Fútbol
El Francisco de la Hera es el manicomio de la felicidad
El Extremadura levanta un partido de infarto ante el Recreativo de Huelva con un golazo de Juanmi Callejón y otro de Gio Zarfino en el minuto 99

Gio Zarfino celebra el segundo gol épico en el minuto 99 que daba la victoria agónica al Extremadura. / Alberto Lorite
Ficha: Extremadura 2-1 Recreativo de Huelva
EXTREMADURA: Robador;Barace (Usama, m.80), Rober Correa, Carlos Cordero, Tala (Núñez, m.70), m.80), Luis Nicolás, Zarfino, Marco Manchón (Callejón, m.80), Dieguito, Manu Ramírez (Pinchi, m.59), Maikel (Frodo, m.70).
RECREATIVO DE HUELVA: Jero Larios; Bonaque, David Alfonso, José Carlos, Paolo (Arcos m.62); Mena (Leo Mascaró, m.71), Alex Bernal, Iván Romero, Miki (Vela, m.71), Miki, Da Costa, Roni (Caye Quintana, m.46).
GOLES: 0-1 Roni, min.11; 1-1 Callejón, min.86; 2-1 Zarfino, min.99.
ÁRBITRO: Guillermo García (Castilla y León). Amonestó con amarilla al local Callejón; y a los visitantes Paolo, Alex Bernal y Caye Quintana.
INCIDENCIAS: 6.500 personas en el Francisco de la Hera, unas 1.500 de ellas llegadas desde Huelva.
Todo el mundo necesita una pizca de locura en su vida. Y si no la encuentra, venga usted al Francisco de la Hera. Porque lo que ocurre en este estadio cuando el embrujo sobrevuela el nido de la cigüeña no encuentra explicación, pero es una especie de morfina inyectada en vena que desata un estado de euforia indescifrable. Un viaje a lo desconocido que te atrapa y ya no te suelta. Y, casi siempre, con un final feliz. De éxtasis. De verdadera locura.
El Extremadura era sexto en la tabla a cinco minutos del final de su partido ante el Recreativo. Y tras 14 minutos de locura, se puso líder. Del sexto al primero. Para depender de sí mismo en las últimas tres jornadas. Para estirar el chicle de la felicidad y reventar su bendito manicomio un domingo más. Y no sabemos cuántos van ya.
Fue un partido mayúsculo. Gigante. De dos aficiones que son de superior categoría. Dos escudos que honraron fútbol y pasión durante cien minutos. El Recre metió a casi 1.600 albiazules en fondo sur. El Extremadura, más de cinco mil locos en su manicomio. Fue bárbaro el ambiente.
El partido también fue de superior categoría. A ganchos limpio en los áreas y tensión de alto voltaje en cada minuto. Sólo el árbitro suspendió. Dejó enfadados a todos. Por no aplicar ni reglamentos ni sentido común.
Comenzó mejor el Recreativo de Huelva, empujado por el viento albiazul que la grada dibujó en el fondo recreativista.
A los once minutos, los de Arzu golpearon. Un centro lateral desde la izquierda lo picó de cabeza Roni y despistó a la zaga y a Robador, que cuando quiso quirar el cuello ya la tenía dentro.
El 0-1 destrozó los planes del Extremadura y durante la primera media hora naufragó atolondrado por el césped. Zarfino no pudo llegar a un buen centro de Dieguito. Y Maikel, voluntarioso y sensacional de espalda, perdonó de cabeza en otro centro desde la lateral.
Apareció Robador para salvar los muebles antes del descanso en un mano a mano con Paolo tras error de Rober Correa. El central pacense volvió tras tres meses. Irregular en la primera parte, pero imperial en el segundo acto. Bendito regreso.
El Extremadura necesitaba buscar el interruptor de la locura, pero el Recreativo decidió desesperarle a pérdidas de tiempo. Se jugaban dos minutos. Se perdían tres. El árbitro no se enteraba. La grada enfurecía. El partido se marchitaba.
El Recreativo empezó a tejer espacios en las contras. Iván Romero tuvo una clara que detuvo Robador. Y en otra, Caye Quintana se quedó sin velocidad ante Tala.
El Extremadura lo intentó con un remate de Dieguito al larguero y con centros que no encontraban el remate perfecto.
Se la jugó Rocha con los cambios. Cerró con tres centrales, cambió los pulmones del centro del campo y decidió meter pie de calidad con Juanmi Callejón. Y bingo. Era el minuto 86 cuando el Extremadura fabricó una falta en la frontal del área. Callejón, que llevaba dos partidos sin rascar bola, tomó la responsabilidad. Y clavo la flecha en la misma escuadra. Uno no lleva el 10 de casualidad. Un 10 siempre tiene aura. Algo especial. Y Callejón encontró el interruptor. Golazo.
Con el manicomio encendido, ya no hay lógica que descifre un partido. La grada se iluminó de azulgrana y el vocineo empezó a recordar que en el Francisco de la Hera pasan cosas extraordinarias.
El partido se paró unos minutos porque alguien en la grada sufrió un corte y los árbitros pensaron que era un conato de infarto. Nadie encontraba al enfermo y todo quedó en un susto. El partido estaba loco. El estadio también. Y la gente, todavía más.
En esa locura, el Recreativo de Huelva perdonó una contra de un tres para uno casi inexplicable. El Extremadura entró al pasillo de la locura y decidió que aquello no iba ser una tarde cualquiera. En el minuto 99 y 45 segundos, con diez de añadido, forzó un corner Dieguito. Callejó la colgó con una pegada maquiavélica y Gio Zarfino, que encarna al rey de los locos azulgranas, remató en el segundo palo para reventar el partido, poner el segundo y hacer líder al Extremadura. Gol y pitido final.
Otra tarde de película en el Francisco de la Hera. De las que si tienes la suerte de vivirla sabes que vas a repetir otra vez. Un estadio donde suceden cosas paranormales. Un verdadero manicomio de la felicidad. n
- El colegio Diocesano de Cáceres denuncia y despide a una profesora de su guardería por presuntos malos tratos a menores de 3 años
- Primavera de 2027: la fecha que da la Junta de Extremadura para conectar Cáceres con Portugal por autovía
- Más de 150 invitados darán la bienvenida al nuevo local gastronómico de la calle Amberes de Cáceres con el sello de Javier Cardenal
- Fotogalería | Más de 150 invitados dan la bienvenida al nuevo local gastronómico con el sello de Javier Cardenal
- La fábrica china de cátodos se prepara para iniciar las obras en Mérida con 800 millones sobre la mesa
- ¿Por qué son necesarias para Cáceres las autovías?: Solo la A-5 genera más de 5.000 puestos de trabajo
- La huelga de técnicos de Infantil en un centro de Plasencia, solo cinco niños en el Dulce Chacón
- El farmacéutico de Cáceres al que quiere todo su barrio