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Baloncesto. Segunda FEB

La decepción del Cáceres le obliga a un milagro en Ibiza

El equipo de Jacinto Carbajal no le cogió nunca el punto al partido y deberá remontar a domicilio doce puntos de diferencia dentro de una semana para seguir vivo en la competición

Javier Ortiz

Javier Ortiz

Cáceres

Necesitará el Cáceres Patrimonio de la Humanidad vencer a toda lógica deportiva para acceder a la segunda ronda de los ‘playoffs’ de la Segunda FEB. Cayó con claridad ante el Sant Antoni Ibiza por 72-84 y remontar esos 12 puntos de diferencia en cancha ajena se antoja muy complicado. No es tanto que es una desventaja apreciable, es que el rival pareció bastante superior durante esta primera mitad de la eliminatoria.

Empezó el Cáceres con las revoluciones subidas, como si el partido de Toledo todavía no se hubiese terminado y hubiese que culminar una remontada invisible. El resultado de ese descontrol no podía ser bueno e Ibiza, más listo, se aprovechó para coger la iniciativa demasiado pronto, demasiado gratis. Un triple de Greg Gantt fue una especie de ‘flashback’ de su temporada en el Multiusos, claramente de más a menos. A la espera de ver cómo se medían las ‘segundas unidades’, el tanteo al final del primer cuarto era de todo menos alentador: 13-24. Un problema obvio era que sus compañeros no terminaban de encontrar a Wildens Leveque, alfa y omega de esta temporada.

Carbajal lo intentó con un quinteto de pequeños —Lafuente, Paul, Campeny, Strikker y Leveque—, a la espera de cogerle el aire a la tarde, que amagaba con torcerse. Funcionó incluso mejor de lo esperado, encadenando un 10-0 que logró caldear más todavía el mejor ambiente de la temporada. Con 28-30 en el minuto 15 se veía todo bastante diferente, pero volvieron las prisas y eso permitió a Ibiza tomar aire y marcharse al descanso otra vez con superioridad no solo en los números, sino también en lo anímico: 35-48. El triple sobre la bocina de Gerard Blat, muy cómodo, dolió, y mucho. ¿Era casualidad que en el intermedio sonase por los altavoces ‘Paint it black’ —«Píntalo negro»— de los Stones?

Sin continuidad

Tocaba tirar de épica pero tampoco volverse loco porque al fin y al cabo quedaban 60 minutos de eliminatoria. Pero no se terminaba de dar con la tecla ante un oponente que estaba demostrando ser bastante mejor, teniendo más claro a lo que jugaba y que, por momentos, parecía estar más cerca de dejar sin contenido el partido de vuelta que de complicarse la vida.

El Cáceres, eso sí, no se rendía, alentado por una hinchada que desde luego tampoco lo hacía. Había que ponerse pequeños objetivos, como por ejemplo bajar de la decena de puntos en contra. Mazaira, quién si no, dio un chute emocional, con acento toledano, cerrando el tercer cuarto —el primero que ganaba Cáceres durante la tarde— con un triple que dejaba el 60-67. Todo estaba por hacer y todo era posible. El compromiso era indudable.

Insuficiente

Pero como en anteriores ocasiones, el esprint era muy difícil de mantener cuando enfrente estaba alguien tan serio. A 7:20 la situación estaba de nuevo muy cuesta arriba: 60-73. Tenía que ocurrir algo, quién sabe qué, que no terminaba de ocurrir. Hubo algún amago, otra vez, con el pabellón poniéndose boca abajo con un mate brutal de Leveque, que hasta clavó un triple a la desesperada, pero no lo suficiente para obtener una diferencia que invite más al optimismo.

El último minuto fue especialmente nefasto con dos faltas en ataque realmente discutibles de Leveque. El enfado del público, que despidió entre aplausos a los suyos, tuvo su lógica, pero en absoluto se puede culpar a los árbitros del desenlace final. Faltó cabeza fría y ahora toca heroicidad y de las gordas, de las que se transmiten de generación en generación.

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