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Entrevista | Carlos Ordóñez Presidente del Cacereño

"A billetes me ganan, pero a ilusión no me gana nadie"

Ordóñez, durante la entrevista.

Ordóñez, durante la entrevista. / Carlos Gil

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José María Ortiz

José María Ortiz

Cáceres

Feliz ("estoy en un momento tranquilo de mi vida") y autocrítico ("hemos hecho muchas cosas mal"). Así se siente Carlos Ordóñez, presidente del Cacereño, justo al confirmarse la permanencia de su club en Primera Federación. En esta larga entrevista lo repasa todo, incluido el papel de Julio Cobos, al que considera "no culpable" de los problemas de este año y del que dice que se ha sido "injusto" con él.

¿Se cree de verdad que el Cacereño está salvado?

Pues la verdad es que ya sí, porque sé que es una realidad y un hecho. Me lo creo, pero al final sigue uno con los nervios y ese cosquilleo en el estómago, porque parecía muy complicado llegar a esta permanencia que tanto nos ha costado este año. Pero lo hemos conseguido. Como siempre he dicho en algunas entrevistas, mientras hay vida hay esperanza.

¿En algún momento perdió la fe y pensó que no había remedio?

No, sinceramente siempre he confiado en que, si recuperábamos a los lesionados, iba a ser menos difícil conseguir esta permanencia. Sabíamos que nos metíamos en una categoría muy complicada, con presupuestos muy importantes y equipos que han estado y han pisado la Liga profesional, pero yo sabía que era fundamental recuperar a esos lesionados. Ese ha sido el lastre que hemos tenido durante todo el año. Gente muy importante con la que no hemos contado desde el principio. Era una situación muy difícil para el míster mirar al banquillo y ver que, a lo mejor, el que realmente tenía que salir no podía salir porque estaba lesionado. Siempre he confiado en que, si recuperábamos a esos lesionados en la última etapa de la temporada, teníamos mucho ganado para conseguir la permanencia.

En plan curiosidad, ¿qué hizo el domingo por la noche cuando llegó a Cáceres?

El domingo, en cuanto llegué, nos fuimos a cenar. De ahí nos fuimos a la Fuente Luminosa a esperar a los chicos y a celebrar con toda la afición y todo el equipo la permanencia. Después nos fuimos a tomar una cervecita, que yo creo que también nos la merecíamos ya con los chavales, y a disfrutar un poco de este año tan complicado y de tanto sufrimiento. Al final ha tenido ese final feliz que yo creo que borra todos los malos momentos que hemos tenido durante la temporada. También creo que el factor suerte no nos ha acompañado durante todo el año y, mira, con esa mano en el último minuto que anula el gol del Zamora y con los resultados que se dieron tal y como se tenían que dar para conseguir la permanencia, el fútbol esta vez nos dio ese pelín de suerte que nos había faltado durante todo el año.

Volver atrás

¿Hubiera cambiado mucho de lo hecho y decidido durante la temporada?

Creo que, con nuestros aciertos y nuestros errores, al final hemos conseguido lo que todos queríamos, que era el objetivo de la permanencia. Sabemos que hemos fallado en cosas y que en otras hemos acertado, pero yo creo que de los errores se aprende y hay que intentar no cometerlos de nuevo.

Evidentemente hemos cometido errores y hay cosas que hubiera cambiado, pero ya no se pueden cambiar o quizá es tarde para cambiarlas. En el plano deportivo, siempre he confiado en que, si recuperábamos a la gente que teníamos lesionada y Julio podía tirar de todos los jugadores, eso iba a ser muy importante para conseguir la permanencia.

Video | La permanencia del Cacereño, un día para la historia

Juan Carlos Franco

¿Cuál fue el peor momento de la temporada: el problema inicial con el césped y los partidos en Almendralejo o la crisis de resultados?

Lo he pasado mal en ambas fases. El césped necesitaba su tiempo. Yo sabía el trabajo que se había hecho y que se estaba haciendo, y era cuestión de tiempo. Quizá lo pasé peor porque no jugamos el primer partido en casa con nuestra afición. Después de las obras y de todo el trabajo de todo el verano, eso era lo que te enorgullecía y te satisfacía.

