Muchas veces, las madres y padres no entendemos por qué nuestros hijos se comportan de una determinada manera. El motivo es que no sabemos cómo funciona su cerebro. No entendemos que a su edad, hay determinadas cosas que, desde el punto de vista cognitivo, no pueden hacer. Y otras que, en cambio, solo pueden hacer de una forma, aunque no siempre es la que a nosotros nos gustaría. Para ayudarnos a entender a nuestros hijos, el psicólogo Rafa Guerrero acaba de publicar un libro: 'El cerebro infantil y adolescente. Claves y secretos de la neuroeducación'.

Rafa, ¿por qué es tan importante que conozcamos cómo funciona el cerebro de nuestros hijos?

El hecho de que mamá y papa sepan, aunque sea de una manera muy básica, cómo funciona el cerebro, les puede dar unas pautas básicas para poder comprender mejor a sus hijos. Si yo veo que mi hijo está en una pataleta o mi hijo adolescente no quiere hablar conmigo, y soy capaz de meterme en su cerebro, ver qué tipo de conexiones se están dando o cuáles no se están dando, voy a poder hacer una atribución mucho mejor adaptada a lo que está ocurriendo. Que a veces lo que decimos es: "es que no hay quién entienda a este niño". Si conocemos el funcionamiento cerebral, vamos a poder interpretar mejor su conducta y, de cara al futuro, vamos a poder poner en marcha unos objetivos más realistas. No vamos a pedir a nuestros hijos que lleguen a cumplir unos objetivos para los que no están preparados debido a sus habilidades o debido a su momento vital.

Las madres y padres tenemos un papel fundamental en el correcto desarrollo del cerebro de nuestros hijos

¿Podrías ponernos un ejemplo cotidiano en el que podamos entender como, si no conocemos el funcionamiento del cerebro infantil, no vamos a reaccionar correctamente?

Uno de los temas que preocupa mucho a las madres y padres es las rabietas. Cuando llegan esa edad, entre los 2 y los cuatro años (depende del niño) nos encontramos que los niños pasan por una fase de rabietas. El hecho de que yo entienda que está pasando en el cerebro de mi hijo cuando está en esos momentos, no permite estar más tranquilos y asumir el control. Cuando a un niño le decimos 'no', cuando a un niño no le permitimos hacer algo o tiene que hacer algo que no quiere hacer, en ese momento puede entrar en rabia. Si nos sumergimos en el cerebro, nos encontramos con que las amígdalas cerebrales se han disparado y empiezan a liberar dos sustancias: la adrenalina (invita a la acción) y el cortisol (la hormona del estrés que nos impide pensar). Por tanto, en ese momento, en el que el niño está en plena rabia, lo que ocurre es que es tremendamente emocional y poco pensante. Tratamos de que piense, de que razone, de que entre en razón, pero no puede.

"Tratamos de que un niño en plena rabieta entre en razón. Esto es cognitivamente imposible" Rafa Guerrero - Psicólogo

Rafa Guerrero - Psicólogo

¿Qué más cosas pedimos a nuestros hijos que hagan y no pueden hacer?

Muchas. Por ejemplo, pedimos a nuestros hijos que se concentren con dos años cuando un niño de dos años no se puede concentrar. Puede atender, pero no concentrase. La atención es un proceso en el que el estímulo me capta a mí, pero la concentración es una función ejecutiva que se tiene que aprender y desarrollar. Somos los adultos los que tenemos que fomentar que esa función ejecutiva se desarrolle. Para enseñar a un niño pequeño a concentrase yo tengo que servir de modelo y dándoles instrucciones. ¿Cómo? Si quiere colorear un dibujo, le iré diciendo que primero tiene que escoger el color que quiere para el sombrero, luego cogerlo del estuche y luego ir coloreando tratando de no salirse de la línea...Con la planificación, lo mismo, con la regulación emocional, lo mismo...

Hablas en el libro del cerebro infantil y del cerebro adolescente. Y dices que si el infantil ya es poco conocido, el adolescente es el gran incomprendido...

Sí, tenemos más estudios neurocientíficos sobre cómo funciona el cerebro infantil que del adolescente. Pero, aún así, tenemos mucha información que nos permite sensibilizar a los adultos sobre lo importante que es que conozcan cómo es el cerebro de un adolescente, lo que les va a permitir entender mejor sus conductas. Yo siempre digo, metafóricamente, que el cerebro de un adolescente es como un móvil que se está reseteando. Me explico: cuando yo actualizo mi móvil, el teléfono dejar de funciona. No puedo hacer llamadas, no puedo recibir mensajes por WhatsApp, no puedo acceder a Internet. Pero, una vez que el teléfono se ha actualizado, lo que tengo es una versión mejorada de mi móvil. Esto es lo que ocurre en el cerebro de un adolescente. La diferencia es que la actualización del móvil dura unos minutos, y la actualización del cerebro lleva unos años, y esto desespera a las madres y padres. La adolescencia es esa etapa en la que una parte del cerebro está "en obras". Esto explica que los adolescentes sean muy emocionales, retadores, les guste lo novedoso, porque la parte encargada de razonar, controlar emociones, concentrarse, planificarse... está en obras y, por tanto, no está disponible.

