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8 de agosto de 2024

Así fue el fugaz regreso de Puigdemont a Cataluña y su huida burlando la Operación Jaula de los Mossos

El líder de Junts apareció al Passeig Lluís Companys acompañado de la plana mayor de su partido, pronunció un breve discurso y se fue sin dejar rastro

Carles Puigdemont.

Carles Puigdemont. / Zowy Voeten

Carlota Camps

Barcelona

"Aún seguimos aquí", esta fue la frase que el expresident Carles Puigdemont pronunció hace justo un año en el Arc de Triomf de Barcelona, ante miles de personas que esperaban su regreso a Cataluña después de seis años y diez meses. El líder de Junts apareció al Passeig Lluís Companys acompañado de la plana mayor de su partido, pronunció un breve discurso y se fue sin dejar rastro.

Los Mossos d'Esquadra activaron un dispositivo para localizarlo y arrestarlo, conocido como 'Operación Jaula', cuando vieron que no estaba entre la comitiva de dirigentes que se avanzaban hacia el Parlament para la investidura de Salvador Illa. Sin embargo, no pudieron detenerle y dos días después reapareció de nuevo en Waterloo (Bélgica).

¿Cómo se gestó este fugaz regreso y cómo pudo el expresident burlar los controles policiales y huir de nuevo? Sobre ello se ha escrito mucho, aunque ninguno de los protagonistas ha querido aún contar en público el detalle de lo que pasó.

Hacía semanas que se gestaba la operación, pero no se puso en marcha hasta el 6 de agosto, dos días antes del pleno. Puigdemont usó varias maniobras de distracción, cómo ya hizo el día del referéndum del 1 de octubre de 2017, cuando el entonces jefe del Executiu se cambió de coche bajo un puente para distraer a los cuerpos de seguridad y poder votar. En agosto de 2024 también cambió de vehículo poco después de salir de su residencia en Waterloo y entregó sus dispositivos electrónicos a algunos colaboradores por si rastreaban su localización.

Asimismo, aquellos días, se convocó a su círculo más íntimo a una cena en Ceret (Francia). Allí estuvo el coche de Puigdemont y también su móvil y ordenador, pero en aquel momento el expresident ya había cruzado la frontera con otro vehículo acompañado por Jordi Turull, que también estuvo incomunicado durante más de 48 horas.

Los dos dirigentes estuvieron dos días en un piso cerca del Arc de Triomf y, tras desaparecer en el Passeig de Lluís Companys ante la mirada incrédula de miles de personas, aún estuvieron en dos domicilios más, uno en el barrio del Poblenou y el otro cerca de La Sagrera, antes de volver a emprender el camino hacia la frontera francesa, que cruzaron por carreteras secundarias.

El momento más crítico para el líder de Junts fue cuando bajó del escenario. Se subió rápidamente, junto a Turull, a un coche le esperaba a la salida del parking subterráneo, pero un agente de los Mossos de Esquadra les vio. El policía persiguió el coche a pie durante unos metros, pero acabó perdiéndole de vista y no pudo informar con precisión de los detalles del vehículo.

Puigdemont había preparado un vídeo para difundir en caso de que fuese detenido y su abogado, Gonzalo Boye, llevaba escrito un habeas corpus de 44 páginas para pedir su libertad. Nada de esto pasó, pero un año después, el expresident y líder de Junts sigue en la misma casilla: esperando que se le aplique definitivamente la ley de amnistía para poder regresar de forma definitiva a Cataluña.

Su futuro judicial está en manos del Tribunal Constitucional, del Tribunal Supremo y también del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE)Su futuro judicial está en manos del Tribunal Constitucional, del Tribunal Supremo y también del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE); y ya nadie se atreve a apostar por una fecha en el calendario.

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