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CASO SALAZAR

“Guarro”, el epíteto de Feijóo hacia Salazar que sintetiza toda la estrategia del PP sobre el voto femenino

El líder del PP aspira a atraer a los votantes feministas desencantadas con el PSOE

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, y la alcaldesa de Don Benito, Elisabeth Medina, este jueves.

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, y la alcaldesa de Don Benito, Elisabeth Medina, este jueves. / Andrés Rodríguez

Madrid

Alberto Núñez Feijóo pudo haber elegido un término más severo, o más grandilocuente. La conducta del antiguo estrecho colaborador de Pedro Sánchez en la Moncloa y en el PSOE, Francisco Salazar, que describen las nuevas denuncias de varias subordinadas suyas desveladas por 'el Diario.es', cabe en la definición de presunto delincuente, o en la de agresor sexual. Pero el líder de la oposición eligió un término más llano, coloquial incluso, pero totalmente directo. “El señor Salazar es un guarro”, sentenció el líder del Partido Popular (PP) el pasado martes, sintetizando en una sola palabra buena parte de la estrategia de los populares sobre el voto femenino.

A lo largo de la semana, además, fue insistiendo en denunciar la complicidad del PSOE con su antiguo asesor, como viene haciendo el sector feminista de los socialistas con la antigua número dos del partido, Adriana Lastra, al frente. Este mismo jueves, en Don Benito (Badajoz), a pocas horas de que comenzase la campaña electoral en Extremadura, Feijóo volvió a hablar de la “hipocresía en el feminismo socialista” e incluso aseguró que “no solo no se ha parado, sino que sigue creciendo”.

Pero no se quedó ahí, y reflexionó sobre el hecho de que un caso como el de “un señor, como el señor Salazar, seis años en el Palacio de la Moncloa, y no haya sido detectado, y no haya sido apartado de sus responsabilidades por el presidente del Gobierno, acredita la doble moral y la hipocresía en la defensa de las mujeres”. Y aún más, concluyó que “decir que uno es feminista porque es socialista es un sarcasmo”, antes de recordar que la portavoz del Gobierno y ministra de Educación, Pilar Alegría, estuvo almorzando recientemente mano a mano con Salazar, como desveló Artículo14. La propia Alegría, en su rueda de prensa semanal tras la reunión del Consejo de Ministros, calificó de “vomitivas” las denuncias conocidas ahora.

Para Feijóo, en definitiva, “el Partido Socialista se ha convertido en un partido peligroso para las mujeres”. Sus medidas pero contundentes palabras nacen de la convicción, pero también del sentido estratégico que se asienta en Génova de un tiempo a estar parte de que el PSOE se está desangrando por el voto femenino. Un largo proceso que se inició la legislatura pasada con la crisis de la ley de garantía integral de la libertad sexual, conocida popularmente como la del ‘solo sí es sí’, que los socialistas tuvieron que reformar con el apoyo del PP y en contra del empecinamiento en la defensa a ultranza de la norma de la entonces ministra de Igualdad, Irene Montero, hoy eurodiputada de Podemos.

Y que, analizan en el seno del primer partido de la oposición, ha ido subiendo exponencialmente de grado en los dos últimos años con el estallido del ‘caso Koldo’, fundamentalmente por los audios del ínclito asesor del Ministerio de Transportes con su jefe, el exministro José Luis Ábalos, con el que ahora comparte celda en la cárcel madrileña de Soto del Real. Y ahora por el ‘caso Salazar’, al que da nombre otro de los hombres con los que Sánchez recorrió kilómetros y compartió muchísimas horas, tanto en su actividad como presidente como en su papel orgánico como secretario general del PSOE.

Mujeres desencantadas del PSOE

Feijóo, el primer líder de la derecha española que ha defendido el derecho al aborto, como hizo incluso en una carta este otoño en la que quiso marcar su postura ante la polémica desatada por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y su rechazo al registro de médicos objetores al que obliga la ley, aspira a encarnar un proyecto en el que puedan creer muchas mujeres desencantadas del PSOE. Esa es una brecha que con datos demoscópicos en la mano ven cada vez más clara en Génova, donde anida la convicción de que el desencanto en el voto femenino puede ser más hondo y perdurable que en otros sectores de la población.

Feijóo puso especial cuidado en diseñar el área de Igualdad del partido después del último congreso del PP celebrado el pasado mes de julio en Madrid, donde cinceló la cúpula popular a su imagen y semejanza, empezando por el relevo en la secretaría general, en la que Cuca Gamarra cedió el testigo a Miguel Tellado. Y eligió para ello a Jaime de los Santos, cuya vicesecretaría abarca también la competencia de Educación, alguien con experiencia previa como consejero de Cultura en la Comunidad de Madrid, en los gobiernos previos a los de Ayuso. El expresidente de la Xunta de Galicia, como todo líder de la oposición que se precie, cree encarnar un liderazgo para el país mejor que el del presidente del Gobierno para todos los ciudadanos. Y entre ellos, destacadamente, la mitad de la población, las mujeres.

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