Con una veteranía de más de 20 años en la Compañía Española de Tabaco en Rama (Cetarsa), José Manuel Delgado se ocupa de que toda la maquinaria de las factorías de Talayuela y Navalmoral se encuentre a punto. Ahora es testigo de un importante cambio generacional en la empresa, así como de la paulatina incorporación de la mujer a las labores de mantenimiento. 

¿Cuántos años lleva trabajando en el departamento de Mantenimiento de Cetarsa y cuáles son sus funciones?

Llevo 22 años en Cetarsa. Entré como oficial de Mantenimiento y actualmente soy supervisor y máximo responsable, siempre bajo la dirección del jefe de Ingeniería y Mantenimiento de Cetarsa, Marco García Godihno. Lo primero que hacemos por la mañana es organizar los turnos de trabajo. Tenemos de mañana, tarde y noche. Es este último no se procesa tabaco, pero sí se realiza la limpieza y mantenimiento de toda la maquinaria. Primero, revisamos los trabajos que se han hecho durante la noche y comprobamos que las acciones realizadas se han implementado correctamente.

¿Cuáles son las tareas más complicadas y cómo es el ambiente en época de campaña?

Lo más complicado es adelantarse a las posibles averías que puedan surgir, hacer lo que se denomina el mantenimiento preventivo. El ambiente laboral actualmente es muy agradable.

¿Se ha producido el relevo generacional en el departamento?

Sí, ha habido un cambio radical. Yo empecé a trabajar hace 22 años y hasta que entró alguien nuevo en la sección pasaron 15 años, incluso más. Yo era siempre el más joven. Recientemente, han comenzado las jubilaciones en la plantilla. De 22 personas que éramos al principio quedan solo cuatro de los veteranos. El resto son nuevos profesionales, de 20 años aproximadamente. El ambiente es muy interesante, pues son profesionales ilusionados que quieran sacar adelante todo el trabajo posible. Por supuesto, que siempre hay tensiones en una fábrica tan grande pero el clima laboral es muy distendido. 

¿Se ha ido incorporando la mujer a las labores de mantenimiento?

Sí. De hecho en la plantilla de la sección de Mantenimiento tenemos dos mujeres, que actualmente ejercen el trabajo de caldereras y que ayudan a muchas labores: revisiones, limpieza, controles de temperatura… Personalmente, creo que ha sido un cambio muy positivo. Una mujer ofrece siempre una perspectiva diferente de cómo hacer las cosas. Las mujeres en la sección de Calderas realizan un trabajo escrupuloso y son muy perfeccionistas. Nunca dejan pasar nada por alto y están siempre pendiente de todo. 

¿Cómo se realiza la selección del personal de mantenimiento?

Es muy complejo. Primero, comprobamos que el trabajador tenga estudios, tanto un grado medio como uno superior. Actualmente, es un requisito que cumplen todas las nuevas incorporaciones a la empresa. A partir de ahí es importante la actitud, al menos para mí. Por muchos estudios que tenga una persona, es fundamental que esté muy involucrada en el trabajo. No puedo permitir que alguien pase al lado de una pista, escuche un ruido extraño en la maquinaria, y lo deje pasar, para que a las pocas horas tengamos una parada de la planta. Como Cetarsa tenemos un hándicap, pues somos una fábrica muy específica. Siempre pongo este ejemplo. Un mecánico de Seat fabrica el mismo modelo en las factorías que hay repartidas por el mundo. Aquí no. Encontrar en España un oficial mecánico o eléctrico que entienda de este tipo de maquinaria es muy difícil. Son necesarios conocimientos, capacidad, actitud... Y, aparte, se necesitan varios años de aprendizaje para poder realizar el trabajo en condiciones. Además, Cetarsa es la única empresa de transformación de tabaco de España.

En una fábrica automatizada será a veces necesario reponer con piezas que hay que solicitar al extranjero ¿Cómo es el proceso?

Procedo de la sección de Automatismos y de hecho, me encargo además del mantenimiento de la programación de la planta. Realmente, no necesitamos pedir muchas piezas al extranjero. En automatización se apostó muy fuerte por un tipo de autómatas y de variadores de una marca extranjera, pero que tiene muchos repuestos en España. A día de hoy no hemos tenido que solicitar fuera piezas de la sección de Automatismos. De mecánica sí, porque tenemos máquinas específicas patentadas en Italia. Para pedir repuestos hay que hacerlo a la patente directamente a través de correo electrónico. 

¿Qué papel ocupa la limpieza en el buen funcionamiento de los equipos?

Es básico, pues el tabaco trae mucha tierra y ésta genera mucho polvo. Tenemos transportadores que dejan pasar el tabaco por la parte superior y si no hay una limpieza diaria y específica, una cadena (que tiene una durabilidad de 2 o 3 años) se nos puede averiar en meses, porque el engrase en Cetarsa no se puede realizar al tratarse de un producto para consumo humano. 

¿Cómo se organizan para atender las factorías de Talayuela y Navalmoral y los centros de recogida y almacenamiento de tabaco de Jarandilla y Jaraíz de la Vera?

Talayuela y Navalmoral tienen cada una de ellas una persona específica. En Jarandilla y Jaraíz de la Vera no se procesa tabaco y son almacenes, pero tienen carretillas y cintas transportadoras. Cuando hay algún problema me llaman y nos organizamos para enviar una cuadrilla. 

¿Cómo ha visto la campaña tabaquera que ahora finaliza?

Ha sido complicada. El control de la trazabilidad del tabaco ha supuesto un esfuerzo especial. Se trata de instalar un equipo nuevo, que requiere de montaje de arcos para su funcionamiento, poner mallas, pintar… La identificación por radiofrecuencia (RFID, por sus siglas en inglés) permite saber en todo momento dónde se encuentran cada una de las cajas de tabaco.