Las perspectivas para la economía española, para la que se esperaba un crecimiento de alrededor del 6 % este año gracias al empuje de los fondos europeos, se han moderado significativamente -hasta el entorno del 4 %- tras dispararse los precios por el encarecimiento de la energía derivado de la guerra en Ucrania.

Las entidades públicas y privadas que han publicado las primeras revisiones que incluyen el impacto de la guerra coinciden en que la inflación podría alcanzar este año una media de alrededor del 7%, después de que en marzo haya alcanzado el 9,8% interanual, el nivel más alto en casi cuarenta años.

Todas advierten de la enorme incertidumbre que rodea la coyuntura actual y de los riesgos a la baja que podrían materializarse si la contienda en Ucrania se prolonga en el tiempo y los precios de la energía siguen descontrolados.

No obstante, reconocen que si sale adelante la propuesta ibérica para limitar temporalmente la retribución del gas en el mercado mayorista de la electricidad, la factura de la luz podría abaratarse drásticamente, disipando en parte las presiones inflacionistas.

Un crecimiento del PIB de entre el 4 y el 4,5% supondría en cualquier caso un avance destacado, pero se quedaría por debajo del 5,1% registrado en 2021 y alejado del 7% que el Gobierno calculó inicialmente para 2022 y que en breve revisará a la baja cuando envíe a Bruselas la actualización del programa de estabilidad.

A la espera de que el Ejecutivo elabore sus nuevas previsiones macroeconómicas antes del 30 de abril, el Banco de España ya ha publicado las suyas, con un crecimiento del 4,5% y una inflación media del 7,5%, con tasas del IPC de entre el 9 y el 10% hasta el verano.

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha rebajado el avance del PIB al 4,3 %, pero estima que la inflación media se quedará en el 6,2%.

Funcas calcula que el crecimiento económico será del 4,2% y prevé un IPC medio del 6,8%, si bien considera que la inflación habría tocado techo en marzo y que comenzará a bajar en abril para cerrar diciembre en el 4,4%.

Ligeramente más pesimista es el BBVA Research que prevé que el crecimiento del PIB se quede en el 4,1% y que la inflación media llegue al 7%.

Pacto de rentas

Los altos precios han provocado una fuerte desconfianza entre consumidores y empresas, lo que se prevé que lastre el dinamismo de la inversión empresarial y el gasto de las familias, afectadas sobre todo por la merma de su poder adquisitivo.

Al respecto se espera un pacto de moderación salarial por parte de organizaciones empresariales y sindicales que evite los temidos efectos de segunda ronda que pueden alimentar la espiral inflacionista, aunque de momento los agentes sociales mantienen posturas alejadas.

El BBVA Research ha sugerido incluir las pensiones en ese pacto de moderación de rentas, excluyendo las mínimas, si bien el Gobierno no tiene intención de incumplir la reciente reforma de la ley que contempla su revalorización con la inflación media anual.

La AIReF calcula que el gasto en pensiones aumentará en 1.500 millones de euros adicionales por cada punto de subida de la inflación, aunque al mismo tiempo mejorará la recaudación, ya que estima que se incrementará en 2.000 millones por cada punto de IPC, principalmente a través del IVA, pero también por el IRPF y las cotizaciones sociales.

Esta situación ayudará a corregir el déficit público al 4,2% del PIB este año, por debajo de la previsión del Gobierno (5% del PIB), una disminución relacionada con el buen punto de partida que ha dejado la recaudación tributaria récord de 2021, según la AIReF.

El Banco de España calcula para 2022 un cierre presupuestario ligeramente peor (5% del PIB) de lo que anticipaba en diciembre, a causa del empeoramiento de las perspectivas económicas, las medidas adoptadas para mitigar el impacto de la guerra y la actualización de determinadas partidas de gasto (pensiones, sueldo de funcionarios y otras prestaciones sociales) con una senda de inflación más elevada.