Durante toda la temporada, no conseguir resultados, sobre todo aquí en casa, y no darle esa alegría a la gente para que se fuera a comer, a cenar o a tomarse algo con una victoria, también se pasa muy mal. Hay mucho trabajo y mucho esfuerzo y, cuando los resultados no vienen, parece que ya no vale el césped, ya no vale la grada, no vale ningún trabajo por mucho esfuerzo y dinero que haya costado.

A veces te entra un poco el bajón, como diciendo: después de haber dado 14 o 15 horas aquí todo el verano, nadie se acuerda ya de cómo estaba antes el terreno de juego, nadie se acuerda de que antes no había grada ni había 40.000 cosas. Creo que olvidamos muy rápido. El aficionado que lleva años de socio y ha visto cómo estaba el estadio, cómo estaba el equipo y cómo estaba el club, sí lo valora y sí lo reconoce. Los nuevos no digo que no lo valoren, pero quizá no han vivido cómo estaba esto antes y, al no vivirlo, no saben apreciar todo el esfuerzo y todo el trabajo que se ha hecho en estos años.

Yo lo digo siempre: no soy una persona a la que le guste aparentar, ni una persona que necesite que le vayan dando abrazos por la calle ni palmadas en la espalda, pero creo que en los años que llevo desde que compré el club tampoco me merezco palos. He hecho mucho por este club, me he desvivido por este club y me sigo desiviendo por este club. A billetes sí me ganan, pero a ilusión no me gana nadie.

Más dinero

Los cambios de jugadores costaron dinero. Pese a que algunos se fueran en condiciones ventajosas, ¿ha descompensado eso la estabilidad económica del club, que usted mismo ha dicho que está saneado?

El club es una de las cosas de las que más orgulloso me siento y de las que más orgullosa se tendría que sentir toda la afición. Tenemos un club saneado al cien por cien. Es un club que ahora mismo no está financiado, no tiene créditos ni tiene nada. La única deuda que puede tener el club es conmigo y creo que de eso nos tenemos que sentir muy orgullosos. Cuando hago un presupuesto, tanto deportivo como de mantenimiento de las instalaciones, que no es poco, siempre digo que nosotros no salimos en igualdad de condiciones que otros equipos de Extremadura o de cualquier parte de España que estén en nuestra categoría. Tenemos un lastre. Siempre he dicho que el lastre del Cacereño es el estadio. Sacamos pecho cuando decimos que el estadio es en propiedad, pero creo que es al revés.

Tengo cuantificados los gastos anuales del estadio en unos 240.000 euros. Son 240.000 euros con los que yo no salgo en el presupuesto deportivo y con los que otros clubes sí salen. Cuando hago los presupuestos, intento hacer las cosas con el dinero o los ingresos con los que cuento, tanto por subvenciones como por abonados. Después hay otra parte, que es el plan B: saber hasta dónde puedo empujar yo el proyecto y hasta qué cantidad puedo poner desde mi persona o desde mis empresas. Cuando viene un año difícil como este, tengo que cuantificar si soy capaz de llegar con ese empuje para hacer cambios en invierno. Eso no se cuantifica cuando sacas el presupuesto a primeros de temporada. Es algo extra que puede pasarte o no, que puede ser una cifra u otra, porque puedes hacer uno o dos cambios o, como este año, siete. Es dinero y te descoloca un poco el presupuesto, pero son cosas que cuento, que sé que pueden pasar y que tengo en cuenta. No he tenido que meterme en préstamos ni en nada para asfixiar al club y poder hacer esos cambios. He hecho lo que he podido hacer.

A lo mejor se podían haber hecho cambios mejores o fichajes mejores, de más dinero, y quizá hubiéramos sufrido menos o habríamos conseguido la permanencia antes. Pero también hay que saber corresponder a esos fichajes con esos pagos. Me siento orgulloso de que mis jugadores estén al día. Toda la temporada han cobrado religiosamente antes del día 5 o 7 de cada mes su nómina. Para mí eso es un orgullo y un motivo de satisfacción. Sobre todo, da tranquilidad en el terreno de juego, porque cuando salen están pensando realmente en lo deportivo y no en que tienen que pagar el alquiler y todavía no han cobrado.

