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Fútbol

El banquillo extremeño toma el mando

Los ascensos de David Rocha, Rai Rosa, José Carlos Prieto, Miguel Ángel Ávila y Juan Carlos Antúnez, junto a las permanencias de Julio Cobos y Ernesto Sánchez, refuerzan la apuesta por los técnicos de la tierra en el mejor momento del Comité de Entrenadores

Cobos, Rocha y Rai, en el partido por la lucha ante la ELA del pasado sábado en el Príncipe Felipe de Cáceres.

Cobos, Rocha y Rai, en el partido por la lucha ante la ELA del pasado sábado en el Príncipe Felipe de Cáceres. / CP Cacereño

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José María Ortiz

José María Ortiz

Cáceres

Podemos decir que es el mejor momento del Comité y de la Escuela de Entrenadores”. La frase es de Juan Manuel Clemente, presidente del Comité de Entrenadores de la Federación Extremeña de Fútbol, y resume un final de temporada que ha colocado al técnico extremeño en el centro del mapa. No como una anécdota, ni como una casualidad, sino como el síntoma más visible de una tendencia que llevaba tiempo cocinándose: los clubs de la región han empezado a ganar, ascender y resistir en las categorías más exigentes con entrenadores de casa.

El balance admite pocos matices. David Rocha ha llevado al Extremadura a Primera Federación. Rai Rosa ha firmado con el Coria un ascenso histórico a esa misma categoría. Julio Cobos ha conseguido la permanencia con el Cacereño en una campaña de enorme dificultad. En Segunda Federación estarán el Don Benito de José Carlos Prieto y el Badajoz de Miguel Ángel Ávila, también después de lograr el salto desde Tercera. Y en el fútbol femenino, Ernesto Sánchez ha mantenido al Cacereño en Primera Federación Femenina, mientras Juan Carlos Antúnez ha ascendido al Sport Extremadura a esa misma división.

Juan Manuel Clemente, en unas jornadas de entrenadores.

Juan Manuel Clemente, en unas jornadas de entrenadores. / Javier Mendoza / Federación Extremeña de Fútbol

Nunca hubo tantos argumentos juntos para defender la salud del entrenador extremeño.

Una generación que ya no pide permiso

Clemente interpreta este momento como el fruto de un camino largo. “Todos los éxitos deportivos que se han culminado esta temporada, con los diferentes ascensos de equipos extremeños entrenados por entrenadores regionales, entrenadores de la casa, culminan un poco la buena salud que goza el Comité de Entrenadores de la Federación Extremeña de Fútbol y la Escuela de Entrenadores”, explica.

La palabra clave es confianza. Durante años, en muchos clubes extremeños existió la tentación de mirar fuera cuando llegaban los proyectos importantes. El entrenador de la tierra podía servir para apagar un fuego, para conocer la categoría, para tirar de cantera o para moverse en presupuestos modestos. Pero en demasiadas ocasiones el salto de ambición llevaba aparejado también un salto de banquillo. Esta temporada ha cuestionado ese reflejo. Los éxitos han llegado con técnicos formados aquí, con conocimiento del entorno y con una implicación que va más allá del cargo.

Miguel Ángel Ávila, que acaba de ascender al Badajoz a Segunda Federación y antes lo hizo con el Coria.

Miguel Ángel Ávila, que acaba de ascender al Badajoz a Segunda Federación y antes lo hizo con el Coria. / Javier Mendoza / Federación Extremeña de Fútbol

Todo ello es fruto de un trabajo, de un periodo largo y de una apuesta por la calidad extremeña y la identidad del entrenador extremeño”, sostiene Clemente. “Dejando trabajar y con el tiempo, se ve que tenemos buenos entrenadores en la región y que son capaces de culminar proyectos importantes como los que hemos vivido este final de temporada”.

La lista de nombres tiene peso propio. David Rocha llegó al Extremadura en un momento decisivo y acabó completando otro capítulo de una reconstrucción meteórica en Almendralejo. Rai Rosa convirtió al Coria en un equipo de Primera Federación después de una fase de ascenso memorable. Julio Cobos volvió a demostrar en Cáceres que la estabilidad también es una forma de competir. José Carlos Prieto devolvió al Don Benito a Segunda Federación como campeón del grupo extremeño. Miguel Ángel Ávila culminó con el Badajoz un camino largo, exigente y emocional. Ernesto Sánchez sostuvo al Cacereño Femenino en una categoría de máxima dificultad. Y Juan Carlos Antúnez, histórico del fútbol femenino regional, llevó al Sport Extremadura a un ascenso que confirma el crecimiento del proyecto pacense.

José Carlos Prieto, artífice desde el banquillo del ascenso del Don Benito a Segunda Federación.

