El rearme español
España lanzará en octubre otro satélite para reforzar las comunicaciones con tropas en el exterior
El SpainSat NG 2 llevará antenas 16 veces veces más potentes que las convencionales y con su gemelo abarcará áreas de interés estratégico como el Atlántico, el Este europeo, el Sahel y Oriente Medio

Tres perspectivas del satélite SpainSat NG 2 en la planta de Airbus en Toulouse la pasada semana / Airbus

Lo que ve la cámara que lleva el soldado en el pectoral de su chaleco, datos de inteligencia de una fragata rastreando misiles, la información que envía el dron Sirtap a gran altitud, una conversación de un agregado militar en el exterior con su jefe en Madrid… o todo a la vez. Las Fuerzas Armadas van a adquirir una capacidad de amplitud inédita para recibir y enviar mensajes en cuanto la máquina que ahora concita la atención de Defensa despliegue sus paneles solares y se ponga a pleno rendimiento en el hueco orbital que le corresponde, a 36.000 kilómetros de la Tierra.
El plan espacial de Defensa está en preparativos para el segundo despegue. Space X, la empresa de cohetes de Elon Musk, fijó la pasada semana una ventana de lanzamiento: será entre el 22 y el 29 de octubre. Y, dada la alta demanda que tiene la firma de Musk, el satélite español debe estar preparado en Cabo Cañaveral a primera hora del 22; o sea, ni un solo día de pérdida para el SNG2.
Las siglas resumen el nombre del SpainSat New Generation 2. Es el hermano gemelo que el SNG1 está esperando en el espacio, tras su salto desde Florida el pasado 30 de enero. El tándem de satélites en los que Defensa está invirtiendo 1.400 millones de euros de un total de 2.000 (tanto como tres fragatas o 150 carros de combate Leopard) multiplicará por 60 la capacidad de recepción y transmisión de comunicaciones cifradas para despliegues militares en el exterior.
El haz de cobertura de la pareja abarcará dos tercios del planeta, desde el eje de Denver, en Estados Unidos, hacia el este hasta Singapur. Esa porción de la Tierra comprende el Sahel, el Atlántico, toda Europa, el Ártico occidental, Oriente Medio, el Índico… espacios susceptibles de proyección de fuerza militar de España en un futuro cada vez más incierto.
Un tótem en Francia
En el área espacial de la gigantesca planta de Airbus en Toulouse, subida como si fuera un tótem en una plataforma de carga, la nave recibe ajustes y pasa pruebas estos días.
Dice la gente ligada al proyecto que hay más de 1.000 kilómetros de cable en el interior de su fina carrocería de fibra de carbono tejida en colmenas y forrada de material reflectante. Sus laterales de espejo están pensados para rebotar la luz solar y terrestre. Evacuar calor es esencial para la máquina.
Un centenar de ingenieros se ha afanado en la creación de las antenas activas del satélite, su mayor innovación. "Son las antenas de satélite más potentes y versátiles fabricadas hasta ahora en Europa", aseguran en el equipo del SNG2.
En torno al tótem hormiguean técnicos ataviados con batas azules, calzas en los zapatos y gorrillos quirúrgicos en la cabeza para que a la zona de trabajo entre la mínima contaminación. Entre los servidores de la máquina también hay personal de seguridad. Toda la plantilla tiene acreditación especial. Está prohibido hacer fotos de sus rotos, y de otras áreas del taller, donde Airbus trabaja más proyectos militares.
Huella industrial
Con siete metros de altura y 6.000 kilos en masa de lanzamiento, el SpainSat NG 2 es un satélite mayor que la media. Cuando esté operativo en el espacio, con sus paneles solares desplegados, tendrá 50 metros de envergadura. Hace un par de semanas su corpachón fue sacado de su cuna para montarlo en una plancha móvil que agitó toda la estructura simulando las fuertes vibraciones que sufrirá cuando, bajo la cofia de un cohete Falcon, inicie su viaje al cosmos.
Ha sido otro test de estrés, como el de vacío térmico o las pruebas acústicas que ha pasado el satélite antes de que, hace ocho días, lo visitara la secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, con una delegación española de ejecutivos de Hisdesat y Airbus; con la francesa Thales, son las tres principales empresas del proyecto. Están también implicadas Sener, Indra, GMV, Tecnobit, Arquimea y el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) en un flanco español que representa el 45% de la fabricación.