A efectos prácticos, el desenlace ha sido positivo: el equipo se ha salvado.

Sí, al final lo hemos conseguido. Pero la palabra perfecto no, porque hay que reconocer que perfecto no lo hemos hecho este año. Hemos fallado muchas cosas. También tenemos que reconocer que era una categoría nueva para nosotros, muy difícil, y que estamos luchando contra gigantes. Hemos conseguido el objetivo. Yo lo diría así: ha sido complicado, pero al final lo hemos conseguido. No ha sido un año perfecto y mucho menos tranquilo.

¿En algún momento pensó en cambiar al entrenador, como han hecho otros clubes?

Aunque me llame repetitivo, lo voy a volver a decir: yo sabía que en este caso la culpa no era del entrenador. Hemos recibido muchos palos, tanto él como yo. Ha habido gente que incluso ha venido al palco a increparme y a decirme cuándo iba a echar al entrenador. A esa gente le preguntaría ahora qué hacemos: ¿ahora le hemos perdonado?, ¿no le perdonamos?, ¿al final era culpa del entrenador o no era culpa del entrenador?

Ha habido equipos que han cambiado de entrenador, algunos hasta dos y tres veces, y no han conseguido sus objetivos, tanto por arriba como por abajo, y con presupuestos mucho mayores que el nuestro. Yo sabía que, si recuperábamos a los lesionados, teníamos muchas posibilidades de permanecer.

Si hubiéramos tenido a todos los jugadores durante todo el año y las cosas no hubiesen ido bien, a lo mejor sí me tenía que haber sentado con Julio y decirle que teníamos que tomar una decisión. Momentos de duda puede haber, y uno intenta focalizar dónde está el problema, pero yo sabía que el problema principalmente no venía por Julio.

Eso es lo que me dio confianza para decir que no me equivocaba manteniéndolo. Creía que el problema estaba en que no tenía todas las piezas que necesitaba para hacer su plan de partido. Ahora, si tienes todas las piezas para hacer tu plan de partido y Julio no saca resultados, a lo mejor tendríamos que echarle la culpa a Julio.

También hay que decir que quizá no todas las piezas eran las que realmente nos podían dar ese resultado o ese objetivo. Hay muchas cosas que mirar. En todos los equipos siempre miramos al entrenador, pero a veces también hay que mirar a los que están en el terreno de juego. A lo mejor no es solamente culpa del entrenador. También puede haber responsabilidad de algunos jugadores o, simplemente, que las piezas que tienes que cambiar cuando las necesitas no las tienes.

¿Seguirán el entrenador, Julio Cobos, y el director deportivo, Francis Bordallo?

Ahora es momento de disfrutar de esta permanencia. Tenemos un partido todavía, no se ha acabado la Liga y hay que pensar en eso. Aunque no nos jugamos nada, tenemos un partido por delante y a mí me gustaría que la afición disfrutase, sobre todo por todo lo que le debemos este año en casa, donde no ha podido hacerlo.

Cuando acabe la temporada nos sentaremos y, por supuesto, tanto ellos como yo vamos a intentar hacer lo que creamos que es mejor para el club. Así lo hemos llevado siempre. Julio es para mí una excelente persona. Francis igual. Son gente muy sencilla y muy llana. Al final, la decisión que tomemos dependerá de ambas partes. No te puedo decir que a lo mejor yo puedo querer renovarlo y son ellos los que no quieren. Esto es como un matrimonio, depende de los dos. Pero creo que vamos a hacer lo mejor para el club e intentaremos que todo lo que venga de aquí para adelante sea lo mejor para el equipo y para el club.

Cobos y la afición

Después de todo lo que se ha dicho sobre el entrenador, el otro día fue de los más vitoreados. ¿Cree que este año la afición ha sido justa o injusta con él?

