Baloncesto
Laura Martín, la cacereña que jugará en la NCAA: «No podía perder esta oportunidad»
La hija del chef Javier Martín se incorporará a Campbell University, en Carolina del Norte, donde compaginará sus estudios con el baloncesto en la NCAA Division I
Formada en el San Antonio, donde también ha estudiado, este año debutó en Liga Femenina Challenge con el Al-Qázeres

Con su padre, su madre y su hermano pequeño. / José María Ortiz

Es domingo por la mañana y, por una vez, Javier Martín permanece en un segundo plano dentro de su propio restaurante. El chef cacereño está acostumbrado a responder preguntas, pero esta vez la protagonista es su hija Laura. A sus 17 años, la joven baloncestista está a punto de marcharse a Estados Unidos para estudiar y jugar en Campbell University, un equipo de la NCAA Division I, la máxima categoría del deporte universitario estadounidense.
Laura Martín Rodríguez es tímida y reservada. Responde con prudencia, mide cada palabra y deja escapar alguna sonrisa cuando la conversación se acerca a su familia. Sobre la pista, sin embargo, aparece una jugadora versátil y ambiciosa que ha conseguido llamar la atención al otro lado del Atlántico.
La cacereña viajará a Carolina del Norte el próximo 16 de agosto para incorporarse a los Fighting Camels durante la temporada 2026-27. Allí estudiará Kinesiología, una disciplina vinculada a la fisioterapia y centrada en el estudio del movimiento del cuerpo humano, una elección relacionada con su deseo de continuar siempre cerca del deporte.
"Siempre he querido estudiar algo que no me sacara del deporte, porque es lo que me hace feliz", explica. Como jugadora, también le interesa comprender las lesiones, la recuperación y «el dolor que puede sentir una deportista» cuando atraviesa algún problema físico.
La posibilidad de marcharse comenzó a tomar forma durante el verano de 2025. Después de participar en competiciones de baloncesto 3x3 y acudir a un campamento relacionado con universidades estadounidenses, una agencia le comunicó que un equipo estaba interesado en ella.
"Me dijeron que había un equipo mirándome desde Estados Unidos, pero todavía no significaba que me fuera a marchar", recuerda.
La propuesta definitiva llegó en mayo. Laura estaba terminando segundo de Bachillerato y tenía por delante la EBAU cuando recibió una videollamada desde Campbell University. Le explicaron el proyecto deportivo, las condiciones académicas y la beca que le permitiría estudiar y competir en Estados Unidos.
La decisión fue rápida. "Lo hablamos con mis padres y pensamos que había que probar. Es una experiencia que a todo el mundo le gustaría vivir y yo no podía perderla», afirma. Aceptó prácticamente aquel mismo día, convencida de que la oportunidad reunía sus dos prioridades: continuar estudiando y crecer como jugadora. «Yo voy por las dos cosas", recalca.
Toda una vida en el San Antonio
Para comprender el recorrido de Laura hay que regresar al Club San Antonio Cáceres Basket, donde comenzó a jugar con solo tres años. Su hermana mayor, Marta, ya practicaba baloncesto y ella quiso seguir sus pasos hasta apuntarse al ‘baby basket’.
Laura ha pasado prácticamente toda su vida deportiva en el San Antonio, desde sus primeros contactos con el balón hasta su incorporación al Al-Qázeres. Más de una década de entrenamientos, partidos, campeonatos y amistades que explican buena parte de la jugadora que es ahora.
"He estado allí toda la vida", resume. Por eso, aunque esta última temporada haya defendido la camiseta del Al-Qázeres, insiste especialmente en su agradecimiento hacia el club que la formó. "A pesar de haberme ido, me han seguido apoyando y también me han ayudado en esta decisión".
El reconocimiento se extiende igualmente al Al-Qázeres. "Los dos clubes me han formado", señala.
El debut con el primer equipo
Su llegada al Al-Qázeres Extremadura le permitió dar otro paso importante en su progresión. Laura destacó con el segundo equipo, y su rendimiento le abrió las puertas del primer conjunto la última campaña. El debut con el primer equipo del Al-Qázeres permanece como uno de los recuerdos más especiales de su todavía corta trayectoria. Laura entró en pista en dos momentos diferentes del encuentro y, aunque no tuvo ninguna situación clara de lanzamiento, pudo participar en defensa y mover el balón.
"Para mí era un sueño porque nunca me había imaginado desde pequeña que pudiera estar ahí", reconoce. Al finalizar el partido, las jugadoras más veteranas se acercaron para abrazarla. Había cumplido uno de sus primeros grandes objetivos: debutar con el principal equipo femenino de su ciudad.

