la otra crónica

«¿Si me paso de tiempo, me quitas el micrófono?»

Antonio Granero, de Juntos por Extremadura, no se quita la chaquetilla en el debate del merchandising de Canal Extremadura Televisión que acaba siendo tendencia en Twitter

Una imagen del debate en Canal Extremadura Televisión.

Una imagen del debate en Canal Extremadura Televisión. / EFE/JERO MORALES

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Tiene la tele esos minutos de gloria que especialmente los políticos suelen aprovechar para que el foco se ponga en ellos y todos los ojos los miren. Algunos, afortunadamente no todos, hacen lo imposible para conseguirlo, sin reparar en la falta de decoro o en sobrepasar esa fina línea que separa la realidad de la ficción.

No se dan cuenta, sin embargo, que no hay peor juez que la audiencia, que al fin y al cabo es la que vota. Y que la audiencia tiene criterio. Esta noche de miércoles, en el Palacio de Congresos de Mérida, en su elefantiásico escenario, se ha vivido algo de ese circo de la política que termina siendo un gigantesco eructo de demagogia. Entraba, eso sí, dentro de lo previsible sabiendo que uno de los participantes en el debate electoral de Canal Extremadura Televisión era Antonio Granero, candidato de Juntos por Extremadura. Y no solo porque acudiera al plató con su chaquetilla de cocinero, sino también por su estridencia, su exceso de tono y ese boato del que hace gala, seguramente imaginando que no era un debate sino un talent show en busca de share.

Pero no, lo de la noche de este miércoles no era uno de los programas de cocina de Granero, era un debate para hablar de política, con todo el respeto que debe implicar esta palabra; que hablar de política debe ser hablar de los problemas de los ciudadanos.

Llegados aquí, lo cierto es que este tipo de programas tienen ese toque americano del merchandising, como el que lució la candidata del PP, María Guardiola, con camisa combinando el blanco y el verde, emulando a la bandera extremeña que insiste en hacer solo suya. María fue una de las dos mujeres de este debate con otros ocho hombres, y con Irene de Miguel, la portavoz de Unidas Por Extremadura, que es genéticamente elegante, lleve camiseta o ‘traje rojo Julio Romero de Torres’, que le dio toda la telegenia que necesitaba.

Solo tres corbatas, la de Estanislao Martín de Levanta Extremadura, la de Ángel Pelayo de Vox, y la del gran descubrimiento de esta campaña, Fernando Baselga, de Ciudadanos, al que su mujer le había recomendado, dijo él, una corbata más festivalera. Baselga tiene sentido del humor, es inteligente, y eso se capta al segundo. Le dio color y perspicacia a este hemiciclo de candidatos que terminaron siendo tendencia española en el todopoderoso Twitter.

Luego estaban los que fueron como el que acude al trabajo, sin disfraces ni abalorios: Ricardo Caro de Una Extremadura Digna o Juan Miguel González de Extremeñistas. Y de entre todos los señores destacó Luis Blanco, de Por Un Mundo Más Justo, quizá por su traje azul cielo, su impoluta camisa blanca y su pañuelo en la solapa, que fue a Mérida como si fuera a una comunión.

Conformaba la decena Guillermo Fernández Vara, que fue el último en llegar al Palacio de Congresos, pero que lo hizo con rostro tranquilo, el pelo en su sitio, traje azul, camisa blanca, el líder socialista cruzaba las manos y colocaba las piernas sin tensión, que por algo el presidente de la Junta y candidato del PSOE está acostumbrado a estas lides.

Detrás, para que todo saliera a punto, un inmenso equipo de profesionales, los de Canal Extremadura. Sus maquilladoras pusieron la quinta, o la sexta marcha, porque con tanto candidato no daban a basto. Un despliegue técnico sin precedentes, cámaras, micros, focos...

Dos mujeres, ocho hombres y tres corbatas se dan cita en el plató de Mérida

Antes del inicio, una nube de asesores aconsejaba a sus líderes para que acertaran en qué decir, cómo sonreír, qué gesto no hacer o qué milagro es infalible para disimular la coronilla. Y todo eso a pocos minutos de que se encendiera el piloto rojo que iniciaba la cuenta atrás del 28M.

Como maestro de ceremonias, un presentador, el periodista Manu Pérez, que es como el Roberto Leal extremeño, ese comunicador amable, siempre educado, que nunca pierde la paciencia ni tampoco el norte. Ni siquiera cuando a solo dos segundos del inicio del debate Antonio Granero le preguntó: «¿Y si me paso de tiempo, qué haces, me quitas el micrófono?». Manu respiró apenas una milésima para cortarle amablemente en seco: «Antonio, espero que no lleguemos a eso». Ay, la política, esa digna ciencia que trata del gobierno que a veces eructa.

Suscríbete para seguir leyendo