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Fútbol

Alexis Ciria, el extremeño que ya marca con el primer equipo del Real Madrid

El extremo pacense, de 18 años, está aprovechando la pretemporada para ganarse la confianza de Mourinho, sumar dos titularidades y marcando su primer gol con el primer equipo del Real Madrid

Alexis Ciria controla el balón durante el amistoso entre el Real Madrid y la Fiorentina.

Alexis Ciria controla el balón durante el amistoso entre el Real Madrid y la Fiorentina. / EP

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Cáceres

Antes de saltar al césped del Wörthersee Stadion de Klagenfurt, Alexis Ciria (Badajoz, 4 de enero de 2008) recibió un mensaje que le devolvió por unos segundos a Badajoz. Su padre le envió una fotografía de cuando era niño y una frase sencilla: "Hazlo por esto y por toda la familia, que te quiere como nadie". Poco después, el balón llegó a sus pies dentro del área y el extremo pacense escribió una escena para siempre.

Camavinga condujo, esperó su entrada desde la izquierda y le sirvió la pelota. Ciria golpeó de primeras con la derecha, cruzó el disparo y superó a De Gea para marcar el 2-0 ante la Fiorentina. Corrió con los brazos abiertos, saltó y levantó el puño. Era su primer gol con el primer equipo del Real Madrid, apenas unos meses después de llegar a Valdebebas.

Un instante de alivio

"Cuando me ha llegado la pelota se me ha cerrado el mundo y, una vez que la he visto dentro, ha sido un alivio", explicó después ante las cámaras del club. Había comenzado el encuentro con nervios, pero desaparecieron en cuanto empezó a jugar. "Estoy haciendo lo que me gusta", resumió.

El pacense fue titular en el amistoso frente a la Fiorentina y permaneció 64 minutos sobre el campo. Actuó en el costado izquierdo, se mostró activo en la presión y buscó el área. Más allá del gol, dejó velocidad y una soltura poco habitual en un futbolista de 18 años que empieza a convivir con la élite.

Cuando le preguntaron por la experiencia de compartir banda con Carreras y Valverde, respondió sin adornos: "Jugar al lado de Carreras y Valverde ha sido demasiado fácil". La frase tiene algo de admiración, pero también retrata a un joven que procura disfrutar mientras todo sucede a gran velocidad.

De Badajoz a Valdebebas

Alexis Ciria nació en Badajoz en 2008 y comenzó a jugar en un equipo no federado de la urbanización en la que creció. De pequeño soñaba con ser piloto de motos. El balón terminó ganando aquella carrera y lo llevó al Flecha Negra, donde se formó durante seis años.

En 2019 dio el salto a la cantera del Sevilla. Allí se consolidó como uno de los talentos más prometedores de Nervión, llegó a entrenarse con el primer equipo. También entró en las selecciones españolas de formación.

Alexis Ciria protege el balón ante la presión de un jugador de la Fiorentina.

Alexis Ciria protege el balón ante la presión de un jugador de la Fiorentina. / EP

El Real Madrid ya había intentado incorporarlo años antes, pero fue en enero de este 2026 cuando la historia cambió. Ciria dejó Sevilla y aterrizó en el Juvenil A blanco. Lo que parecía un nuevo paso terminó convirtiéndose en una escalada vertiginosa por casi todos los peldaños de la cantera madridista.

Siete meses a toda velocidad

Su estreno con el Juvenil A no pudo ser más simbólico. Marcó en la prórroga el gol de la victoria ante el Mallorca en la Copa del Rey juvenil y, desde entonces, cada oportunidad pareció abrirle otra puerta. Pasó por el Real Madrid C, recibió la llamada del Castilla y se ganó minutos en Primera Federación.

En su debut con el filial repartió una asistencia y después también encontró el gol. Al mismo tiempo, tuvo un papel importante en el juvenil que conquistó la UEFA Youth League, la Copa de Campeones y la Liga. En unos meses había llegado para reforzar al Juvenil A y ya competía con futbolistas más experimentados.

La pretemporada con el primer equipo ha sido el siguiente peldaño. Mourinho le dio minutos ante el Alcorcón y lo colocó como titular frente al Leganés, en un amistoso que terminó 4-1. Días después volvió a confiar en él ante la Fiorentina, esta vez en un escenario abierto al público.

El técnico portugués, según contó el jugador, le ha pedido algo aparentemente sencillo: "Que sea como yo soy, que tenga confianza, juegue sin presión y que me divierta". No es una consigna táctica, sino una invitación a conservar aquello que le ha permitido llegar tan rápido: el descaro, la velocidad y la capacidad para atacar espacios.

Ciria actúa habitualmente en la izquierda, aunque puede moverse por distintas zonas del ataque. Es diestro, mide 1,81 metros y no se limita a esperar pegado a la banda. Busca posiciones interiores, encara, cambia de ritmo y aparece cerca de la portería, como hizo en Austria para culminar la jugada de Camavinga.

Ese gol no contará en las estadísticas oficiales, pero sí tiene un valor especial. Hace siete meses pertenecía al Sevilla; ahora ya ha marcado con el Juvenil A, el Real Madrid C, el Castilla y el primer equipo. Cada categoría le ha exigido más, y en todas ha encontrado una forma de dejar huella.

Todavía es pronto para saber hasta dónde llegará. La competencia es enorme y la pretemporada no garantiza un sitio cuando comiencen los partidos oficiales. Pero Ciria ya ha conseguido que Mourinho conozca su nombre y que el madridismo mire con curiosidad a ese extremo nacido en Badajoz.

Al terminar el partido, el recuerdo volvió a la fotografía enviada por su padre. Aquel niño que soñaba con las motos había acelerado por la izquierda y marcado con el Real Madrid. El mensaje familiar había cumplido su propósito: recordarle de dónde viene justo cuando su carrera empieza a llevarlo más lejos que nunca.

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