OFENSIVA ESTRATÉGICA EN EL FERROCARRIL
El consorcio vasco cierra la compra del 27,4% de Talgo por más de 156 millones de euros
La entrada de la SEPI y el consorcio liderado por José Antonio Jainaga garantiza la españolidad del fabricante de trenes tras el veto a la OPA húngara

Culmina la entrada de Sidenor y SEPI en el capital de Talgo tras dos años de negociación / ARCHIVO
El mapa accionarial de Talgo ha dado hoy un vuelco definitivo. La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) y un consorcio industrial vasco han ejecutado su entrada en el capital del fabricante de trenes, movilizando una inversión conjunta de 150 millones de euros.
Esta maniobra no solo estabiliza financieramente a la compañía, sino que cierra la puerta a injerencias extranjeras tras el bloqueo del Gobierno a la oferta de la húngara Magyar Vagon por razones de seguridad nacional.
La operación se ha estructurado en dos ejes principales. Por un lado, el consorcio vasco —integrado por Sidenor (a través de Clerbil S.L.), el Gobierno Vasco, BBK y la Fundación Vital— ha adquirido 36,8 millones de acciones a los antiguos propietarios (Pegaso Transportation y otros minoritarios) por un importe de 156,6 millones de euros. Tras esta compra y una ampliación de capital previa, el grupo vasco ostenta ya el 27,41% del capital social de la constructora ferroviaria.
Por otro lado, la SEPI ha consolidado una participación del 7,9% mediante una inyección de 45 millones en acciones y 30 millones adicionales en bonos convertibles. Esta estructura permite al Estado tutelar una empresa que se considera crítica para la infraestructura de transporte en España.
Un blindaje industrial y financiero
El pacto alcanzado no se limita a un cambio de cromos en el accionariado. La entrada de los nuevos socios ha venido acompañada de un potente balón de oxígeno financiero:
- Crédito sindicado: Talgo ha firmado un contrato de hasta 770 millones de euros para asegurar su operativa diaria.
- Avales de Cesce: se han desbloqueado 500 millones en avales públicos, fundamentales para que la empresa pueda cumplir con su abultada cartera de pedidos internacional.
Dentro del consorcio vasco, el peso se reparte de forma equilibrada: Sidenor, Gobierno Vasco y BBK controlan un 28,6% cada uno de dicho bloque, mientras que Vital se queda con el 14% restante.

Factoría de Talgo Las Matas, en Las Rozas, Madrid. / Alejandro Martínez Vélez - Europa Press - Archivo
El liderazgo industrial recae en José Antonio Jainaga (Sidenor), cuya experiencia en el sector del acero es vista como el motor para mejorar la capacidad de fabricación de las plantas de Rivabellosa y Las Matas.
¿Qué significa esto para el ciudadano?
Para el usuario y el contribuyente, este movimiento garantiza la supervivencia de un referente tecnológico que emplea a 3.000 personas en España. La estabilización de Talgo es clave para que los futuros trenes de Alta Velocidad y cercanías lleguen a tiempo, evitando retrasos en la renovación de la flota ferroviaria nacional.
Con este "escudo" público-privado, Talgo recupera la paz social y financiera necesaria para competir en el mercado global.
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