Diferentes organizaciones agrarias han alertado en los últimos días de las repercusiones en el campo extremeño de la subida de los precios de la luz, del carburante, de los fertilizantes y de los piensos, lo que puede poner en riesgo a muchos agricultores y ganaderos de cara a la próxima campaña.  El secretario general de La Unión Extremadura, Luis Cortés, asegura que todos estos incrementos suponen ya en global un aumento de en torno al 35 por ciento en los costes de producción respecto al año pasado. Una circunstancia que puede provocar que «se resientan las próximas cosechas», al verse obligados muchos agricultores a reducir los gastos por hectárea, cuando no encontrarse en serio riesgo de supervivencia.

Según Cortés, solo en el caso de los fertilizantes la urea nitrogenada ha pasado de los 350 a los 650 euros la tonelada, a lo que podría unirse un serio problema de desabastecimiento tras la suspensión de la actividad de Fertiberia en Andalucía. El gasóleo, con un coste en el campo más bajo en relación a otros usos, experimenta, sin embargo, altos crecimientos diarios, mientras que la maquinaria, además de sufrir problemas de desabastecimiento debido a la carencia de microchips, también es más cara debido al auge del coste de productos como el hierro o el aluminio. Las herramientas y la maquinaria han aumentado en torno a un 40 por ciento durante el último semestre, estima.

Subida de la luz 

La subida del precio de la luz afecta igualmente al campo extremeño, especialmente en las tareas de riego, por lo que se ha pedido aún sin éxito que ésta pueda contratarse de forma temporal para evitar así que deban realizarse estos importantes desembolsos en los meses que no se consume.

El presidente de COAG Extremadura, Juan Moreno, lamenta que estos incrementos lleguen en un momento donde el aumento del precio de algunos productos del campo había propiciado cierto desahogo en el caso de los cereales o el maíz. Moreno incide en las repercusiones que pueden tener estos incrementos en los costes de producción en relación a la próxima campaña, por lo que pide a las administraciones que prevean esta problemática de cara a los meses venideros.

Por su parte, el presidente de Ganaderos del Reino, Enrique de Muslera, destaca que el precio de los piensos en el caso de la ganadería aporta un «elemento más en la subida de los costes de producción».  

Además del gasoil, se han disparado los fertilizantes, la luz y los piensos

A nivel nacional, las organizaciones agrarias Asaja, COAG y UPA insisten en la gravedad del alza del gasóleo porque se suma a la factura eléctrica y al incremento de costes de otros capítulos como los fertilizantes. Entre octubre de 2020 y de 2021, el gasóleo agrícola subió un 71% hasta 0,92 euros por litro, según datos facilitados por COAG.

«Ha habido otros momentos con subidas históricas del gasóleo, hemos tenido crisis anteriores, pero ahora llama la atención la gran velocidad del encarecimiento de los insumos, semana a semana», según declara el director técnico de COAG, José Luis Miguel. Agrega que, además, preocupa la situación en los mercados de futuros y de materias primas agrícolas de las que España es dependiente -como las usadas para piensos.

En relación a la directiva sobre fiscalidad energética, se sitúa en la línea del Copa-Cogeca -comité que agrupa a organizaciones agrarias y cooperativas comunitarias- y apunta que este sector «no usa el gasóleo por gusto o solo para vacaciones». Por ello, añade que habrá que hacer valer el papel esencial de la actividad agraria para el suministro de alimentos.

¿Apostar por las renovables?

El representante de COAG defiende que hay muchos avances en renovables, en el riego o en la instalación de paneles solares para sus explotaciones, pero ve más difícil una alternativa para el combustible de los tractores. Respecto a los biocombustibles, recuerda que España es deficitaria en materias primas como el cereal y que su expansión también puede provocar mundialmente que para su producción se empleen tierras que deberían dedicarse a la obtención de alimentos.