José Carlos Prieto, artífice desde el banquillo del ascenso del Don Benito a Segunda Federación. / CD Don Benito

La formación como punto de partida

No son solo primeros entrenadores. Clemente insiste en que el avance alcanza también a los cuerpos técnicos. “La formación del entrenador extremeño cada vez va a más, y eso no solo en calidad, sino también en que los cuerpos técnicos, aparte del primer entrenador, tienen también segundo entrenador, preparador de porteros y en muchos casos hasta director deportivo extremeño”, apunta.

Ernesto Sánchez, entrenador del Cacereño Femenino.

Ernesto Sánchez, entrenador del Cacereño Femenino. / EPE

Ahí aparece una de las claves del cambio. El banquillo moderno ya no se sostiene únicamente sobre la figura del entrenador principal. Alrededor crecen analistas, preparadores físicos, entrenadores de porteros, segundos técnicos y directores deportivos. Y cada vez más, en Extremadura, esos puestos también los ocupan profesionales de la región. El producto ya no es solo el técnico que da la rueda de prensa; es una estructura entera.

La Federación Extremeña de Fútbol y su Comité de Entrenadores defienden que esta generación no surge de la nada. Clemente recuerda que desde su llegada a la presidencia del Comité, en septiembre de 2021, se ha mantenido una línea de trabajo apoyada en cursos, reciclajes, actualizaciones y formación continua. La idea, dice, es que el entrenador extremeño tenga a su alcance “toda la formación posible”.

Merchán y la apuesta

En la misma línea, el presidente de la Federación Extremeña de Fútbol, Sergio Merchán, sitúa lo ocurrido en una dimensión histórica. “El momento que vive el fútbol extremeño es histórico y tenemos que pensar que no es fruto de la casualidad”, afirma. Merchán vincula directamente los resultados de esta temporada con la apuesta realizada en los últimos años: “Desde hace años venimos invirtiendo fuerte en la formación y defendiendo que se apueste por el talento extremeño, tanto en los banquillos como al frente de las direcciones deportivas. Los resultados de esta temporada nos están dando la razón y es algo que me hace sentir tremendamente orgulloso”.

Juan Carlos Antúnez, entrenador del Sport Extremadura, que ha subido este año a Primera Federación Femenina.

Juan Carlos Antúnez, entrenador del Sport Extremadura, que ha subido este año a Primera Federación Femenina. / Sport Extremadura

El dato ayuda a dimensionar el fenómeno: Extremadura cuenta actualmente con 1.294 entrenadores entre fútbol, fútbol sala y fútbol playa. Una base amplia para una región que esta temporada ha conseguido situar a cuatro equipos masculinos en Primera FederaciónMérida, Cacereño, Extremadura y Coria— y que también refuerza su presencia en el fútbol femenino con el Cacereño y el Sport Extremadura en Primera Federación Femenina.

El reto de consolidar el momento

La pregunta ahora es si este momento será una cima puntual o el inicio de una etapa. Clemente prefiere hablar del colectivo antes que de sí mismo. “No puedo ponerlo en primera persona porque yo, sin los éxitos de los entrenadores, al igual que me gusta pasar desapercibido, pasaré desapercibido”, afirma. Pero sí acepta una conclusión: “Podemos decir que sí está el mejor momento ahora mismo del Comité y la Escuela de Entrenadores, con estos numerosos ascensos que tenemos en la categoría y sobre todo que estamos consolidando la figura del entrenador en estos equipos”.

Esa consolidación será el siguiente examen. Ascender es una conquista; mantenerse, crecer y competir en categorías superiores exige otro tipo de resistencia. Extremadura tendrá la próxima temporada una presencia inédita en Primera Federación masculina y una representación femenina de enorme valor en la segunda categoría nacional. Los clubs ya no solo necesitan entrenadores que conozcan el fútbol extremeño, sino técnicos capaces de elevarlo.

Continuidad

Merchán apunta precisamente a esa idea de continuidad. “Es clave que los proyectos deportivos de nuestros clubes en categoría nacional tengan ese arraigo extremeño. Es un plus indudable para todos ellos”, defiende el presidente federativo, que reclama confianza y paciencia para sostener el crecimiento: “Necesitamos esa confianza en el entrenador extremeño, y proyectos estables trazados a medio/largo plazo que no se tambaleen si una temporada las cosas no salen todo lo bien que querríamos. Si les damos esa confianza y la tranquilidad para trabajar es muy difícil que los éxitos no acaben llegando”.

La buena noticia es que esta temporada ha demostrado que los hay. Que no hace falta mirar siempre fuera para encontrar liderazgo, método y ambición. Durante años, el fútbol regional pidió oportunidades para sus entrenadores. Este curso, cuando las ha tenido, el banquillo extremeño ha respondido con ascensos, permanencias y argumentos.

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