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Vox radicaliza su discurso y abraza la "remigración"
Los éxitos de la agresividad verbal de la extrema derecha en otros países animan al partido a ser más explícito con conceptos que hasta ahora no usaba
La formación habla abiertamente de deportar a millones de inmigrantes y alude sin ambages a teorías conspirativas como la del gran reemplazo

Manifestación en Mataró el pasado 6 de mayo bajo el lema 'Remigration'. / Anna Mas
Daniel G. Sastre
El pasado 6 de mayo, una manifestación en el barrio de Cerdanyola de Mataró, convocada por la fantasmal Plataforma Veïnal per la Seguretat de Mataró, impulsada por Vox y capitalizada por el grupúsculo neofascista Deport Them Now, marchó por la ciudad tras dos pancartas. La primera decía ‘Basta de miedo en nuestras calles’. Pero había otra, de color negro y con una sola palabra, en inglés: ‘Remigration’. Remigración.
El concepto ‘remigración’ forma parte de una lista de palabras supuestamente ingeniosas o innovadoras con las que la extrema derecha trata por un lado de parecer moderna y por otro de parecer contundente. Al mismo tiempo, el término no deja de ser un eufemismo que evita echar mano de otros más tradicionales que pueden levantar ampollas por sus connotaciones en determinados sectores. Aunque hasta ahora ha tenido menos éxito que otros partidos de extrema derecha de Europa –ahí están sus resultados electorales, muy alejados de sus fuerzas hermanas en el resto de grandes países de la UE-, Vox está tratando de ser más eficiente, y eso incluye aprovechar hallazgos lingüísticos como ‘remigración’.
Aunque Vox lleva meses flirteando con el concepto, la diputada del partido Rocío de Meer ha sido la primera dirigente de entidad en abrazarlo abiertamente. Fue durante una polémica rueda de prensa, el pasado 7 de julio, en la que puso número a los inmigrantes que, junto con sus descendientes, podrían ser eventualmente expulsados de España. De Meer, que ocupa dentro del partido el elocuente cargo de portavoz de Emergencia Demográfica, elucubró ese día con la deportación masiva de entre siete y ocho millones de inmigrantes, que en su opinión es muy difícil que se adapten “a nuestros usos y costumbres”.
Como es lógico, ese fue el titular de la mayoría de informaciones sobre esa rueda de prensa: que Vox aventuraba por primera vez un número de extranjeros a los que habría que echar del país, y no era precisamente bajo. Pero en la misma intervención De Meer usó significativamente en varias ocasiones la palabra “remigración” y sus derivados. “Apostamos por este proceso de remigración porque hay algo más importante que preservar, y tenemos el derecho a querer sobrevivir como pueblo. Hay que aplicar procesos de remigración masiva para paliar todo el daño que han hecho las políticas del bipartidismo”, afirmó.
Ambientes neonazis
Aunque antes no lo hacía, Vox habla ya abiertamente de remigración. En la asamblea general que el partido celebró a finales de junio, un fin de semana antes del plácido congreso del PP y del convulso comité federal del PSOE, la palabra apareció en el “programa económico y de vivienda” de la formación de extrema derecha. Bajo el epígrafe de “fronteras seguras” se equiparaba la “remigración” con las “deportaciones masivas”, y se defendía la necesidad de “proceder a tramitar de forma preferente y urgente la inmediata expulsión de todos los inmigrantes que accedan ilegalmente a nuestra nación, de aquellos inmigrantes legales que cometan delitos graves o hagan del delito leve su forma de vida, así como de aquellos que decidan no integrarse”. En el mismo texto se habla de revertir regularizaciones y de auditar nacionalidades concedidas.
La palabra ‘remigración’ empezó a utilizarse en círculos “identitaristas” en la segunda década del siglo, sobre todo en Alemania. “Es un término que se usaba desde hace algún tiempo en los ambientes más radicales o neonazis de Europa”, confirma Steven Forti, profesor de Historia Contemporánea de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y coordinador en España del proyecto europeo Arenas, que busca analizar y dar respuestas a las narrativas extremistas.
“Pero paulatinamente el concepto ha sido adoptado por fuerzas de derecha radical, o extrema derecha. La que lo ha utilizado con más visibilidad es Alternativa por Alemania (AfD). Obviamente, con remigración se refieren a la expulsión de población de países extranjeros que reside en países europeos”, añade.
Una reunión secreta en Postdam
Hay una cita clave, en Postdam (Alemania), de la que seguramente emanan las olas que ahora están llegando a España, en forma por ejemplo de esos nuevos conceptos lingüísticos. El 25 de noviembre de 2023 se reunieron en una mansión de esa ciudad alemana números dirigentes de la derecha radical del país para discutir estrategias. La reunión, que era secreta pero que un medio de investigación divulgó en enero de 2024, sirvió entre otras cosas para discutir un plan de deportación masiva camuflado bajo el eufemismo de “remigración”.
Pese a que al principio renegó del concepto, la AfD alemana acabó asumiéndolo, por ejemplo, en su programa electoral de las elecciones de febrero de este año, las que la convirtieron en segunda fuerza política del país. Poco antes, en el congreso del partido en Riesa, la líder de la AfD, Alice Weidel, lo abrazó explícitamente: "Si hay que decir remigración, pues se dice remigración".
