Los resfriados de nuestros hijos e hijas pueden llevarnos las manos a la cabeza. Cuando los niños, sobre todo los más pequeños por tener un sistema inmune más débil y menos desarrollado, parece que han acabado ese catarro, a la semana vuelven con la tos y los mocos.

Estos últimos preocupan mucho a los padres y madres por la congestión y las dificultades para respirar que provocan. Alrededor de la mucosidad existen muchos mitos, y uno de ellos está relacionado con el consumo de leche. ¿Hemos escuchado alguna vez que tomar leche cuando una persona está resfriada hace aumentar la cantidad de mucosa? Se trata de una idea que sigue estando vigente en nuestra sociedad. ¿Es verdad que la ingesta de leche aumenta la mucosidad o es un mito que se arrastra desde hace tiempo? La ciencia contesta.

La evidencia científica sobre la relación entre la leche de vaca y la mucosidad

El estudio de la relación entre leche y el incremento de mocos durante un resfriado lleva siendo objeto de atención desde el siglo XII. En médico judío Moses Maimonides escribió en su “Tratado sobre el asma” que algunos productos provocaban en las personas una sobreproducción de flemas, entre ellos, estaban los alimentos lácteos.

Desde entonces, esta idea ha llegado a nuestros días, y la ciencia ha querido refutar o afirmar esta relación entre los lácteos y la mucosidad. La mayoría de la evidencia científica señala que estamos ante un mito: no hay relación entre la ingesta de leche de vaca y el aumento de la mucosidad.

En 1990, un estudio publicado en la revista American Review of Respiratory Disease realizó la prueba para comprobar esta relación. A un grupo de voluntarios se les administró el virus del resfriado común y se les instó a tomar leche de vaca. Esta investigación mostró que su consumo no aumenta los síntomas de la secreción nasal, aunque sí que apreciaron que el aumento significativo de la ingesta de leche de vaca reducía la tos de las personas.

Otros estudios, como este publicado en Journal of the American College of Nutrition que revisa las investigaciones hechas sobre esta relación, señala que las personas que creen que la leche aumenta su mucosidad cuando están resfriados suelen autoreportar una mayor sensación de mucosidad. Pero los resultados de los estudios muestran que verdaderamente el nivel de mucosidad tanto en el consumo de leche de vaca como en leche sin lactosa es el mismo. La sensación que tienen puede estar relacionada con la mezcla de la textura y la emulsión de la leche junto con la saliva que puede generar la sensación de mayor mucosidad.

Sin embargo, en 2018 se publicó en la revista Laryngoscope el primer estudio que contradice lo anterior. A un grupo de personas con rinitis (inflamación que produce gran congestión y taponamiento nasal y estornudos) se les proporcionó una dieta con lácteos (leche de vaca) y otra sin lactosa, y se probó que la dieta sin lactosa redujo significativamente la secreción nasal en 4 días. Por el contrario, con la dieta con lactosa los mocos aumentaron desde el primer día y desde el cuarto día al séptimo tuvo un gran incremento de la secreción nasal.

Al tratarse del primer estudio que afirma que la ingesta de leche de vaca aumenta los mocos, se necesitan nuevos ensayos clínicos que prueben esta relación.

Por estos motivos, la mayoría de los estudios señalan que no se debe retirar los lácteos de la dieta tanto de niños como de adultos cuando hay un resfriado. Si hay que tener en cuenta su retirada si la persona presenta alguna alergia o alguna intolerancia a la lactosa.

Efectos respiratorios por el consumo de leche en niños asmáticos

En el anterior estudio citado del Journal of the American College of Nutrition señalan que el consumo de leche no aumenta los síntomas y las repercusiones que tiene el asma en las personas.

Otra investigación de 2020 publicada en la revista BMC Pediatrics también afirma esto. En el ensayo clínico, se administró leche de vaca y leche de soja a niños asmáticos y otros sin asma para medir si los lácteos podían empeorar la respiración o la mucosidad. Este estudio mostró otra vez que la ingesta de leche de vaca tanto en niños asmáticos como en niños sin asma no produce ni mayor secreción nasal ni inflamación bronquial.