El ingeniero jefe del proyecto, Enrique Granell, explica el proyecto SNG2 a la delegación española desplazada a Toulouse. / Hisdesat
“Ha habido que fabricar más de 1.500 unidades de vuelo -explica el ingeniero valenciano Enrique Granell, responsable de la carga útil de banda X del satélite-. Se ha capacitado la industria nacional. El satélite despega, pero la capacitación sigue en tierra”.
Y por tierra se entiende, por ejemplo, la huella industrial que deja el proyecto: empresas implicadas en Catalunya, Andalucía, Castilla-La Mancha, Cantabria, Madrid y el País Vasco.
Este es un proyecto que en este país inicide en un ecosistema que Valcarce llama “economía del espacio”, y en el que viven 150 empresas principales y más de 15.000 puestos de trabajo de alta cualificación. “La industria espacial aporta ya el 12% del crecimiento de la economía europea”, recordó la secretaria de Estado en su visita.
Alquilar a la OTAN
Si, en el futuro, un equipo del CNI vuelve a verse en una emboscada como la que les costó la vida a siete agentes en Irak, la alarma llegará a España rebotada en el SNG más rápida, más nitida, con más seguridad.
Y otros aliados de la OTAN y la UE podrán utilizar la autopista de datos cifrados del sistema español. Pero el uso previsto no es solo militar. También está pensado para aplicaciones civiles de protección de infraestructuras críticas, y de difusión de datos en emergencias.
“SpainSat es ya el programa de satélites más importante de Europa y será uno de los más importantes del mundo”, dijo el 4 de julio la número dos política de Defensa. Reina un clima de satisfacción en el equipo, un discreto orgullo doméstico que se expresa con timidez. Ha sido atraída por el proyecto parte de lo más selecto de la actual generación española de ingenieros aeronáuticos y de telecomunicaciones, hornadas de las politécnicas de Madrid, Valencia y Barcelona.

La secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, recibe explicaciones de Basilio Garrido en la planta de montaje de satélites de Airbus en Toulouse. A la derecha, el almirante Santiago Bolíbar, presidente de HIsdesat. / Airbus
Dice Basilio Garrido, el director de programas de Hisdesat, que el satélite español español es “hoy por hoy la única plataforma que incorpora las tres bandas de uso militar”. Se refiere a las vías X -para mando y control-, Ka -para difusión masiva de información- y UHF -comunicaciones tácticas de soldados en operaciones especiales-, con antenas fabricadas enteramente en España que han demostrado que se siguen moviendo con precisión después de la agitación a la que han sido sometidas.
Las antenas activas equivalen en potencia a 16 antenas tradicionales. Pueden mitigar interferencias y cambiar coberturas más de mil veces por segundo. El invento está ya en el nicho de negocio del MilSat, o satélites militares. Su primer cliente: el Satcom BW3, sistema de comunicaciones del ejército alemán.
Satélite con ojos
El sistema cuenta con protección contra las perturbaciones de la guerra electrónica; puede geolocalizar a quien, desde la Tierra, le envíe señales para engañarlo o interceptarlo; cuenta con protección contra explosiones nucleares en el espacio... Y tiene ojos: unas cámaras en su estructura cúbica con las que ver si otros satélites -como ocurre últimamente en el dominio espacial- se le aproximan con intención de dañar su señal, esas “acciones hostiles en el espacio” que achacaba Josep Borrell a Rusia, en su etapa final de representante europeo para la seguridad y la defensa.
En el espacio, el gemelo mayor que abandonó la Tierra el 30 de enero ha ido subiendo lentamente. Ya está a 35.778 kilómetros, próximo a alcanzar su posición definitiva en el eje 29º Este y a 37.000 kilómetros de distancia.
En su viaje ya ha gastado 768 kilos de Xenon, el combustible de las naves espaciales. Los 482 kilos que le quedan en el depósito son una reserva valiosa: le tienen que durar 25 años para posibles necesidades de propulsión.
Habrá más naves
Pronto al Spain Sat NG 2 le van a meter el Xenon y lo envolverán en un sarcófago para viajar a la costa de Florida, su último lugar en la Tierra. Allí, entre canales y pantanos, hay rincones con gradas de cemento para los invitados y curiosos que asisten a los lanzamientos, como lo hizo una expedición española de Defensa el 30 de enero, boquiabierta ante luminosa deflagración, el trueno posterior, y el ascenso sostenido del cohete reflejando su estela en el océano.
No lejos del lugar donde Elon Musk, Amazon y el gobierno norteamericano lanzan sus cohetes, el Kennedy Space Center de la Nasa muestra entre viejos gigantes de su ingeniería, fotos, y maquetas, la historia de ambición e ilusiones que supuso la carrera espacial. Parte de ese particular entusiasmo moja la voz del almirante retirado Santiago Bolíbar cuando dice que el SNG, “es un orgullo para toda la industria espacial española”
Hay más proyectos satelitales en los planes de Defensa. El que fue jefe de la Flota, que desde Rota mandó la Fuerza Marítima Europea, y que ahora preside el Consejo de Administración de Hisdesat, es gallego de Pontevedra. El lanzamiento de octubre será el último del programa… pero no el último; o sea, sí pero no del todo; puede haber más. Para un concepto tan sutil tira Bolíbar de la lengua galega: “Vaya, la derradeira”.
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