Como he dicho antes, no se ha mirado dónde estaba realmente el problema del Cacereño. Se ha focalizado en Julio, se ha centralizado en Julio, y creo que Julio no era el culpable de todo lo que estaba pasando en el terreno de juego. Para mí, el problema ha sido que hemos tenido muchas lesiones durante toda la temporada, muchos jugadores importantes, y cuando tenía que hacer cambios no tenía realmente el jugador que quería para reemplazar a otro. Se le ha criticado, se le ha pitado, y creo que Julio no se merece eso. Julio es uno de los principales culpables de que el Cacereño haya crecido todo lo que ha crecido. Nos ha demostrado en Copa del Rey y en el ascenso que es un gran entrenador. Cuando realmente ha tenido todas las piezas, lo ha demostrado en estos últimos partidos. Cuando ha dispuesto de todos los jugadores, ha sacado rendimiento. Incluso yo siempre lo he dicho: creo que saca más rendimiento a ciertos jugadores del que casi pueden dar.

¿Cuándo se tomarán decisiones sobre la próxima temporada?

Vamos a esperar. Ahora mismo estamos centrados en que el partido de este fin de semana sea una fiesta. Así lo hemos planteado con la campaña de entradas y con todo lo relacionado con este partido. La semana siguiente ya nos sentaremos y empezaremos a hablar del proyecto de la nueva temporada, que también será muy complicada. Tenemos que corregir errores. Esta categoría es súper complicada, pero a la vez es súper bonita. Creo que el Cacereño se merece estar en esta categoría todo el tiempo posible, sobre todo por esta gran afición que tenemos. La afición es algo para quitarse el sombrero. Desplazar más gente fuera de casa que la que venía al Príncipe Felipe hace unos años es digno de admirar. También es una gratificación a todo el trabajo de este año y de todos estos años.

Pese a que lo hayan pasado mal, ¿puede ser ahora su mejor momento en el club? ¿Percibe que tiene mucha credibilidad?

Creo que la gente que siempre ha creído en mí sigue creyendo y ha seguido creyendo en las buenas y en las malas. Para mí quizá es un momento tranquilo, porque cuando haces las cosas que quieres hacer y vas creciendo, quieres seguir creciendo a nivel de instalaciones y a nivel de club. Quiero seguir creciendo dentro de mis posibilidades. Como he dicho antes, no soy el que más billetes tiene, pero sí el que más ilusión, trabajo, constancia y perseverancia pone para seguir haciendo crecer al club. No puedo hacerlo de otra manera ni puedo caerme ahora mismo. Ya no por mí. Creo que mi mayor ilusión por haber conseguido esta permanencia no es por mi familia ni por mí, sino porque era lo mínimo que le podía dar a toda esa afición y a ese crecimiento que ha tenido el club en estos años.

Ordóñez, fotografiado en El Periódico Extremadura este martes.

Ordóñez, fotografiado en El Periódico Extremadura este martes. / Carlos Gil

Estoy completamente seguro de que vamos a seguir creciendo. Era como un deber para mí seguir ahí. Es un momento bonito, sobre todo por la afición, por lo que se ha creado y por lo que ahora mismo se ve por Cáceres. Ayer me lo decía un jugador: que en los clubes en los que ha estado no salía por la ciudad y veía tantas camisetas del equipo local como ve aquí del Cacereño. Veía camisetas del Madrid, del Barça o del Atlético, pero no tantas del equipo de la ciudad. Me dijo que eso solo lo había visto en un equipo, en el Racing. Para mí, que me digan eso, me enorgullece y me da fuerza para seguir luchando. Es un momento tranquilo. No tengo ahora mismo sorpresas de deudas, de problemas ni de historias.

¿Tiene ahora alguna oferta sobre la mesa para vender el club?

Ofertas he tenido y sigo teniendo. Pero desde aquí lo digo públicamente y se lo digo a todos los aficionados: el día que me vaya del Cacereño será por el bien del Cacereño. ¿Qué quiero decir? Que no voy a mirar solo la parte económica. Evidentemente, intentaré no perder dinero en estos años, eso está claro.