"El cerebro de un adolescente es como un móvil actualizándose, por eso sus comportamientos nos resultan extraños"

Rafa Guerrero - Psicólogo

¿Cómo podemos hacer las madres y padres para favorecer un correcto desarrollo del cerebro de nuestros hijos?

Cuando hablamos de educación, a mí me gusta decir que no hay contexto neutro, es decir, que todo lo que hacemos con nuestros hijos resta o suma en su desarrollo. Me explico: nuestros hijos son, de nuevo metafóricamente, un edificio que, genéticamente, vienen ya con los cimientos, pero nosotros tenemos que ir construyendo encima. Si los adultos hacemos una labor suficientemente buena, construiremos un cerebro sano, pero si no somos capaces de empatizar con él, tenemos dificultades para regularnos emocionalmente, no sintonizamos con sus necesidades (incluidas las afectivas) y, por tanto, no se las cubrimos, vamos a construir un cerebro no sano.

Hablas en el libro del pegamento cerebral. Algo que tenemos que fabricar los padres y sin lo cual nuestros hijos no desarrollarán un cerebro sano. ¿Cuáles son los ingredientes de este pegamento?

El pegamento cerebral no se compra en Amazon, se elabora en casa, y es lo que configura un cerebro sano. Los ingredientes de este pegamento cerebral son: protección, autonomía, conectar con sus emociones, dedicar tiempo, ayudarles a regular sus emociones, empatía... Todo esto metido en bol, forma el pegamento cerebral. Y se tiene que hacer todos los días en casa. No vale con hacer mucho un día, y no más. Los niños que crezcan sin este pegamento cerebral, tendrán dificultad para concentrase, para regular sus emociones, impulsividad... Estos niños pueden desarrollar dificultades académicas que podemos confundir con TDAH, y no serlo.

Con 2 años, es tan normal que nuestros hijos tengan una rabieta como que se hagan pis encima, pero lo primero a veces no lo entendemos

Rafa, dices en el libro que tenemos que enseñar a nuestros hijos a diferenciar la emoción de la conducta...¿A qué te refieres exactamente?

Desde antes de nacer, ya experimentamos emociones, y ya las sentimos a nivel cerebral. Las emociones son innatas, no podemos evitar sentirlas. Pero una cosa es que yo experimente una emoción, y otra es que yo aprenda a frenarla, que yo aprenda a posponerla, o que yo me regule emocionalmente, y esto es algo que se aprende. ¿Qué ocurre? Que nuestros chiquitines no tienen capacidad de regulación emocional, lo tienen que aprender. Sienten una emoción, como puede ser la rabia, la tristeza, el miedo y, como no tienen suficiente capacidad para regular, porque su corteza prefrontal (la zona que regula las emociones) no es, ni suficientemente madura, ni tiene suficiente práctica para hacerse cargo de esa emoción, necesita de un adulto, que sí que tenga esa corteza prefrontal, para regularle. Lo que hay que enseñar a nuestros hijos es que la emoción siempre es legítima (es normal que estés enfadado), pero la conducta hay que valorarla (no te puedo permitir que, a causa de tu enfado, empujes a tu hermana). Un niño que aprenda a regularse emocionalmente será un adulto inteligente emocionalmente. Y solo se pasa a la autorregulación si antes alguien nos ha ayudado a regularnos, ese es nuestro papel como padres.

"La OMS recomienda cero pantallas hasta los 2 años, y yo, que conozco cómo funciona el cerebro, suele prolongar esta recomendación hasta los 6 años"

Rafa Guerrero - Psicólogo

Rafa, ¿cómo afectan las pantallas al desarrollo del cerebro de nuestros hijos?

Los dispositivos tecnológicos llegaron hace años a nuestra vida y, en muchas ocasiones, nos las facilitan, pero son como un coche, un mal uso del coche puede ser catastrófico. Con las pantallas ocurre lo mismo. Cada familia tiene sus coordenadas, pero sí es cierto que los dispositivos tecnológicos no ayudan a construir esos cimientos de los que hablábamos antes. Y cuando digo dispositivos, también hablo de la tele, no solo de tabletas, móviles o vídeo consolas. La OMS recomienda cero pantallas hasta los 2 años, y yo, que conozco cómo funciona el cerebro, suele prolongar esta recomendación hasta los 6 años. Porque en estos primeros seis años es cuando se produce un mayor desarrollo cerebral. ¿Consecuencias? Un niño que abusa de los dispositivos va en detrimento de su concentración, de su capacidad de controlar impulsos, dificultades para planificarse, les cuesta más pensar, más irascibilidad...