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Próxima reunión

El BCE hará una pausa en su ciclo de recortes ante la amenaza arancelaria de Trump

El Banco Central Europeo (BCE) se dispone a mantener los tipos en el 2% este jueves, en una reunión marcada por la pausa veraniega, la incertidumbre arancelaria con EEUU y la expectativa de un posible último recorte en otoño

Lagarde se apoya en la cautela: las previsiones apuntan a que el BCE mantendrá los tipos al 2% este jueves

Lagarde se apoya en la cautela: las previsiones apuntan a que el BCE mantendrá los tipos al 2% este jueves / BANCO CENTRAL EUROPEO - Archivo

Esther Chapa

Esther Chapa

Con el horizonte económico europeo condicionado por la amenaza de una guerra comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) se apresta a celebrar este jueves una reunión de política monetaria que, aunque sin grandes movimientos esperados, servirá como antesala de un otoño que se prevé decisivo. Tras haber reducido los tipos de interés en ocho ocasiones desde julio de 2024 —siete de ellas de forma consecutiva—, el Consejo de Gobierno se dispone ahora a activar una pausa táctica, manteniendo la tasa de depósito en el 2%.

La decisión se produce tras un recorte de 25 puntos básicos el pasado 5 de junio, y supone un respiro deliberado en la hoja de ruta monetaria del BCE. La presidenta Christine Lagarde ya había anticipado en junio que la institución se encuentra “en un buen momento”, una afirmación que ha sido interpretada por el mercado como señal de que el ciclo de recortes podría estar cerca de su fin, o al menos en fase de pausa estratégica.

Pausa con pólvora seca

La mayoría de los analistas coinciden en que el BCE optará por no mover ficha esta semana. “Tras haber aplicado ya una relajación significativa de su política monetaria, se espera que el BCE haga una pausa en la próxima reunión. Coincidimos con esta valoración”, apunta Ariel Bezalel, gestor de Jupiter AM. Esta pausa otorgará al banco central el margen necesario para responder con rapidez en caso de que se materialicen riesgos a la baja, en particular derivados del aumento de las tensiones arancelarias con Washington.

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha amenazado con imponer aranceles de entre el 15% y el 20% sobre productos europeos si no se alcanza un acuerdo comercial antes del 1 de agosto. Esto sitúa al BCE en una encrucijada: por un lado, la inflación en la eurozona ha convergido hacia el objetivo del 2%; por otro, los riesgos geopolíticos podrían forzar una nueva flexibilización de la política monetaria antes de fin de año.

Expectativas de otoño

“La clave serán las pistas que se den sobre posibles bajadas de tipos a la vuelta del verano”, explican desde CaixaBank Research, donde anticipan un nuevo recorte en el último cuatrimestre del año, posiblemente en septiembre, que llevaría la tasa de depósito al 1,75%. Una visión compartida por otras casas de análisis como Bank of America, DWS y Generali Investments, que consideran probable una rebaja adicional si los riesgos económicos y comerciales se intensifican.

En este sentido, septiembre gana relevancia como la fecha clave en la hoja de ruta del BCE. Para entonces, se habrán conocido tanto las nuevas previsiones macroeconómicas de la institución como el desenlace de las negociaciones comerciales con EEUU. “La reunión de septiembre será más interesante”, apunta Rubén Segura-Cayuela, economista jefe para Europa de Bank of America, quien anticipa que Lagarde mantendrá su enfoque de decidir reunión a reunión.

Factores a seguir de cerca

La reciente apreciación del euro frente al dólar, que amenaza con intensificar las presiones desinflacionistas, será otro de los temas sobre la mesa. Algunos miembros del BCE ya han alertado de que un tipo de cambio en torno a 1,20 podría empezar a incomodar a la institución, especialmente si va acompañado de un deterioro de las exportaciones. En paralelo, los datos adelantados apuntan a una contracción del PIB de la eurozona en el segundo trimestre del año, del orden del -0,1%.

Con una inflación subyacente en el 2,3 % interanual en junio y previsiones que la sitúan en el 1,6 % para 2026, el BCE cuenta con argumentos para mantener una política monetaria cautelosa y flexible. “Los riesgos están bastante equilibrados, pero el BCE preferirá mantener margen de actuación y no comprometerse antes de tiempo”, resume Konstantin Veit, gestor de carteras en PIMCO.

¿Punto final o simple interludio?

Aunque algunos expertos consideran que el nivel actual del 2 % podría representar el tipo terminal del ciclo de recortes, otros mantienen que el contexto justifica al menos una rebaja más. “Esperamos un recorte de 0,25 % para finales de año”, señalan desde La Financière de l’Échiquier, destacando que el BCE ha logrado mantener la inflación bajo control más rápidamente que la Reserva Federal estadounidense.

De cara al próximo año, las expectativas se tornan más inciertas. Mientras el consenso anticipa que los tipos podrían tocar fondo en el entorno del 1,5%, no se descarta que 2026 traiga consigo nuevas subidas, si el crecimiento se reactiva y la inflación retoma fuerza. Pero antes, el BCE deberá sortear un verano con nubarrones geopolíticos y datos macroeconómicos aún débiles.

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