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Déficit de las comunidades

El Gobierno se impacienta ante la falta de avances para los Presupuestos y baraja presentar la senda fiscal sin apoyos

Las infructuosas negociaciones con los socios llevan al Ejecutivo a mover ficha, entre el órdago y la necesidad de no caer en una parálisis legislativa

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a las vicepresidentas primera y segunda, María Jesús Montero y Yolanda Díaz, en un pleno del Congreso.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a las vicepresidentas primera y segunda, María Jesús Montero y Yolanda Díaz, en un pleno del Congreso. / José Luis Roca / EPC

Madrid

No hay plazos, pero sí límites. El Gobierno comienza a impacientarse ante la falta de avances en las negociaciones para los Presupuestos de 2026 y baraja lanzar el órdago de presentar la senda fiscal, el primer paso para la elaboración de las cuentas públicas, con o sin apoyos. En Hacienda avanzan que tienen previsto convocar pronto el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) para trasladar su nueva propuesta de déficit a las comunidades autónomas. Su intención es “perder el menor tiempo posible”, habida cuenta que su objetivo inicial era aprobarla este mes de septiembre. Hace ya cuatro semanas que pusieron en marcha toda la maquinaria e iniciaron los contactos con los socios. Por el momento, infructuosos.

En el Gobierno le restan importancia al hecho de que el Congreso no avale sus objetivos de déficit. Si bien no lo dan por perdido, abonan el terreno para normalizar que las cuentas se elaboren con la actual senda. Incluso aseguran que les beneficiaría más al ofrecerles margen para unas cuentas expansivas.

El retraso en la tramitación de los Presupuestos hace ya prácticamente inviable que puedan llevarse a votación de totalidad antes de final de año. Si no se produce un cambio brusco en las negociaciones, el próximo año volvería a comenzar con una prórroga del proyecto de 2023. La relación tanto con Junts como con Podemos, lejos de reconducirse, se ha deteriorado, como demuestran las votaciones en el Congreso.

Los morados tumbaron junto a PP y Vox esta semana la ley para la delegación de competencias a Catalunya que habían pactado PSOE y Junts. Los posconvergentes, por su parte, impidieron en el pleno anterior la tramitación de la ley para la reducción de jornada, un proyecto estrella del Gobierno y abrazado por el arco progresista de la Cámara baja. Vetos cruzados que hacen todavía más compleja la aritmética parlamentaria. En esta espiral competitiva con tintes preelectorales, partidos del espacio de Sumar, como Compromís y CHA, se han sumado a marcar perfil propio rompiendo la unidad de voto del socio minoritario de la coalición.

“Es difícil que los puentes se restablezcan inmediatamente”, admitían fuentes conocedoras de las negociaciones con los de Carles Puigdemont tras la última sesión plenaria. Ni las conversaciones en Ginebra ni los gestos como la reunión en Bruselas entre el president de la Generalitat, Salvador Illa, y el líder de Junts, han servido para enderezar la situación.

Vetos cruzados

Pese a todo, en el Gobierno se sigue abogando por la mano tendida y en este sentido se lamentan los choques entre los socios, que acabarían perjudicando al Ejecutivo al limitar al mínimo la iniciativa legislativa. “A veces la pasión en la tribuna provoca averías”, avisaba un colaborador de Pedro Sánchez a este respecto.

A diferencia de lo que ocurría al inicio de la legislatura, los canales de comunicación entre los socios son mínimos. El PSOE ha tenido incluso que convertirse en una suerte de mediador. A su pesar y con escaso éxito porque, señalan, “nosotros no podemos votar por los demás”. Frente a la tendencia a ahondar las diferencias, en Moncloa dicen confiar todavía en que se flexibilicen posiciones. Con una reorientación más pragmática en la que todos ganen. Ocurra o no, la determinación del Gobierno pasa por seguir adelante y presentar los Presupuestos.

El decreto de embargo, en riesgo

Dentro del plazo máximo de un mes, el Congreso deberá votar el decreto de embargo de armas a Israel, y ahora mismo está en el aire. Junts evita adelantar su posición, pero mientras se refiere a “ postureo político” y fue simbólica la abstención del consejero de RTVE impulsado por esta formación en la propuesta para vetar a Israel de Eurovisión. Podemos tampoco desvela el sentido de su voto, aunque tilda el decreto de “engaño” y exige la ruptura total de las relaciones comerciales y diplomáticas.

Ante el riesgo de que pueda decaer este decreto, el Gobierno se ha abierto a introducir cambios propuestos por los socios y tramitarlo vía proyecto de ley. Una derrota en la principal bandera que ha enarbolado Pedro Sánchez durante este arranque del curso político supondría un gran varapalo para el Gobierno. Se asfaltaría el camino del ‘no a todo’ en el que no tendrían cabida los Presupuestos con los que el jefe del Ejecutivo trata de asentar su mandato hasta el final de la legislatura.

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