Jaime García y Salvador Espinosa (Banco Mediolanum): Ahorro y protección, aliados en situaciones de emergencia
Jaime García y Salvador Espinosa, Family Bankers de Banco Mediolanum dan su opinión sobre finanzas.
Jaime García (izquierda) y Salvador Espinosa (derecha), Family Bankers de Banco Mediolanum.
Si somos previsores y disciplinados podremos llegar a acumular distintos tipos de capitales, como el inmobiliario, con la vivienda habitual e incluso otras residencias; el financiero; y el empresarial, en el caso de los autónomos y pequeños empresarios. Aunque los tres conforman nuestro patrimonio total, no todos han de ser considerados como parte de nuestros ahorros.
Solo el capital financiero -ahorro, invertido o no- sirve para afrontar las necesidades económicas de cierta urgencia. Si algo hemos aprendido estos años, y de forma dolorosa, es que estamos expuestos a factores incontrolables, ya sean personales o colectivos como las epidemias o las catástrofes naturales.
Al margen del daño personal que nos pueden causar, frecuentemente también acarrean una pérdida de ingresos -totales o parciales- que, en el caso de no contar con un colchón, pueden suponer un quebranto familiar considerable. Por eso, como asesores nos preocupamos cuando escuchamos que “mi vivienda son los ahorros de mi vida” o que “mi negocio es mi pensión”. En caso de urgencia, no podrán sacarnos del apuro al no ser líquidos: no podemos vender solo la cocina o el salón de nuestra vivienda y, si tenemos que llegar a venderla, no podremos hacerlo de forma inmediata y nos arriesgamos a tener que hacerlo perdiendo dinero. Debemos, pues, tener un plan para poder afrontar los momentos de mayor dificultad y, para ello, es importante contar con el acompañamiento de un asesor financiero y tener en cuenta cuatro principios básicos.
El primero es que el capital financiero debemos gestionarlo con una estrategia que sirva para cumplir nuestros objetivos vitales de corto, medio y largo plazo -que varían a lo largo de nuestra vida-; con inversiones en activos acordes a esos objetivos, con una visión de largo plazo y bien diversificados.
El segundo es que, si bien es imposible prever este tipo de situaciones (el covid-19, por ejemplo), hoy sabemos que pueden suceder y, por tanto, podemos tener una previsión mínima. Para ello, una parte de nuestro dinero debería colocarse en activos líquidos con los que hacerles frente.
El tercero es que siempre se tienen que separar el capital financiero personal del capital empresarial.
Y, por último, es imprescindible recordar también la importancia de proteger nuestro capital inmobiliario y empresarial para minimizar el impacto de los imprevistos en nuestras vidas o en las de nuestras familias. El ahorro y la protección son nuestros mejores aliados para las situaciones de emergencia.