El 2003 fue el peor año en cuanto a virulencia de los incendios. En Extremadura se quemaron más de 52.500 hectáreas, de las que 43.500 correspondían a superficie forestal. El fuego arrasó 19.000 hectáreas de bosque, según los datos oficiales de la Junta.

Sin embargo, en los dos años posteriores se registraron más incendios, aunque afectaron a menos superficie. De este modo, de los 1.307 fuegos contabilizados en el 2003 se pasó a 2.829 en el 2004 y 2.830 en el 2005.

Esto ha supuesto que la media de incendios por cada mil hectáreas de terreno forestal haya crecido de 0,5 hasta 0,72, con lo que la Comunidad Extremeña se ha convertido en la sexta de España con mayor número de fuegos por cada millar de hectáreas, según el informe de Comisiones Obreras.