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Fútbol. Fase de ascenso a Primera Federación

La marea celeste del Coria también hizo historia en Oviedo

Cerca de 600 aficionados del equipo extremeño acompañaron al equipo en el Carlos Tartiere y pusieron voz, color y emoción a un ascenso histórico. La marea celeste también fue protagonista de una jornada inolvidable que unió Oviedo y Coria en una misma celebración

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Javier Ortiz

Javier Ortiz

Cáceres

El Coria no ascendió solo en el Carlos Tartiere. Lo hizo empujado por una marea celeste de alrededor de 600 aficionados que convirtieron el viaje a Oviedo en una de esas páginas que se recuerdan tanto como el propio resultado. Desde primera hora, la presencia cauriense se dejó notar en los alrededores del estadio, con camisetas, bufandas y banderas que dieron color a una mañana histórica para el club.

No era un desplazamiento cualquiera. Partiendo a las cuatro de la mañana, eran muchas horas de carretera, muchos nervios acumulados y una ilusión difícil de contener después del 3-0 logrado en La Isla. La afición llegó al Tartiere consciente de que el ascenso estaba cerca, pero también con esa prudencia que Rai Rosa había repetido durante toda la semana. Había que sufrirlo. Y se sufrió.

De la tensión a la euforia

La parada de Aarón Alonso en el penalti del minuto 20 se celebró en la grada visitante como medio ascenso. A partir de ahí, cada despeje, cada duelo ganado y cada minuto que caía del reloj acercaban al Coria a la gloria. Los seguidores celestes no dejaron de animar, conscientes de que estaban viviendo el partido más importante de la historia del club.

También hubo momentos de silencio, de miradas al marcador y de cuentas rápidas en la grada, porque nadie quería dar nada por hecho antes de tiempo. Pero el equipo transmitió seguridad y la afición respondió con fe, arropando a los suyos en cada tramo de dificultad.

El gol de José Antonio en el minuto 94 terminó por desatarlo todo. Abrazos, lágrimas, cánticos y una celebración que unió Oviedo con Coria. Porque el ascenso fue del equipo, pero también de una afición que llenó la carretera de ilusión y acabó festejando en un estadio de Primera una gesta ya eterna.

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