Ciclismo
La IA con raíces en Cabeza del Buey que quiere cambiar el ciclismo amateur
Luisma Gallego es el responsable de inteligencia artificial de CRC, un proyecto que pretende acercar al aficionado los conocimientos empleados en el ciclismo de élite

Mikel Zabala trabaja con un ciclista. / Cedida
La próxima vez que un ciclista aficionado mire los datos de su salida quizá no vea solo kilómetros, velocidad media o desnivel. Detrás de esos números puede haber información para conocer mejor su evolución. Ese es el terreno en el que trabaja Luisma Gallego, responsable de inteligencia artificial de Cycling Research Center (CRC).
Gallego nació y creció en Barcelona, pero su historia familiar mira hacia Extremadura. Su madre es de Cabeza del Buey, localidad de la que emigró a Cataluña y en la que él pasó temporadas durante su infancia. Allí conserva familia y mantiene un vínculo que ahora aparece unido a su trayectoria profesional.
Desde CRC participa en un proyecto que quiere acercar al ciclista herramientas y conocimientos reservados a la élite. La propuesta está pensada para quien sale varias veces por semana, prepara una marcha cicloturista o simplemente intenta mejorar.
CRC reúne a doce investigadores, profesores universitarios y profesionales del ciclismo. Hay especialistas en entrenamiento, salud, nutrición, preparación mental, tecnología e inteligencia artificial, algunos con experiencia en el WorldTour. La idea es poner ese conocimiento al servicio del aficionado y traducirlo a un lenguaje que pueda aplicar en su día a día.

Luisma Gallego. / Cedida
Entender tantos datos
Ahí entra la inteligencia artificial. Los ciclistas disponen cada vez de más información: pulsaciones, potencia, desnivel, velocidad, kilómetros, tiempos de recuperación o carga acumulada. El problema es que tener muchos datos no significa saber qué hacer con ellos.
El trabajo de Gallego consiste en ayudar a ordenar esa información y convertirla en algo útil y comprensible. La tecnología puede detectar patrones, comparar entrenamientos y facilitar que el usuario entienda mejor cómo está respondiendo su cuerpo. No se trata de sustituir al entrenador ni de dejar las decisiones en manos de una máquina, sino de ofrecer una ayuda para entrenar con más criterio.
«Llevo años trabajando con inteligencia artificial aplicada al deporte y lo que más ilusión me hace de CRC es que esa tecnología deje de ser un privilegio de unos pocos y llegue a cualquier ciclista», explica Gallego.
Su experiencia incluye el uso de Python, Machine Learning y automatización de procesos aplicados a la ciencia del deporte. También ha participado como ponente en la Universidad Alfonso X de Madrid, donde abordó el uso de la inteligencia artificial en el rendimiento y el control de la salud.
De la élite a la grupeta
El proyecto cuenta con nombres como Mikel Zabala, Cristóbal Sánchez, Manuel Mateo, Daniel Sanabria o José Joaquín Muros. Cada uno aporta experiencia en un ámbito diferente, pero todos comparten un objetivo: reducir la distancia entre la ciencia del alto rendimiento y la realidad de quien sale a pedalear después del trabajo o compite durante el fin de semana.

Mikel Zabala con un grupo de ciclistas de la selección española. / Cedida
CRC quiere que el ciclista amateur pueda aprender, progresar y evolucionar sin perderse entre cifras ni copiar a ciegas los entrenamientos de los profesionales. Para ello reúne formación, metodologías propias, herramientas para usuarios y soluciones dirigidas también a equipos y organizaciones.
La propuesta nace en un país donde la bicicleta mueve a millones de personas. Para muchos ya no es solo una competición o un medio de transporte, sino una manera de cuidarse, desconectar y compartir kilómetros. Ese público es el que CRC pretende acompañar con ciencia, experiencia y tecnología.
Y en el corazón de esa parte tecnológica aparece un profesional con raíces en Cabeza del Buey. Gallego quiere demostrar que la inteligencia artificial también puede tener un uso cercano: ayudar a que la salida del domingo no sea solo una sucesión de números, sino una oportunidad para conocerse mejor sobre la bicicleta.
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