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El rearme español

Defensa despliega un plan para evitar la fuga de talento en los ejércitos hacia el sector privado

Entrega de despachos a oficiales de la Armada en la Escuela Naval de Marín.

Entrega de despachos a oficiales de la Armada en la Escuela Naval de Marín. / Rubén Somontes MD

Juan José Fernández

Juan José Fernández

Madrid

El último fichaje de importancia del sector privado pescando en el mundo militar es un oficial del Regimiento de Guerra Electrónica 31 de Madrid, la principal unidad de esta especialidad en el Ejército, que ha contratado Indra y que, en este comienzo de curso, ya no estará en su puesto habitual, allí donde se hizo experto en una faceta de cada vez más acuciante demanda en las Fuerzas Armadas.

En las áreas de guerra electrónica, comunicaciones, ingeniería, ciberdefensa, gestión logística o manejo de sistemas complejos de armamento se produce un goteo silencioso, persistente, de militares a los que tienta la empresa privada. “Comandante joven y con familia; ganas casi el doble, puedes teletrabajar y conciliar y no tienes que cambiar de destino cuando asciendes… ¿Vas a decir que no?”, explica un oficial de Tierra.

De este goteo no trasciende cuantificación oficial. No es un movimiento masivo de plantilla (que se ha incrementado en los ejércitos hasta los 123.067 hombres y mujeres, y va a crecer en 14.000 más tendiendo al tope legal de 140.000 efectivos) pero sí selectivo: las empresas pescan conocimiento y los ejércitos se quedan sin él.

El plan

Para tratar de cerrar las vías de agua, Defensa despliega un “plan de retención de talento”. Básicamente intenta que el militar cualificado gane más, tenga más posibilidades de ascender y lleve mejor vida personal. En la práctica, que el soldado y el suboficial más cualificado no se vea afectado por los cambios de destino y el tope de edad de 45 años que le manda a la calle, sino que acceda a plazas en servicios permanentes, así como poder convertirse en suboficial u oficial, rompiendo la rigidez del ascensor miilitar.

Este año, Defensa ha reservado 2.400 plazas “de permanencia y promoción interna”. Es el año que más hueco ha abierto. Además, ha desplegado cursos de dos tipos: los CLAAES, por los que un soldado se puede convertir en suboficial (54 alumnos por año en Murcia, A Coruña y Cádiz) y los ADGD57, para aspirar a un puesto permanente en razón de su especialización.

Para ascender y para acceder al puesto permanente, Defensa ha convocado cursos online para 93 plazas de oficial (de teniente para arriba), 280 de suboficial (sargentos, brigadas, mayores…) y 1.600 para el contrato fijo de diversas categorías.

En el redactado del plan se considera que estas medidas “contribuyen a la fidelización del talento dentro de las Fuerzas Armadas”.

Defensa quiere acabar con situaciones desfavorables, como que un experto en informática esté prestando un servicio en el que los ordenadores solo se ven de lejos, o que un oficial experto en el manejo de baterías Patriot tenga que dejar el puesto y todo lo que ha aprendido cuando le llega el momento del ascenso y el traslado consiguiente. Se asignarán algunos destinos, “afinando el tiro”, explica la mencionada fuente militar; o sea, colocar en puestos de alta demanda técnica a los más preparados desde la llamada “fase de desarrollo de talento” en la enseñanza militar.

El nuevo programa formativo, explican en Defensa, “facilita el acceso de los suboficiales a las escalas de oficiales por promoción interna, sin titulación universitaria”.

El otro campo de seducción, el sueldo, empezó en marzo con una subida lineal: 200 euros más en el Componente General del Complemento Específico que aparece en las nóminas de los militares. La subida supone 400 millones de euros.

El problema

“Las Fuerzas Armadas nunca van a poder competir en salarios con el sector privado -dice el coronel Carlos Calvo, ex jefe de Estado Mayor de la Brigada Logística del Ejército y hoy asesor de la consultora GAHN-, pero los militares tienen un componente vocacional que conviene no olvidar”.

Este militar, experto en contratación pública de la defensa y que coordinó programas en Irak, Afganistán y Mali, cree que “no se pueden poner puertas al campo, pero sí tendría efectos positivos un complemento específico para ciertos puestos de importancia crítica, y normalizar el paso entre la vida civil y la vida militar y viceversa, que es normal en otros países”.

No está solo en esa opinión. Otras fuentes militares creen que, más que imponer indemnizaciones por ruptura de contrato -como hizo el Ejército del Aire cuando Iberia y otras compañías comenzaron a robarle pilotos-, se trata de incentivar la permanencia en filas.

Pruebas de un especialista del Ejército en operaciones de apoyo aéreo cercano, uno de los campos más especializados de las Fuerzas Armadas.