Forti cree que “el fenómeno Trump” ha sido clave para que la extrema derecha no tenga ahora escrúpulos para utilizar términos que antes evitaba en público. Su agenda ultraconservadora, “sus primeras medidas, y la utilización del término ‘deportaciones’, que se empezó a viralizar bastante”, contribuyeron según el experto a la desinhibición de la derecha radical.
De hecho, antes de que Weidel la incorporara, Trump había utilizado la palabra remigración al menos una vez durante la campaña que le llevó a la Casa Blanca. Fue en un mensaje en redes sociales en septiembre de 2024: “Como presidente, pondré fin de inmediato a la invasión migratoria de Estados Unidos. Detendremos todos los vuelos migratorios, eliminaremos todas las entradas ilegales, cancelaremos la aplicación móvil de Kamala para el tráfico de inmigrantes ilegales, revocaremos la inmunidad ante la deportación, suspenderemos el reasentamiento de refugiados y devolveremos a los migrantes ilegales de Kamala a sus países de origen (también conocido como remigración)”, escribió Trump antes de ganar las elecciones.
Ahora, Vox está intentando ese camino. “Muestra también una agresividad verbal creciente, no son errores ni metidas de pata. Es fundamental entender que estamos hablando de un fenómeno que es global, y que está coordinado a nivel global, aunque tiene sus peculiaridades en cada país. Están muy coordinados a través de redes, encuentros y foros. Usan a menudo lemas similares, y si empiezan a tener éxito en sitios, como en EEUU, en Alemania, en Argentina, empiezan a circular a nivel internacional”, añade Forti.
Según él, el éxito del concepto remigración es clave para que que Vox lo haya adoptado. “Estos partidos son muy tacticistas. Lanzan globos sonda: si funcionan, si les dan visibilidad y polarizan el ambiente, pues tiran hacia adelante. Si no, los dejan, y a otra cosa”, dice. Por ejemplo, añade, en la campaña de las elecciones generales de 2019 el líder de Vox, Santiago Abascal, defendió abiertamente que debía ser más fácil acceder a un arma en España. “Pero pronto entendieron que el mensaje no daba para más. Y, aunque está en los programas, no tiene el protagonismo público en sus discursos que sí tienen la inmigración o Cataluña”, subraya.
Entre la 'desdemonización' y la radicalización
Porque, según afirma este experto, Vox está encuadrado en los partidos extremistas internacionales a los que no les importa aparecer como radicales: “Hemos visto en los últimos tiempos dos estrategias de la extrema derecha para intentar ganar elecciones. Por un lado, la de la ‘desdemonización’, que usan Le Pen y Meloni: intentan mostrarse como gente presentable. El padre de Le Pen decía que los homosexuales son enfermos, o que el Holocausto es una nota a pie de página de la historia, y ella intenta evitar esas cosas. Y en cambio vemos a Milei, Trump, Bolsonaro, que se muestran como son, o que radicalizan aún más su lenguaje, y quieren ganar por la extrema derecha, con las propuestas más burdas o agresivas. Vox está más encuadrado con este segundo grupo”.
Pero, si se intenta profundizar en el concepto concreto de remigración, no está nada claro a cuántos inmigrantes abarcaría esa eventual deportación masiva. “Va dirigido en principio a la inmigración ilegal, pero ya dicen también que podría aplicarse a la legal, que si comete algún tipo de delito también se les pueda retornar al país de origen”, dice Sílvia Cabezas de Alcalá, profesora de Sociología y experta en inmigración y extrema derecha de la Universitat de Barcelona. En el propio programa económico de Vox se alude a la expulsión de “los que decidan no integrarse”, y De Meer habló de echar a los que no se adapten a “los usos y costumbres” españoles, pero nadie explica qué significan exactamente esas expresiones.
En realidad, el concepto de remigración es inseparable de uno más amplio, el del gran reemplazo, formulado por el escritor francés Renaud Camus en 2010. En resumen, esa teoría dice que hay unas élites que están orquestando la sustitución de la población blanca europea por inmigrantes no europeos, especialmente de origen africano o musulmán.
“Es una fantasía conspirativa”, sostiene Forti. “Pero eso no es nuevo ni para Vox ni para Meloni, ni para Le Pen. Con menciones explícitas o implícitas, todos ellos han dicho en los últimos 10 años que hay unas élites mundiales que quieren sustituir a la población blanca. Lo que es nuevo es utilizar el término remigración y el lema de la deportación, que significan una radicalización del lenguaje de estos partidos”, insiste.
Infiltración semántica
Cabezas de Alcalá también cree que la extrema derecha está cada vez más “desacomplejada”, y que cada vez alude más abiertamente a conceptos que antes no se atrevía a poner en circulación. Y, además, piensa que estas formaciones están buscando “la llamada infiltración semántica”, es decir, “introducir un término e intentar normalizarlo en el debate político, y que otros partidos”, por ejemplo de la derecha tradicional, “lo acaben utilizando”.
Cada año, en Alemania, una prestigiosa asociación de lingüistas elige la ‘Unwort des Jahres’, la no-palabra del año. En 2023 escogieron remigración, porque entre otras cosas sirve para promover “una homogeneidad étnico-cultural”. Lo que hace solo dos años parecía una denuncia de las intenciones ocultas de determinadas opciones políticas ahora parece simplemente un resumen de sus discursos públicos.
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