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Baloncesto. Segunda FEB

Mazaira desata el locurón en el Cáceres

Un triple del ala-pívot sobre la bocina da al Cáceres Patrimonio de la Humanidad una victoria que se había puesto casi imposible

El rival en la primera ronda de los ‘playoffs’ será el Sant Antoni de Ibiza

Los jugadores del Cáceres festejan con sus aficionados la victoria en Toledo.

Los jugadores del Cáceres festejan con sus aficionados la victoria en Toledo. / J.O.

Javier Ortiz

Javier Ortiz

Toledo

75 - CB TOLEDO: Luis García (12), Jorge Lafuente (10), Víctor Moreno (5), Sergio Mendiola (16), Fer Sierra (8) -cinco inicial- Miguel Serrano (6), Iñaki Álvarez (0), Vuk Stevanic (7), Thiago Dias (8), SrdanKocic (3).

77 - CÁCERES PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD: Álvaro Palazuelos (3), Wildens Leveque (13), Alex Mazaira (14), Matteo Strikker (8), Albert Lafuente (13) -cinco inicial- Lance-Amir Paul (4), Erikas Kalinicenko (9), Pol Campeny (8), Pearse Uniacke (0), Patrick Lima (5),

MARCADOR POR CUARTOS: 21-24, 43-42 (descanso), 61-56 y 75-77 (final).

ÁRBITROS: Eduard Montiel y Romina Marchiano. Sin eliminados.

INCIDENCIAS: Vigesimosexta jornada del grupo Oeste de la Segunda FEB. Partido disputado en el pabellón Javier Lozano ante 1.300 espectadores, casi lleno.

Increíble. Absolutamente increíble. Para no dejar de pellizcarse en toda la noche. El Cáceres Patrimonio de la Humanidad perdía por cuatro puntos a falta de cinco segundos (75-71), pero terminó ganando al Toledo a domicilio (75-77) con dos triples apoteósicos de Álvaro Palazuelos y, sobre todo, Alex Mazaira, y se clasifica para los ‘playoffs’ de la Segunda FEB, que disputará ante el Sant Antoni de Ibiza en la primera ronda. Fue una escena fantástica, histórica, cuando todo parecía desvanecerse tras 39 minutos de máxima tensión. Final feliz y punto y seguido en una temporada que, visto lo visto, todavía puede dar muchas sorpresas.

La tarde toledana tuvo su miga. Comienzo muy alegre por parte de ambos equipos, con intercambio de canastas. El Cáceres dejó claro su plan: balones a Wildens Leveque para desgastar a Sergio Mendiola en el gran duelo entre los dos mejores pívots del grupo. El norteamericano mandó, pero en principio no se vio acompañado por sus compañeros y la iniciativa fue del Toledo, a la espera de ajustar en defensa (15-10, min. 5).

Paradójicamente, fue el primer descanso de Leveque el que generó un quinteto lleno de tiradores, lo que coincidió con la primera ventaja visitante (19-21, min. 9). No era del todo casualidad: los demás empezaron a producir de una forma armónica sabiéndose sin la protección del ‘big dog’ verdinegro. Leveque volvió y falló cuatro tiros libres consecutivos, pero eso no impidió llegar por delante al final del primer cuarto (21-24).

Los jugadores del Cáceres celebran la victoria con su afición.

Los jugadores del Cáceres celebran la victoria con su afición. / J.O.

Kalinicenko reanudó las hostilidades con su segundo triple, refrendado por una bandejita de Lance-Amir Paul y otro triplazo, este de Pol Campeny al contragolpe. El pánico pareció desatarse en el Javier Lozano, aunque faltaba mucho Tour (23-32 a 8:15 para el descanso). Y tanto: fue una ventaja que no acertó a consolidar el Cáceres, quizás demasiado ansioso por ganar el partido antes de tiempo. Súbitamente perdió el sentido colectivo en sus ataques y se vio por detrás de nuevo al descanso (43-42). No era grave, pero sí una advertencia de la que convenía coger buena nota.

Máxima emoción

No se reanudó bien el partido, con el ataque atascado y desatención (o fragilidad) en el rebote ofensivo, lo que propició, como momento paradigmático, una posesión con cuatro tiros lanzados por el Toledo. La situación la frenó Alex Mazaira, hasta entonces más bien opaco, con uno de sus triples. Vuelta a empezar (47-47, min. 24) y de nuevo la fórmula de todos tiradores abiertos.

Emoción en los jugadores del Cáceres.

Emoción en los jugadores del Cáceres. / J.O.

No resultó. Los locales pegaron un demarraje (56-47, min. 27) de nuevo cortado por Mazaira. A esas alturas el Cáceres ya no tenía ‘plan B’: el Círculo Gijón, como se esperaba, perdía con claridad en Ponferrada, lo que dejaba la victoria en Toledo como único camino para el ‘playoff’. Cerrando el cuarto, pero muy a tirones, hubo algo de luz. Con 61-56 todo podía suceder todavía, pero faltaba algo más, ese «algo más» que se necesita para sacar partidos como este.

Un mal presagio para arrancar el último baile: tras fallar Patrick Lima un triple que casi hubiese igualado el marcador, a Paul se le señaló una personal antideportiva y todo se puso tan cuesta arriba como la propia Toledo. La vía de agua la taparon momentáneamente los triples de Campeny y Lafuente (63-63 a 8:03). A falta de 5 minutos todo estaba por escribir (68-67). El marcador se movía a ritmo de caracol en medio de una tensión creciente, casi insoportable. Toledo pareció sentenciar, pero no esperaba el último arreón del Cáceres ya a la desesperada. Y entonces empezó la fiesta.

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