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MUNDIAL 2026

El día en el que el Diocesano tumbó a Lamine y Cubarsí

David Gijón, técnico del equipo cacereño, recuerda la victoria por 4-2 de los benjamines colegiales ante un conjunto azulgrana en el que ya jugaban dos titulares en la España que jugará la final el domingo

Foto de los benjamines del Diocesano y el Barcelona todos juntos. Lamine Yamal aparece a la izquierda.

Foto de los benjamines del Diocesano y el Barcelona todos juntos. Lamine Yamal aparece a la izquierda. / Cedida

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Cáceres

Lamine Yamal y Pau Cubarsí jugarán este domingo con España la final del Mundial. Los dos internacionales están a un partido de conquistar la segunda estrella de la selección, pero mucho antes de alcanzar la élite conocieron la derrota frente a un equipo extremeño: el Benjamín A del Diocesano. Este diario llegó a recogerlo aquí.

Ocurrió hace diez años en la Trillo Cup, un prestigioso torneo de fútbol base celebrado en la localidad de Trillo, en Guadalajara. El conjunto cacereño completó una competición extraordinaria y eliminó en semifinales por 4-2 al Barcelona en el que jugaban las dos futuras figuras de la selección.

David Gijón, entrenador de aquel equipo colegial, conserva un recuerdo muy vivo del encuentro y de los jugadores que ahora se preparan para disputar el partido más importante del fútbol internacional. «Lamine era muy habilidoso y Cubarsí ya era un central tranquilo, como es ahora», rememora.

Lamine Yamal y Cubarsí, detrás de jugadores del Diocesano.

Lamine Yamal y Cubarsí, detrás de jugadores del Diocesano. / Cedida

Un comienzo arrollador del Barcelona

El encuentro comenzó con un claro dominio azulgrana. El Diocesano apenas pudo contener durante los primeros compases la calidad técnica y la circulación de balón de su rival. «Los diez o quince primeros minutos de la primera parte nos pasaron por encima. Nos pegaron dos balones en los postes», recuerda Gijón.

Más allá de los nombres propios, al entrenador cacereño le impresionó especialmente la manera de entender el fútbol de aquel equipo benjamín. Sus jugadores trataban de iniciar cada ataque desde atrás y no renunciaban al balón ni siquiera ante la presión del Diocesano.

«El Barcelona siempre jugaba la pelota. No daba un patadón. Eso sí lo recuerdo perfectamente. Movía el balón de una manera que era una locura», señala el técnico.

La remontada antes del descanso

El dominio inicial permitió al conjunto catalán adelantarse en el marcador, pero el Diocesano resistió su peor momento y comenzó a crecer. Antes del descanso, el equipo cacereño consiguió darle la vuelta al resultado y alcanzó el intermedio con una ventaja de 2-1.

En la segunda mitad, los colegiales se hicieron fuertes en defensa y aprovecharon los espacios que dejaba su rival. «Ellos lo intentaban, nosotros defendíamos bien y a la contra les hicimos mucho daño», relata Gijón.

El Diocesano amplió su ventaja hasta el 3-1. El Barcelona respondió con el 3-2, pero los cacereños marcaron nuevamente para sentenciar la semifinal por 4-2. Los cuatro goles llevaron la firma de José Antonio Borrella y Raúl Fernández.

Foto publicada en El Periódico Extremadura hace diez años.

Foto publicada en El Periódico Extremadura hace diez años. / Cedida

Una generación con talento

Gijón reconoce que entonces resultaba imposible imaginar hasta dónde llegarían Lamine Yamal y Cubarsí. «No puedo decir que destacaran una barbaridad como ahora, pero jugaban muy bien», apunta sobre dos niños que todavía comenzaban su formación futbolística.

También aquel Diocesano reunió a una generación especialmente destacada. Además de Borrella, que posteriormente pasó por la cantera del Real Madrid, estaban Raúl Fernández, Mauro (hermano de Guille, el nadador, también en la expedición), Javi Bravo, Alejandro Primo, Lera, Jorge, el portero Romero (hijo del ex del Cacereño), Trini, Rafa y Dani López, el torrejoncillano, que hace unos días disputó la final de los 1.500 metros del Campeonato de España sub-23 con el Capex.

La victoria frente al Barcelona fue el punto culminante de un torneo en el que los cacereños también superaron al Quirinal, Fundación, Aravaca, Atlético de Madrid y Colegio Vallmont. Su único tropiezo llegó en la final frente al Rayo Vallecano.

Sin tiempo para celebrar

El equipo colegial apenas pudo saborear la proeza de eliminar al conjunto azulgrana. Según recuerda su entrenador, la organización le obligó a disputar el último encuentro prácticamente después de concluir la semifinal.

«Nos hicieron jugar la final en menos de cinco minutos. No pudimos ni disfrutar de haber ganado al Barcelona», lamenta Gijón. El cansancio acumulado acabó pasando factura, aunque no empañó un subcampeonato que ya entonces fue considerado histórico para la cantera del Diocesano.

Diez años después, aquella victoria ha adquirido una dimensión especial. Los dos niños que formaban parte del Barcelona derrotado en Trillo son ahora finalistas de un Mundial con España, mientras en Cáceres permanece el recuerdo del equipo benjamín que un día consiguió vencerlos.

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