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Terrorismo y Memoria Democrática

Olvido en la escuela: un 60% de alumnos no sabe decir el nombre de una víctima de ETA

Una encuesta del Memorial de Víctimas pone de manifiesto “el enorme desconocimiento que tienen los jóvenes sobre la realidad del terrorismo”

Un menor pasa ante una pintada realizada a favor de ETA en un frontón de Hernani (Guipúzcoa)

Un menor pasa ante una pintada realizada a favor de ETA en un frontón de Hernani (Guipúzcoa) / Javier Etxezarreta

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Juan José Fernández

Juan José Fernández

Madrid

Ni Miguel Ángel Blanco, ni Francisco Tomás y Valiente, ni Gregorio Ordóñez, ni Irene Villa, ni Fernando Buesa... Un 60,38% de alumnos de ESO y Bachillerato desconocen el nombre de alguna víctima del terrorismo. Además, un 66,45% de esos alumnos no sabe decir el nombre de un terrorista famoso.

Los datos se desprenden de una encuesta realizada en el Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo que tiene su sede en un caserón de Vitoria. Recientemente ha publicado el estudio el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales (CEPC), en su colección Memoria Democrática. La muestra se realizó con cuestionarios en un memorial que, entre 2023 y 2024, recibió la visita de 2.581 escolares provenientes de Euskadi, Navarra, La Rioja y Castilla y León. A 675 se les entregó cuestionario, y contestaron 462.

Los resultados han confirmado el temor de sus impulsores, “la inquietud por el enorme desconocimiento que tienen los jóvenes sobre la realidad del terrorismo” y “los riesgos que se derivan de desconocer el pasado o conocerlo de una manera sesgada”. Lo dicen en el prólogo de ‘Terrorismo y Educación, un reto pendiente en España’, editado por el CEPC, el historiador Raúl López Romo, responsable de educación y exposiciones del Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo, y la socióloga Marta Rodríguez Fouz, profesora en la Universidad Pública de Navarra.

Los dos compilan las aportaciones de otros siete autores para una obra que recoge cómo la indolencia en los programas educativos va edificando la desmemoria del terrorismo en las nuevas generaciones.

Datos

“En las aulas vascas conviven nietos de asesinados por ETA con alumnos que jamás han entablado una conversación en casa sobre esa organización terrorista o que tienen posturas comprensivas hacia la ‘lucha armada’”, escribe López Romo en su estudio.

Una amplia mayoría de alumnos encuestados (el 74,24%) ha oído hablar de ETA en sus casas, pero más de la mitad de la muestra, el 51,73%, está ocupada por chavalas y chavales que no han escuchado nunca el testimonio de una víctima del terrorismo.

Teniendo en cuenta esos datos marco, puede explicarse que una franja ancha de encuestados, un 47,89%, respondió que, en “las últimas décadas de violencia política en el País Vasco”, lo que ha habido es “un conflicto entre dos bandos”.

Se desdibuja el pasado. De la misma forma, persiste, y lo refleja la encuesta, “un núcleo radicalizado o susceptible de radicalización, inmune a los mensajes de la educación en valores y por la paz que transmite la escuela”. Un 14,93% de alumnos contestaron “sí” a la pregunta “¿Crees que la violencia puede estar justificada para alcanzar objetivos políticos’”.

Multitudinario acto de exaltación de presos de ETA en San Sebastián, denunciado por COVITE

Multitudinario acto de exaltación de presos de ETA en San Sebastián, denunciado por COVITE / COVITE

La desmemoria del terrorismo en la escuela está causada por una “suma de factores”, dice a este diario Raúl López Romo. “Es un tema delicado, que ha causado mucho dolor y aún está cercano; genera incomodidad”. Pero hay además una marca ideológica: “Parece que si te interesa tratarlo eres de derechas. Y sigue generando duras controversias políticas, lo que aleja a muchos profesionales, que lo ven como algo tóxico”.

Charlas en clase

Ocurre todo esto mayoritariamente en una sociedad, la vasca, en la que el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE) ha registrado, en los seis primeros meses de este año, 129 actos de apoyo a ETA, la mayoría de ellos en Guipúzcoa y Vizcaya.

Algunos detalles relevantes flanquean un fenómeno que cobra relieve este año, en el que se cumplen 40 del atentado contra un autobús de jóvenes guardias civiles en la plaza de la República Dominicana de Madrid y medio siglo de la desaparición del dirigente etarra disidente Pertur, y cuando se está a un año del trigésimo aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco. Entre esos detalles, que se reseñan en el trabajo compilado por López Romo y Rodríguez Fouz. Quizá no sea menor por su elocuencia el hecho de que “hasta la fecha, en la Selectividad nunca se ha preguntado al alumnado vasco por el terrorismo”.

Y no es que el fenómeno terrorista sufrido por España a lo largo de medio siglo esté completamente ausente de la formación de los alumnos, pero sí se puede decir que tiene una presencia residual. De más de 704.000 alumnos de bachillerato matriculados en España en 2025 (dato difundido por Presidencia del Gobierno), 22.047 (tres de cada cien) escuchó el testimonio de alguna víctima del terrorismo en alguna charla presencial en el aula. De esos, 4.001 y 1.112 alumnos estudiaban en centros educativos vascos y navarros. La mayoría de los que han asistido a una de estas charlas lo ha hecho en el marco de un programa que desde 2017 promueve el Ministerio del Interior.

Hacer que los alumnos tomen conciencia de la memoria democrática de su sociedad no es una costumbre tan arraigada en España como en otros países europeos. Da datos para una comparativa el volumen del CEPC. El memorial vitoriano ha sido visitado, en el año de realización de la encuesta, por 27.402 personas. De ellas, el 9,41% eran integrantes de “grupos educativos”. En Bélgica, en la Kazerne Dossin, memorial del Holocausto y las deportaciones de judíos a Auschwitz, un 33% de visitas son de escolares. El Juli Senteret de Noruega, que recuerda las masacres ultras de Oslo y Utoya de 2011, registra un 50% de visitas de estudiantes.

“Un análisis retrospectivo de las leyes educativas pone de manifiesto que el terrorismo no ha tenido la presencia que requiere, ni se ha incluido dentro de los aprendizajes mínimos con los que todo alumnado debería terminar su formación básica”, concluyen los autores del trabajo, y piden: “Debe buscarse un consenso sobre la necesidad de abordar el fenómeno terrorista de forma curricular, con independencia del signo político del partido gobernante”.

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Fuente: El Periódico

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