Jesús Sánchez, entrenador del Al-Qázeres, abraza a Laura tras hacerla debutar en el Al-Qázeres de Liga Challenge. / Cedida
A ese crecimiento se suman el título de la Copa Colegial, en la que fue elegida MVP, y su experiencia con la selección española sub-17 de baloncesto 3x3. Con 16 años participó en una concentración en L’Alqueria del Basket, en Valencia, bajo la dirección de Nuria Martínez, y disputó encuentros ante Alemania.

Con la selección española, posando. / Cedida
Campbell University ha visto en Laura una jugadora exterior versátil, con capacidad para anotar, rebotear y asumir responsabilidades en la dirección del juego. Su incorporación la llevará directamente al escalón más alto del baloncesto universitario estadounidense.
La cacereña sabe que tendrá que ganarse cada minuto. "Nos han dicho que allí juega quien más se esfuerza y quien lo da todo", señala. Su objetivo inmediato pasa por adaptarse, mejorar el inglés, avanzar en sus estudios y competir al máximo nivel posible.
"Voy a intentar darlo todo tanto en los estudios como en el baloncesto", asegura. Cuando se le pregunta por su gran sueño, la timidez desaparece durante unos segundos: quiere ser profesional y le gustaría alcanzar algún día la WNBA, la principal liga femenina de Estados Unidos. "Ojalá", responde con una sonrisa.
El apoyo de su familia
La decisión de marcharse ha implicado a toda la familia. Laura es la segunda de los cinco hijos de Javier Martín y Esther. La mayor es Marta, de 21 años, seguida de Laura, Paula, de 14; Javier, de 10; y Daniel, de 3.
Marta fue quien despertó en ella la pasión por el baloncesto, mientras que Daniel tiene ahora la misma edad con la que Laura comenzó a jugar. El pequeño acudió a su primer partido del San Antonio cuando apenas tenía una semana de vida.
Esther respaldó desde el principio la posibilidad de viajar a Estados Unidos. A Javier le costó algo más asumir la distancia. "A mí me daba un poco de cosa porque no es irte a Madrid, es cruzar el charco", admite, aunque las posibilidades actuales de comunicación han reducido esa inquietud.
"Siempre la hemos apoyado en todas las decisiones que ha ido tomando y estamos seguros de que le va a ir muy bien", añade. Cuando se le pregunta qué espera de ella, el chef no habla de puntos, títulos ni minutos sobre la pista.
"Espero que lo pase muy bien, que disfrute muchísimo y que en lo deportivo haga lo que sabe hacer. Lo importante es que sea feliz y que vuelva con un recuerdo grandísimo", sostiene.
Una despedida agradecida
La marcha supondrá dejar atrás a su familia, sus amigas y los dos clubes que han acompañado su crecimiento. «Los dos clubes me han formado», insiste sobre el San Antonio y el Al-Qázeres, aunque vuelve a destacar el apoyo recibido desde el lugar en el que comenzó a jugar con tres años.
Laura se marcha a Estados Unidos como jugadora del Al-Qázeres, pero también como una deportista criada durante toda una vida en el San Antonio. Dos clubes cacereños forman parte del camino que la ha llevado hasta la máxima categoría universitaria estadounidense.
En el restaurante familiar continúa respondiendo con frases cortas. La atención todavía parece incomodarla más que cualquier rival sobre la pista. Dentro de pocos días deberá cambiar Cáceres por Carolina del Norte, vivir lejos de casa, desenvolverse en inglés y competir por un puesto en un equipo de la NCAA Division I.
La distancia impresiona, especialmente a quienes se quedan. Laura también reconoce los nervios, aunque la ilusión pesa mucho más: "He cerrado los ojos y he pensado que es una experiencia nueva. Ahora voy a afrontar lo que venga".

Anuncio de su fichaje en su universidad americana. / Cedida
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