente por el crecimiento y el futuro del club. Su implicación, cercanía y pasión por estos colores han dejado una huella imborrable. Su pérdida supone un golpe irreparable para la entidad, que hoy llora la marcha de alguien que entendía el club como su propia casa. El club quiere trasladar su más sentido pésame y todo su apoyo a sus familiares, amigos y allegados en estos momentos de enorme dolor".

"Desolación total" en el baloncesto

Las reacciones se están sucediendo. "Ver cómo se va una persona tan sumamente joven te causa todavía un impacto mayor, una desolación total. 'Chipi' amaba el baloncesto y era muy vitalista. Cuando pasa una cosa de estas te da una tristeza enorme. Parecía que había encontrado un camino en la dirección deportiva del Cáceres, aunque cosas así van más a lo personal, a la cantidad de amigos que habrá dejado, su familia, un montón de ilusiones por cumplir... Es la triste realidad de la vida, pero no deja de ser impactante cuando es alguien muy conocido, relacionado con mi deporte", apunta Ñete Bohigas, entrenador de baloncesto y actual concejal de Cáceres.

Para Alfred Julbe, que le hizo debutar en un amistoso con el Cáceres CB, Díaz "era la alegría personificada, el jugador más destacado de la generación cadete que llegó más lejos en el Campeonato de España. Un abrazo a su familia y a la familia del basket de Extremadura".

Jugando con el Plasencia en 2009.

Jugando con el Plasencia en 2009. / TONI GUDIEL

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