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Entrevistas con medios catalanes

Génova presume de haber forzado a Sánchez a reaccionar tras la oferta de Feijóo a Junts

Desde el PP critican la estrategia de Pedro Sánchez, acusándolo de "sumisión" y de buscar desviar la atención de la corrupción que afecta a su Gobierno y círculo cercano

Archivo - El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Archivo - El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. / Raúl Lomba - Europa Press - Archivo

Madrid

Apenas cinco días transcurrieron (solo tres hábiles o laborables) entre la sonada oferta de Alberto Núñez Feijóo a Junts per Catalunya por persona o personas interpuestas, en el acto del pasado viernes en Foment de Treball, y la insólita sesión doble de entrevistas que Pedro Sánchez protagonizó este martes con dos medios de ámbito catalán, el circuito autonómico de Radio Televisión Española (RTVE) y la emisora RAC1.

Dos entrevistas consecutivas la misma mañana, justo antes de presidir la reunión ordinaria del Consejo de Ministros, en las que lanzó de nuevo un guante a los de Carles Puigdemont en forma de anuncio de un decreto a aprobar el mismo día para impulsar varias de las cuestiones pendientes en la cartera con los independentistas. Entre ellas las inversiones sostenibles en los ayuntamientos, la ampliación de plazos a las empresas para que completen su digitalización y la reforma de la multirreincidencia, un asunto en el que Junts ha puesto particular empeño en los últimos tiempos.

Toda una reacción, según fuentes del Partido Popular (PP), del presidente del Gobierno frente al anuncio hecho la semana pasada por Feijóo ante los empresarios catalanes, a cuya cercanía a Junts apeló para dejarles bien claro que para presentar una moción de censura no le faltan "ganas", sino "votos". Algo que dijo tras ser presentado por el presidente de la patronal catalana y antiguo diputado de Convergència i Unió (CIU) en el Congreso de los Diputados, Josep Sánchez Llibre. "Nos gusta verle nervioso y nos gusta haberle forzado a reaccionar", subrayan desde Génova, donde incluso contemplan con asombro la conducta del jefe del Ejecutivo, al que ven en una situación tan "precaria" como para preferir, argumentan, "que se comente su sumisión [al independentismo catalán] antes que su corrupción".

Afinando el argumento, los populares creen que con tal de huir o mitigar el impacto de los escándalos que están dejando a su paso el ex secretario de Organización del PSOE Santos Cerdán, el ex ministro de Transportes, José Luis Ábalos, y su colaborador Koldo García, estos dos últimos en la cárcel de Soto del Real (Madrid) desde la semana pasada, cuando el juez del Tribunal Supremo (TS) envió a ambos a prisión provisional sin fianza, Sánchez es capaz de mostrar "su imagen más dócil, servil y mansa ante el independentismo".

Reivindicados en su estrategia

Por todo ello, en el primer partido de la oposición se sienten reivindicados en su estrategia. Y libres de criticar, al mismo tiempo, la "sumisión" que el líder del PSOE habría planteado en las dos entrevistas de marras, y la "corrupción" que salpica a su Gabinete, a su partido e incluso, subrayan los populares, a su círculo más estrecho o íntimo, como pondrían de manifiesto los procesos abiertos a su hermano David Sánchez Pérez-Castejón, quien afrontará una vista oral por su puesto en la Diputación de Badajoz a principios del año 2026, y a su mujer, Begoña Gómez, aún en fase de instrucción.

Feijóo, por su parte, ha combinado en estos últimos días su mano tendida a Junts con la que trató de marcar el paso en el citado acto de Foment el viernes en la Ciudad Condal, con otras palabras más apremiantes o incluso críticas al mundo del nacionalismo catalán. Las que expresó, sobre todo, en su discurso del domingo en el Temblo de Debod, en la clausura de la concentración del PP en la que ante decenas de miles de simpatizantes (al menos 40.000, según la delegación del Gobierno) no dudó incluso en adoptar un tono bronco y apremiante con el mundo nacionalista, al que espetó que "hasta dónde vais a tragar", en referencia a la corrupción que salpica al Gobierno.

Pero al margen de los excesos que se producen en todo mitin, y la manifestación del domingo no dejó de revestir ese carácter, aunque el PP lo disimulara sacando sus siglas del escenario e incluso del atril de oradores, en el PP ha operado en los últimos tiempos más la zanahoria que el palo en relación a los de Carles Puigdemont. Nada más comenzado el curso político, en septiembre, el secretario general del partido, Miguel Tellado, en una entrevista en EL PERIÓDICO, habló de Junts como de un partido "de centroderecha" con el que, explicó, "llegamos a acuerdos", al mismo tiempo que arremetió contra el PNV. Unas manifestaciones que le valieron duras críticas de Vox.

En la sala de máquinas de Génova, además, cunde la sensación de que Junts está cada vez más incentivado a poner fin a la legislatura, entre otras cosas para no darle tiempo a Aliança Catalana a cambiar de opinión en su criterio de no concurrir a las elecciones generales, algo que estiman que podría ser letal para el espacio posconvergente. Y por eso ven como desesperado el último guiño de Sánchez a una formación que ya le ha dejado claro que considera rota la entente que propició hace dos años el apoyo de los siete diputados de Junts a su propia investidura.

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