Más allá de las singularidades de cada sector, hay un fenómeno de fondo que inquieta a todo el sector ganadero extremeño: la caída del consumo de carne. Se trata de una tendencia que viene de lejos y no se aprecian cambios, por lo que las instituciones ganaderas de la región se muestran favorables a actuar y plantean coordinar esfuerzos con Caja Rural de Extremadura para cambiar el panorama.

Los datos del panel de consumo que elabora el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación son muy elocuentes. Entre 2014 y 2019, el consumo de carne fresca por habitante en los hogares se redujo en Extremadura un 16,6%, hasta situarse en 27,31 kilos por persona al año. El descenso en la región superó la media nacional, que bajó un 13%, hasta los 32,77 kilos.

El estallido de la pandemia en 2020 supuso una repentina recuperación, pues el confinamiento y las limitaciones en la hostelería desplazaron parte del consumo a los hogares, con un repunte del 5,8% en Extremadura y un 10,5% en el conjunto del país. Pero en 2021, pasado el efecto de los cierres, el consumo de carne fresca en los hogares ha retomado su tendencia a la baja. Hasta septiembre, cae un 13,1% en la región y un 10,7% de media nacional, de modo que se sitúa por debajo de los niveles de 2019.

Los factores que pueden explicar esta disminución del consumo de carne en el hogar son múltiples, si bien en los últimos años se aprecia una creciente corriente de opinión en contra de la carne. Al mismo tiempo, en los lineales de los supermercados y en algunos establecimientos se hace más frecuente la aparición de la llamada «carne vegetal», elaborada con proteína de legumbres o vegetales.

El presidente de las IGP Carne de Vacuno de Extremadura, Enrique de Muslera, es contundente: «Hay un ataque generalizado al consumo de carne. Se están exagerando mucho las noticias negativas que se dan sobre el consumo de carne y sobre las carnes procesadas». Señala que lo indicado es «un consumo moderado, como el de todos los productos alimenticios», y recuerda que la carne es necesaria «por la proteína que aporta y por otros elementos que son fundamentales, como el hierro». En esta misma línea, el presidente de la IGP Corderex, Mario Mera, apunta que hay «estudios sobrados de la bondad del consumo moderado de carne».

Para el presidente de Caja Rural de Extremadura, Urbano Caballo, «las carnes extremeñas son de excelente calidad y tienen un sistema de producción singular, el más natural que existe, que es la ganadería de extensivo en la dehesa». A ello añade Muslera que, si estas carnes están garantizadas con los sellos de las IGP, «es que cumplen todas las condiciones de calidad en cuanto a la crianza del animal, su sacrificio y su transformación, lo que añade un plus de seguridad a la carne».

Por todo ello, Urbano Caballo ha ofrecido la colaboración de Caja Rural de Extremadura para defender el consumo de carne fresca extremeña, como así lo transmitió a varias de las principales instituciones ganaderas de la región en una reciente reunión a la que asistieron representantes de las IGP cárnicas extremeñas, de la Asociación Nacional de Retinto y de la Unión de Charolés (Uchae), entre otras.

«Debemos ser proactivos, promoviendo charlas y encuentros periódicos y difundiendo estudios sobre los beneficios de la carne», expone Mario Mera. En este sentido, plantea la oportunidad de aprovechar la próxima edición de la Feria Ibérica de la Alimentación (FIAL), con la confianza de que pueda retomar su formato presencial.