Comparecencia en el Congreso
Sánchez se presenta como “político limpio”, rechaza tirar la toalla y ofrece a los socios el “mayor impulso contra la corrupción”
En directo | Sánchez anuncia un plan estatal anticorrupción mientras Feijóo apunta a los socios de coalición
Con la mirada puesta en mantener el apoyo de los socios, el jefe del Ejecutivo se ha comprometido también a cumplir los compromisos pendientes de sus respectivos pactos de investidura
El jefe del Ejecutivo confiesa que se planteó dimitir o convocar elecciones, pero acto seguido asegura que "tirar la toalla no es nunca una opción"

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su comparecencia en el Congreso para dar cuentas del caso Cerdán. / José Luis Roca
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha puesto sobre la mesa un Plan Estatal de Lucha contra la Corrupción, elaborado junto a la OCDE, para intentar recuperar la confianza de sus parlamentarios tras el caso Cerdán. Durante su comparecencia en el Congreso ha enumerado las medidas, para intensificar los controles dentro de la administración, los partidos políticos y las empresas, que ha definido como el "mayor impulso en la lucha contra la corrupción que se ha hecho en las últimas décadas" y para situar a España "a la vanguardia" de la UE.
Siempre con la mirada puesta en mantener el apoyo de los socios, ante su decisión de seguir adelante y consumar la legislatura, se ha comprometido también a cumplir los compromisos pendientes de sus respectivos pactos de investidura. Asimismo, atendiendo a su línea roja, ha acotado la corrupción en el PSOE al exministro de Fomento, José Luis Ábalos, y el ex secretario de Organización ahora en prisión, Santos Cerdán, para definirse personalmente como "un político limpio", y defender asimismo la "integridad política" del conjunto de su organización, rechazando cualquier indicio de financiación irregular. "Desconocía las corruptelas en las que pudieran estar inmersos", aseguró, aun reconociendo que "es más difícil no creer que creer, que haya dudas sobre lo que sabía y lo que no, pero yo no las tengo".
Sánchez ha vuelto a pedir perdón, esta vez ante la Cámara baja, y reconocido su “equivocación” al haber confiado en José Luis Ábalos y Santos Cerdán, a quienes nombró en varias ocasiones al contrario que en su discurso ante el comité federal del PSOE, pero lejos de echarse a un lado reiteró su intención de “no tirar la toalla”. Un escenario que dijo haber barajado, junto al de la dimisión, pero que ha descartado para seguir adelante con la tarea de su Gobierno y poner en marcha un plan de corrupción. También “porque soy un político limpio”, según defendió, al no tener conocimiento de indicios de corrupción hasta que se destapó el informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil sobre la trama de mordidas a cambio de obra pública.
Para ello, apeló directamente a los socios de investidura, reconociendo su “presión” y comprometiéndose a “estar a la altura”, tanto en lo que tiene que ver con la lucha contra la corrupción como en el cumplimiento de los compromisos pendientes en sus respectivos acuerdos de investidura. "Aspiro a recuperar la confianza de los grupos que han venido apoyando la acción del Gobierno", les trasladó, ante las crecientes dudas de sus socios, empezando por Sumar, y las voces que comienzan a reclamarle que se someta a una cuestión de confianza, como hizo la diputada de Coalición Canaria, Cristina Valido, en los pasillos del Congreso incluso antes de escuchar su intervención.
El jefe del Ejecutivo defendió su continuidad para intensificar la agenda del Gobierno y arengó a los suyos manifestándoles que "no podemos abandonar por la corrupción y la zafiedad de unos pocos". De políticos que como Cerdán eran hasta hace apenas un mes su mano derecha y a quienes acusó de jugarse "lo que nunca fue suyo". Esto es, según añadió, "la dignidad del Gobierno y el presente y futuro de España".
Responsabilidades, sin pasos a un lado
Su forma de asumir responsabilidades, "por confiar en Ábalos y Cerdán", no ha sido otra que presentarse como la persona para "afrontar el problema de la corrupción". Seguir adelante y desplegar los mecanismos y reformas "para evitar, perseguir y castigar la corrupción". Más en clave interna, apeló a que los progresistas "no nos escondemos ante los problemas" para en su lugar ofrecer soluciones para superarlos. "La confianza se recupera con acción y con coherencia, no dando pasos a un lado", concluyó.
Durante su turno de réplica en el debate, Sánchez recurrió al ‘y tú más’ con el PP, que en Moncloa califican de ‘y tú diferente’, para llegar a asegurar que “mi Gobierno, junto al de Zapatero, han sido los más limpios de los últimos 50 años”. Sánchez contabilizó el número de imputados desde el Ejecutivo del socialista Felipe González y contrapuso su reacción ante estos casos frente a la de ejecutivos populares y del propio Feijóo, a quien acusó de medrar en su partido "a base de tapar la corrupción". Si bien reconoció que no ha logrado la “corrupción cero” en su Ejecutivo, Sánchez se refirió a tres cargos socialistas investigados por corrupción frente “a los más de 200” de los populares.
"Cláusula Quirón"
En este punto, el líder socialista recurrió a la ponencia política que los populares aprobaron en su reciente congreso nacional para cargar contra la presidenta de la Comunidad de Madrid. Según Sánchez, el PP introdujo la "cláusula Quirón" en su ponencia para "salvar" a Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso, del proceso judicial en el que se encuentra. Después de afear que en dicha ponencia "no hay ni un sola medida contra la corrupción" sino que solo hablan de estos comportamientos "en diez líneas para cargar contra el Gobierno" con "vaguedades".
Ante la reiterada petición de un adelanto electoral por parte de la oposición, el jefe del Ejecutivo respondió asegurando no tener "ningún miedo a las elecciones", pero matizando que "se tienen que convocar cuando tocan”.
Fuentes de Moncloa reconocían en privado antes de la comparecencia que la continuidad de la legislatura depende en buena medida del resultado. Esto es, de que se ate el apoyo de los socios parlamentarios, cada vez más distantes ante la incertidumbre sobre el alcance de la presunta trama de corrupción en sus filas y el avance de las investigaciones judiciales.
Tras la comparecencia y la intervención de los socios, que optaron por sostener a Sánchez entre duras críticas y bajo amenazas de dejarle caer si no "pasa a la ofensiva" o escala la presunta trama corrupta, en Moncloa optaban por poner el foco en lo que siguen compartiendo con los grupos que facilitaron la investidura. Las críticas las enmarcan dentro de la "discrepancia lógica" de las diferencias entre partidos, pero defendiendo que el plan anticorrupción, en términos generales, "cumple las expectativas".
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