Con todo lo que se ha dicho de los ingresos del Madrid, del Atlético de Madrid, del playoff y demás, sobre todo cuando vienen los momentos malos siempre escupimos a lo mismo. Yo le diría a todos esos que hablan del Madrid o del Atlético que, hasta que vino el Atlético y hasta que vino el Real Madrid, estábamos en Tercera con tres meses de deuda. Recuerdo que cuando compré el club se debían tres meses a los jugadores, se debía a la Seguridad Social, a Hacienda, a la Hacienda autonómica, IBI y muchísimas cosas. No había luz, no había torreta. Aquí hubo un señor que dijo que se iba a jugar el partido de Copa del Rey contra el Alcorcón en el Príncipe Felipe y yo le pregunté con qué luz íbamos a jugarlo. Al club no le daban ni los buenos días. Tuve que pagar la instalación de esa torreta y el cambio de halógenos a focos led. Todo eso se ha pagado antes de que viniera el Real Madrid. Parece que se olvida. Solo parece que nos acordamos de los ingresos cuando vienen partidos buenos, pero se nos olvida todo lo que se ha puesto atrás y todo lo que se ha conseguido.

Es como lo de Julio. Parece que nos olvidamos de que estábamos en Tercera, que subimos a Segunda Federación y que de ahí hemos subido a Primera Federación. Parece que esto ya es algo normal. Hemos normalizado que tengamos un estadio fenomenal, que pulsemos en el baño y salga agua, que demos a la luz y tengamos luz. Eso antes no lo había. ¿Qué es lo normal en un estadio? Vale. Yo no digo que esto no sea normal. Es lo normal, pero antes no lo había y alguien lo ha tenido que hacer y pagar. ¿Estoy orgulloso? Por supuesto que estoy orgulloso de todo el trabajo. Sé que quienes han valorado y valoran mi trabajo durante todos estos años me lo van a seguir valorando y agradeciendo. Me cruzo con mucha gente por la calle y me da las gracias. En las redes también. Pero sí hay una cierta minoría, porque es una minoría, un 1% o un 2%, que parece que solamente se acuerda de las vacas gordas del Cacereño y no de las vacas flacas.

Habrá jugadores a los que quiera renovar y con los que quizá no se llegue a un acuerdo, como ocurrió esta temporada...

Eso pasará después, como he dicho antes, con el cuerpo técnico. Cuando acabe la temporada nos sentaremos e intentaremos hacer las cosas. El año pasado fue un problema, y cuando se hacen las cosas bien siempre va a ser un problema. Cuando destaca un jugador, siempre va a ser un problema. Creo que hay varios jugadores que han dado un nivel muy bueno durante toda la temporada, pero no voy a poner nombres encima de la mesa. Al final todo se resume en lo mismo: el dinero es el dinero. Yo no puedo competir con presupuestos tres o cuatro veces mayores que el mío. No voy a hipotecar el club. No quiero volver a sufrir lo que sufrí en los primeros años con las deudas que había. Y tampoco me gustaría que, si algún día vendo el club, quien lo coja sufra lo que sufrí yo. El día que me vaya de aquí quiero dejar el club a cero euros de deuda y, si puede ser, con números en positivo, mucho mejor. Lo voy a dejar en manos de quien crea que va a hacer las cosas mejor que yo. Si alguien viene a comprar el cien por cien y sé que va a hacer crecer al Cacereño, yo me retiraré al cien por cien. Si creo que lo que va a hacer es hundir al Cacereño, no lo haré. De hecho, ya ha venido gente con buenos números encima de la mesa y no lo he hecho porque no he confiado.

En el palco del Zamora-Cacereño.

