El destino de la legislatura
Sánchez tacha de "ficción" un pacto Puigdemont-Feijóo y pide a Junts que abrace la "política útil"
El jefe del Ejecutivo apuesta por una próxima reunión con el el expresident y también con Junqueras si gana las primarias de ERC
Considera que los posconvergentes no han terminado de asumir "la realidad de Catalunya" tras la llegada de Illa a la Generalitat

Pedro Sánchez, la semana pasada durante la visita a una exposición sobre Formación Profesional. / JOSÉ LUIS ROCA
Pedro Sánchez exhibe la misma tranquilidad de siempre. El Gobierno y su entorno encadenan malas noticias en los tribunales, de las acusaciones sobre presuntas mordidas a altos cargos por parte de Víctor de Aldama, cabecilla de la ‘trama Koldo’, a las distintas investigaciones al fiscal general del Estado, al hermano y a la mujer del presidente. Al mismo tiempo, Junts, un socio indispensable para aprobar cualquier iniciativa en el Congreso, le reclama que se someta a una cuestión de confianza y acaba de pactar con el PP la suspensión del impuesto de generación eléctrica. A simple vista, los problemas políticos no paran de crecer a su alrededor. Pero Sánchez restó este miércoles trascendencia a todos ellos.
“¿Me ves con cara de adelantar elecciones? España está creciendo y acabo de celebrar un congreso del PSOE con renovación territorial”, contestó el jefe del Ejecutivo durante la tradicional copa de Navidad que se celebra cada año en el palacio de la Moncloa, cuando le preguntaron por la posibilidad de que la legislatura se venga abajo. “No”, insistió en conversación informal.
Para el líder del PSOE, que está a punto de arrancar la negociación de unos Presupuestos que blindarían su mandato hasta 2027, el hipotético apoyo de Carles Puigdemont a una moción de censura encabezada por Alberto Núñez Feijóo supone un ejercicio de “política ficción”. Un movimiento, de este tipo, como cualquier acuerdo de fondo entre ambos dirigentes, “le abriría grietas a Junts en Catalunya”, debido al duro discurso territorial del líder de la oposición, y al PP un “frente interno en su partido y externo con Vox”.
Así que calma. Ni el presidente ni sus más estrechos colaboradores creen que Puigdemont vaya a romper con el Ejecutivo, pese a sus declaraciones de los últimos días y su alianza fiscal con el PP, ceñida solo a un impuesto. “Cuando uno quiere romper, rompe y ya está. Junts quería sacar la cabeza. Lo ha hecho. No pasa nada”, señaló un ministro.
“Mueva el culo”
Los puentes con Junts no están rotos, asegura el Ejecutivo. Este mismo miércoles, a primera hora de la mañana, Sánchez transmitió este mensaje a la portavoz parlamentaria de Junts, Miriam Nogueras: “El Gobierno va a cumplir con los compromisos, que son públicos y transparentes”.
“No vamos de farol. Mueva el culo”, le había dicho antes Nogueras durante la sesión de control. Dentro de esos “compromisos públicos”, una de las piezas más importantes es la transferencia de las competencias de inmigración a Catalunya. Las negociaciones “avanzan”, confirman fuentes de ambas partes. Pero sigue habiendo escollos. El principal, el control de las fronteras que Junts reclama y el Ejecutivo rechaza por inconstitucional. En paralelo se sitúan las negociaciones de la senda de estabilidad y los Presupuestos, que todavía no han comenzado en serio, pese a que el jefe del Ejecutivo asegura que presentará “sí o sí” las cuentas públicas durante el primer trimestre del año que viene.
También puede haber a corto plazo un gesto más simbólico pero de enorme importancia política: que Sánchez acceda a reunirse con Puigdemont. El presidente apostó por una cita de este tipo. “Es un paso coherente. Hemos impulsado la ley de amnistía porque es necesario pasar página. No tengo ningún problema en reunirme”, dijo Sánchez. La misma receta se aplicará a Oriol Junqueras o a Xavier Godàs cuando los militantes de ERC resuelvan su liderazgo este fin de semana.
Pero la cuestión de fondo, que explica los últimos movimientos de Puigdemont y su discurso ambivalente sobre el destino de esta legislatura, es que Junts, según Sánchez, no acaba de asumir que la “realidad de Catalunya” ha cambiado, como muestra la llegada del socialista Salvador Illa a la Generalitat. La mayoría de sus ciudadanos, concluyó el presidente, apuestan ahora por la “política útil”.
El factor Podemos
Aun así, incluso si los posconvergentes cambiaran de actitud y dejasen atrás sus constantes órdagos, el panorama de los Presupuestos, y por lo tanto de la legislatura, no estaría ni mucho menos resuelto. En un bloque de investidura tan heterogéneo como este, con socios situados a la izquierda y a la derecha de la coalición formada por el PSOE y Sumar, Sánchez necesita reunir también a ERC, PNV, Bildu, BNG y sobre todo Podemos. Un ministro del núcleo duro advirtió que los morados se estaban mostrando tan poco proclives como Junts a apoyar las cuentas públicas. “Tenemos muchos fuegos en la sartén y nuestro trabajo consiste en saber cuál se está quemando”, admitió a su lado uno de los más importantes colaboradores de Sánchez.
Pase lo que pase, sin embargo, el presidente descarta un adelanto. No hay mayoría alternativa en el Congreso porque cualquier pacto de fondo entre Puigdemont y Feijóo es “política ficción”.
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