Amancio Ortega sigue haciendo grande su otro grupo. Con los multimillonarios dividendos que recibe de Inditex, su fundador ha levantado un imperio que se alimenta del mercado inmobiliario y participaciones financieras en compañías estratégicas. Pontegadea cerró el pasado 2022 con un beneficio de 2.092 millones de euros, un 30,3% más que el ejercicio anterior (1.606 millones), según el balance dado a conocer por el grupo, que elevó cerca del 30% la cifra de negocio, hasta los 2.557 millones de euros.

Por las participadas, principalmente el 59,29% que la family office de Ortega mantiene en el gigante textil gallego, los ingresos ascendieron a 1.775 millones de euros. Entre otras inversiones, Pontegadea tiene el 5% de Redeia, la compañía encargada del transporte de la electricidad en España y el 12% de su homólogo en Portugal (REN). Siguiendo "su estrategia de inversión en participaciones relacionadas con el sector de las energías renovables y las infraestructuras", el pasado año se incorporaron a la cartera el 49% del parque fotovoltaico Kappa de Repsol -con la que ya compartía la propiedad del parque eólico Delta (49%)- y el 5% de la filial renovable del operador gasístico español, Enagás Renovable.

Del negocio inmobiliario, la facturación neta escaló a 782 millones de euros tras un incremento de prácticamente el 21%. El valor de la cartera se dispara en casi 3.000 millones en solo un año: 18.156 millones tras "la adquisición de nuevos activos, especiamente en el sector logístico y residencial". Entre las últimas operaciones ejecutadas está un centro de distribución de Walmart en California (EE UU) por 109 millones de dólares, unos 99 millones de euros.

A través de Pontegadea se financian, además, los programas de la Fundación Amancio Ortega, que tiene comprometidos en este tipo de proyectos 338 millones de euros a 31 de diciembre de 2022.