En el palco del Zamora-Cacereño. / La Opinion de Zamora

Estoy en una etapa de la vida en la que valoro mucho más que el dinero. Hay cosas más importantes que el dinero. Para mí sería como tirar por la borda todo lo que se ha hecho. Tengo que agradecer también el apoyo de mi familia. Hace dos o tres años vino una empresa o un señor que me compraba el 30% del Cacereño. Me habló aproximadamente de 1,5 millones de euros. Cuando llegué a casa y se lo comenté a mi mujer, Virginia, me sorprendió muchísimo su respuesta. Me dijo: “¿Tú crees que por 1,5 millones de euros te merece la pena tirar por la borda todo lo que llevas haciendo y todo lo que has conseguido en este tiempo?”. Con un 30%, aunque yo tuviera la mayoría, evidentemente también tienes que contar con otra opinión y con otra parte. A lo mejor cosas que tú haces bien pueden salir mal después. Me sorprendió mucho porque pensaba que mi mujer me iba a decir que fenomenal, que eso me daba más estabilidad o más tiempo libre, porque a lo mejor ya no tenía que estar yo cortando el césped y se pagaba entre ambas partes. Tengo que reconocer que me ha apoyado muchísimo. Se lo agradezco y se lo agradeceré toda la vida. Sin ella, esto habría sido muchísimo más difícil.

En su día habló de llegar a los 4.000 o 5.000 socios. ¿Qué mensaje lanza ahora de cara a la nueva temporada?

Lo primero que tengo que decirles es gracias. Yo realmente el año pasado no esperaba que llegáramos a los 4.000. Sinceramente, no me lo esperaba. Tengo que darles las gracias por todo ese apoyo.

El año pasado hicimos una campaña del 50%, y creo que eso también ayudó a crecer en socios, porque al final no es lo mismo pagar, por poner un ejemplo, 200 euros que pagar 100. Este año se va a volver a hacer, ya lo anticipo. El 50% será para los nuevos socios. Evidentemente, los del año pasado ya no son nuevos socios, pero este año vamos a volver a sacar la campaña con el 50% para los nuevos que se quieran incorporar. Siempre lo he dicho: si queremos seguir creciendo, tenemos que crecer también en socios. Yo puedo empujar, puedo ayudar, puedo poner más dinero, pero tengo mis límites. No puedo llegar a grandes fortunas ni a grandes grupos de inversión como los que tenemos en otros clubes, que al final hacen presupuestos muy grandes.

Pero esa ayudita ayuda a hacer una plantilla más de esta categoría o incluso a retener a ese jugador importante que por dinero se te puede ir a otro club. Yo entiendo perfectamente a los jugadores. Tienen una carrera muy corta y tienen que ganar dinero porque el mundo del fútbol es corto. Pero también creo que valoran mucho dónde están, en qué ciudad viven, qué afición tienen, cómo son los cobros aquí, cómo se funciona aquí y cómo es el presidente.Todo eso ayuda mucho para que un jugador, a lo mejor por 500 euros más, decida quedarse aquí. Ahora, si le duplican o le triplican lo que yo puedo poner encima de la mesa, no puedo competir. Vuelvo a decir que yo voy a poner encima de la mesa lo que pueda corresponder y lo que pueda pagar. No quiero endeudar el club porque se pasa muy mal. Yo lo he pasado muy mal y no quiero que algo que he saneado lo vuelva a crear yo.

Prefiero llegar hasta donde lleguemos, pero estar tranquilos. Se vive de distinta manera. Puedes estar nervioso porque no salgan los resultados o por 40.000 cosas, pero llegar todos los días a tu oficina y no encontrarte cartas del juzgado, embargos o problemas, tener el dinero en el banco y no encontrarte las cuentas embargadas, da mucha tranquilidad. Cuando haces un plan de pagos y vas a tirar de ese dinero y no lo tienes porque te lo han embargado, se pasa francamente mal.

La cantera y el Femenino

En sus años de mandato no ha salido un canterano que se consolide en el primer equipo. ¿Es una asignatura pendiente?

Por supuesto que me enorgullecería tener a un canterano en la plantilla. Creo que el trabajo de la cantera es un trabajo de muchos años. No se consigue que salga un canterano que dé el nivel de Primera RFEF de la noche a la mañana, sobre todo en una categoría tan complicada.

Es un trabajo de años. Desde pequeño tienes que ir preparando a ese niño para que el día de mañana pueda ser futbolista del primer equipo. Lo vemos con las canteras profesionales que tenemos en España. Salen muchos canteranos para el primer equipo, sí, pero ¿cuánto tiempo llevan haciendo las cosas bien?