Pruebas de un especialista del Ejército en operaciones de apoyo aéreo cercano, uno de los campos más especializados de las Fuerzas Armadas. / ET

“No es raro el regimiento en contacto con la innovación en el que no hay una, dos, tres bajas importantes al año”, relata un veterano teniente coronel de Tierra. A falta de cuantificación oficial, sirven de barómetro las advertencias de la cúpula militar. En un coloquio de la última edición de Feindef, Feria de la Industria de Defensa, los jefes de estado mayor del Ejército, la Armada y el Ejército del Aire coincidieron en que las Fuerzas Armadas no están teniendo problemas de captación -”No hay más que ver las notas de corte de ingreso en las academias”, enfatizó Francisco Braco, jefe de los aviadores- pero sí de retención de militares.

Más recientemente, en un desayuno del Foro Nueva Economía en Madrid, el almirante jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), Teodoro Esteban López Calderón, advirtió: “El personal es hoy claramente insuficiente para hacer frente a los retos futuros. El aumento de nuestros cometidos en los nuevos dominios de operación, la exigencia en los sistemas de armas y la especialización derivada de la transformación digital requieren de una cantidad de personal militar y civil superior a la actual para poder actuar con eficacia”.

En opinión del JEMAD, “a ese personal habrá que proporcionarle una formación cada vez más especializada y retenerlo el tiempo suficiente”, y para eso “necesitamos ser competitivos en el mercado laboral y reclutar el personal que necesitamos dándoles una formación excelente y salarios acordes. Ese debe ser el banderín de enganche”.

El picoteo

Efectos de los recortes de la crisis de la burbuja: las diferencias de salario entre las Fuerzas Armadas de España y las de otros aliados de la OTAN superan a las sempiternas entre el funcionariado civil español y europeo.

Los ejércitos europeos juegan con los beneficios fiscales, y no solo los sociales, para aumentar el interés de alistarse en esta época el rearme. El Reino Unido es pionero en Europa en una deducción especial del Income Tax (el impuesto sobre la renta) para todo sobresueldo obtenido por razones de despliegue en misiones internacionales.

Con la demanda disparada en la industria de la defensa, se intensifica la pesca de expertos; también de directivos. Según Carlos Benjumea, director del área de Defensa de la firma cazatalentos Catenon, los perfiles más demandados son "ingenieros de telecomunicaciones, expertos en ciberseguridad, informática, electrónica aeronáutica"

Las empresas buscan también oficiales "que conozcan los engranajes de la contratación, cómo define el Ejército un programa de adquisiciones o cómo son las relaciones internas entre organismos”, cuenta Calvo. Pero también otros perfiles: desde un sargento que ha manejado un carro Leopard hasta un mando de ISDEFE, la ingeniería pública de Defensa, o un informático del Centro Criptológico Nacional.

Durante la operación Balmis se siguió la lucha contra el coronavirus desde una sofisticada sala del Mando de Operaciones en Madrid con militares muy especializados.

Durante la operación Balmis se siguió la lucha contra el coronavirus desde una sofisticada sala del Mando de Operaciones en Madrid con militares muy especializados. / MDE

Un ejecutivo con intereses en varias sedes madrileñas de la industria de la defensa refiere que los grandes caladeros son además el MALE, el MALOG y el AJAL. Respectivamente, los mandos de apoyo logístico de Tierra, Aire y Armada.

“Las empresas buscan conocimiento, más que los contactos que pueda tener un oficial, porque esos contactos cambian de destino frecuentemente, cuando un oficial sale de la carrera, sus compañeros también están pasando a la reserva”, explica esta fuente.

El diálogo entre militares en activo y empresas de la defensa no es nuevo. Tampoco la contratación de militares retirados, que se da en toda Europa, “y en España está por debajo de países como Alemania o Reino Unido”, dice otro ejecutivo, este de una firma de vehículos blindados. En su opinión ocurre “porque en España, tradicionalmente, la edad de pase a la reserva de los militares ha sido más tardía que en otros ejércitos europeos”.

Ahora la tentación sobre la plantilla militar -activa o en la reserva- crece “por el incremento de la inversión en defensa y el crecimiento y proliferación de empresas del sector”, añade.

Expertos

“El trabajo conjunto entre empresa y ejército mejora la industria de defensa y ayuda a cumplir las expectativas del cliente -opina un ejecutivo de GDELS–Santa Bárbara-. Los que han sido profesionales conocen muy bien las necesidades de los ejércitos, han sido usuarios de los equipos y sistemas que desarrollamos. Su consejo es fundamental”.

En esa firma el número de militares que tienen en plantilla “es menor que en otras empresas y responde a un perfil técnico, que es fundamental, por ejemplo, en cuestiones como el mantenimiento”.

Algunas firmas no buscan tanto conocimientos del soldado como valores. Es el caso del programa Amazon Military, que trata de fichar militares que hayan tenido que organizar tareas en situaciones de presión. Carlos Calvo recuerda, siendo joven oficial en los 90, haber visitado a los jefes de personal de El Corte Inglés cuando el Ejército buscaba salidas profesionales para la tropa. “Nos dijeron que no les interesaba tanto qué sabían hacer los soldados como su forma de hacer: o sea, disciplina y responsabilidad”.

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