Premios Turismo IX edición
Granadilla, el pueblo abandonado que fascinó a Almodóvar
Granadilla es un municipio que la dictadura franquista arrebató a sus moradores

Acceso al recinto amurallado de Granadilla. / Juan José Ventura

Granadilla es de esos enclaves extremeños que, aunque están apartados de las grandes rutas del turismo, sorprenden al viajero y le dejan siempre ese ‘gusanillo’ de volver a visitarlo. Esta villa amurallada de origen medieval situada en la provincia de Cáceres conserva el encanto auténtico de los pueblos de los años sesenta ya que en esa década tuvo que ser desalojada por la construcción del embalse de Gabriel y Galán. Aquello fue una auténtica tragedia para sus moradores, que se vieron obligados a vender sus casas y sobre todo sus terrenos agrícolas a precios por debajo de su valor real. Los pagos de los perjuicios indirectos no se realizaron hasta 1973, una década después de la expropiación.
Además, la irrupción de las aguas no llegó nunca a inundar el pueblo, lo que ha permitido su perfecta preservación. Cuando suben las aguas en la época de lluvias Granadilla se convierte en una especie de península. Se accede por la Autovía de la Plata E-803 que une Cáceres con Salamanca. En ella hay que dirigirse a la la salida 442 dirección Zarza de Granadilla. En este pueblo hay un desvío específico en la zona de los colegios.
Granadilla es un municipio que la dictadura franquista arrebató a sus moradores. En la actualidad quedan muy pocos, que regresan coincidiendo con el día de difuntos, coincidiendo con la misa. En el inicio del éxodo tenía algo más de mil habitantes, en 1960 no llegaba a quinientos y el definitivo destierro llegó en 1965, año en que definitivamente Granadilla se convirtió en península. En ese momento al municipio más cercano, Zarza de Granadilla, a 8 kilómetros, solo de podía acceder en barca.
En 1980 fue declarada Conjunto Histórico Artístico, momento en el que su rehabilitación comenzó, dentro del Programa Interministerial de Recuperación y Utilización Educativa de Pueblos Abandonados. Todavía las escuelas taller de la región acuden a Granadilla para poner poco a poco en valor sus rincones llenos de belleza y encanto. El que sea un recinto amurallado permite que pueda abrirse o cerrarse a voluntad y que se pueda establecer un horario de apertura al público, en tandas de mañana y de tarde. Hay aparcamiento gratis y suele haber autobuses de grupos turísticos. Puede hacerse una visita guiada, con auténticos expertos sobre la historia de Granadilla. Avisan cuando queda un cuarto de hora para cerrar para que todos los visitantes dejen libre el espacio.
En Granadilla se rodaron las escenas finales de la película Átame de un por entonces joven director de cine Pedro Almodóvar. En la historia Ricky (Antonio Banderas) regresa a Grandilla, su pueblo natal, donde descubre que éste ha sido abandonado y que su familia hace tiempo que emigró. La cantante libanesa Balquees Ahmed Fathi utilizó Granadilla como escenario del video de su canción ‘Enta’.
Edificios como el castillo, construido por el duque de Alba a finales del siglo XV, la Casa de las Conchas, la Casa del Minarete o la Casa del Ayuntamiento se conservan exactamente igual que en los años sesenta. Recorrer las empedradas piedras de Granadilla, subir al castillo y contemplar el embalse de Gabriel y Galán es toda una experiencia que seduce a los viajeros del norte de Cáceres, generalmente en ruta por los pueblos de Abadía o Cáparra. A las viviendas que están en uso se puede entrar porque forman parte del programa educativo que restaura Granadilla.
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