Aquí llevamos haciendo las cosas bien seis o siete años. Ahora un canterano viste con orgullo la camiseta del Cacereño. Antes quería vestir otras. Antes se avergonzaba. Nos avergonzábamos los cacereños de vestir la camiseta del Cacereño. Ahora sacamos pecho. Esa es la diferencia de siete años para acá.

Que llegue un canterano a jugar con el primer equipo, ojalá. Ojalá pudiésemos tener uno mañana mismo. Yo soy el primer interesado. Me costaría menos dinero que un fichaje y, encima, estoy completamente seguro de que se rompería más el pecho por el escudo y por la ciudad que cualquiera de los otros jugadores que podamos tener. Y no digo que los que tenemos no se lo hayan roto, pero la cantera es un trabajo de constancia, perseverancia y de hacer las cosas bien.

Ojalá lo tengamos esta temporada que viene mejor que la siguiente, pero es un trabajo de constancia. Tiene que dar un nivel y tienes que apostar también por él, las cosas como son. Ojalá pudiésemos tener dos, tres o cuatro jugadores de la cantera en el primer equipo. Ya no me voy solo a la parte económica, que también, sino al orgullo de pertenencia que tenemos con nuestra ciudad y con nuestro equipo.

Vuelvo a repetir que aquí antes nos avergonzábamos de vestir la camiseta del Cacereño. Algo ha cambiado en la ciudad. Ha cambiado no solamente con los aficionados, también con las instituciones y con todo. Creo que le hemos demostrado a todo el mundo que queremos lo mejor para nuestra ciudad.

Aquí hay mucha gente, unos en nómina y otros sin nómina, ayudando, colaborando y empujando en la misma dirección. Yo soy el presidente, el propietario del club y la cabeza visible, pero aquí hay mucha gente en la sombra que trabaja mucho para que esto siga dando pasos hacia adelante.

Siempre he dicho que prefiero dar pasos cortos, pero que vayan hacia adelante. No quiero dar un paso grande, tropezarme y tener que volver tres pasos atrás. Y lo último que quiero, eso lo tengo clarísimo y lo pongo siempre por delante de todo, es que el Cacereño tiene que seguir siendo el decano de Extremadura.

No voy a endeudar el club ni voy a hipotecarlo para que el día de mañana desaparezca como ha pasado con otros clubes. Para mí, eso es algo de lo que tenemos que estar muy orgullosos todos los cacereños.

Igual que he dicho antes que parece que sacamos pecho porque tenemos un estadio en propiedad, ojalá no lo tuviéramos. Lo digo públicamente, porque tendríamos mucho más dinero para meter en el presupuesto deportivo y yo descansaría bastante más. Pero ser el decano de Extremadura tiene que ser una gran satisfacción para todos los cacereños. Tenemos que vestir con orgullo este escudo sabiendo que es el escudo y el nombre primero que se puso hace 107 años.

El Cacereño Femenino lleva una trayectoria prácticamente paralela a la del masculino. ¿Cómo valora esa evolución?

La verdad es que hace poco estuve hablando con el club, y les dije que teníamos que sacar un histórico de los últimos años, desde que nos unimos, de cómo han ido los dos clubes, porque parece que somos almas gemelas. Nos metemos en playoff o nos metemos en descenso. Parece que vamos de la mano todos los años. Es algo curioso. El año pasado estábamos luchando por el playoff y este año hemos estado los dos equipos peleando por la permanencia. Siempre que acabe con final feliz, como digo yo, bienvenida sea. Pero es verdad que ha habido momentos en los que los dos estaban más para allá que para acá.

Igual que he dicho que Julio Cobos para mí es un gran técnico, Ernesto Sánchez es un grandísimo entrenador. Saca partido de las chicas todos los años y, además, es una persona que lleva la sangre verde y el escudo en la sangre. Julio fue jugador, ha sido entrenador y es entrenador del Cacereño. El Cacereño forma parte de su vida y lo quiere con locura. Ernesto es otra persona igual, que lo quiere, que lo intenta hasta el final y que no se rinde nunca. Al final, el fútbol es cuestión de insistir, persistir y ser pesado hasta el final. Hay momentos de altibajos, pero tienes que creer. Y al creer, creo que se consiguen las cosas.

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