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Fútbol. Primera Federación

Fran Beltrán convierte el tropiezo del Mérida en una advertencia: "Es mejor perder de verdad que ganar de mentira"

El técnico del conjunto romano extrae conclusiones del 2-3 ante el Betis Deportivo, defiende una pretemporada exigente y espera cuatro incorporaciones antes del estreno liguero del 29 de agosto ante el Fabril

Un jugador del Mérida, el sábado con la tercera equipo.

Un jugador del Mérida, el sábado con la tercera equipo. / AD Mérida

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Cáceres

La jugada que decidió el último amistoso del Mérida no nació de una combinación del Betis Deportivo. Fue un malentendido entre Jay y Duhasz que terminó con el balón dentro de la portería del conjunto emeritense. Un gol en propia meta para cerrar un partido que el equipo romano había comenzado dominando y acabó perdiendo por 2-3.

Para Fran Beltrán, ahí estuvo la principal lección del tercer ensayo del verano. El Mérida no estuvo bien en la segunda parte, pero había conseguido que tampoco ocurriera nada cerca de su área. "El gol nos lo hemos metido nosotros", resumió el técnico.

El Mérida se adelantó con un buen gol de Aranda, amplió la diferencia por medio de Beneit y tuvo incluso un penalti para colocar el 3-1. Sin embargo, el Betis Deportivo castigó dos desajustes antes del descanso y llevó el encuentro al 2-2.

Después, los cambios, la carga física y el calor pesaron en las piernas. El Mérida ya no presionaba con la misma energía, pero tampoco concedía ocasiones. Según Beltrán, el filial bético no chutó a puerta en toda la segunda mitad.

Ahí aparece uno de los mensajes que el entrenador quiere instalar desde agosto. No siempre será posible jugar bien o imponer el plan previsto. "Cuando, por lo que sea, no estemos bien, estemos más cansados o tengamos jugadores lesionados, hay que conseguir que no pase nada", explicó.

En una competición de 38 jornadas habrá días sin fluidez. Beltrán quiere que, incluso entonces, el equipo sea capaz de sostenerse, protegerse y sumar.

Perder de verdad para corregir

El técnico no escondió los errores, pero tampoco alteró su lectura del verano. Considera que la pretemporada está siendo "perfecta" porque obliga al grupo a enfrentarse a rivales que lo llevan al límite. Antes del Betis Deportivo llegaron las derrotas ante el Benfica B (4-0) y el Al-Nassr (2-0).

Cuando no ha sido posible cerrar amistosos contra equipos de Segunda, el club ha buscado filiales con ritmo, velocidad y futbolistas fuertes en el uno contra uno. El objetivo es que las carencias aparezcan ahora, no cuando empiece la Liga.

"Es mejor perder de verdad que ganar de mentira", defendió Beltrán. El Mérida quiere mejorar su presión, defender mejor en bloque, controlar el área y añadir más recursos al contraataque y al juego directo. El resultado importa menos que la información que deja cada partido.

También el 2-3 entra dentro de esa lógica. Beltrán aseguró que hubo "dos cosas que no van a volver a pasar". La enseñanza fue concreta: no basta con controlar al rival si un fallo propio rompe el equilibrio.

Más equipo y cuatro piezas

El entrenador aprecia una evolución diaria en la relación entre los jugadores. Habla de aprender quién necesita el balón al pie, quién puede recibir al espacio o quién requiere una ayuda en una situación de dos contra uno. Son automatismos decisivos para que un grupo nuevo empiece a reconocerse.

Beltrán destacó el ambiente, la actitud y el trabajo del vestuario pese al calor y a la carga acumulada. Además, avanzó que aún quedan "cuatro cosas por llegar" y confía en que serán incorporaciones de nivel. "Tengo muy buena vibra, muy buena energía de cara a este año, mucho más que el año pasado", afirmó.

El técnico también valoró el regreso al Romano. Considera importante que la afición conozca pronto a los nuevos, ponga rostro a Aranda, Hugo o Jota y empiece a conectar con el equipo. Incluso en las fases menos brillantes, el público mantuvo su apoyo y aplaudió los cambios.

El siguiente paso llegará este viernes frente al Leganés, un rival de Segunda División que elevará de nuevo el nivel. No será un partido para buscar certezas artificiales, sino otra oportunidad para detectar qué funciona y qué debe corregirse antes del inicio liguero.

Beltrán no rebaja el horizonte: "Soñamos con todo". Pero ese sueño empieza en detalles menos vistosos: ganar cuando se juega bien, competir cuando el fútbol no aparece y empatar cuando no se puede ganar. Y, sobre todo, impedir que un partido controlado termine escapándose por una jugada nacida en casa.

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